"Todo acerca de la Era Paleolítica es sujeto a debate. La mayoría de nosotros no sabe qué desayunó ayer, mucho menos lo que las personas estaban haciendo hace 100 mil años"

David Katz

Fundador del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Yale

En el 2013, la Dieta Paleo encabezó el ranking de dietas más buscadas en Google. Los defensores de la popular “Dieta paleolítica” (paleodieta o dieta paleo), también conocida como “Dieta de la Edad de Piedra” no la aluden ni la adoptan como una dieta per se, sino como un “estilo de vida”.

La “dieta de las cavernas” está basada en los hábitos alimenticios de nuestros ancestros de la Era Paleolítica, que data de hace 2.5 millones y 10 mil años atrás.

Se trata de dejar atrás el consumo de alimentos procesados, comida chatarra y azúcares. Pero también de prescindir de lácteos, legumbres, cereales y sus derivados. Y del alcohol, por supuesto. 

Se consumen frutas y vegetales frescos –única fuente de carbohidratos–, pescados, mariscos, carnes magras, así como grasas saludables procedentes de frutos secos, semillas, aguacate y aceite de oliva, entre otros.

Los partidarios de la Dieta Paleo han popularizado este estilo de vida a través de libros con títulos como “Pierda peso y gane salud con la dieta ancestral que la naturaleza diseñó para usted”, del doctor Loren Cordain, fundador del “Movimiento Paleo”, quien está considerado como la máxima autoridad a nivel global en la dieta paleolítica, así como blogs, revistas, recetas “paleo” y rutinas de ejercicio “paleo” .

Y es que la dieta ancestral ha cobrado auge en los últimos años, particularmente entre los fieles amantes del crossfit, un deporte de alto rendimiento para mejorar el desempeño físico que sigue estando de moda, a  nivel internacional.

Los seguidores de la Dieta Paleo parten de la premisa de que el cuerpo humano no ha tenido el tiempo suficiente de adaptarse a los drásticos cambios que sufrió la cadena alimentaria con la llegada de la Revolución Agrícola, hace unos 10 mil años. 

Así lo sintetiza Cordain en su sitio Web, “la Dieta Paleo es la única dieta a la que nuestra especie está genéticamente adaptada. Nuestro genoma está perfectamente adaptado para comer alimentos similares a los que encontramos durante ese periodo de tiempo (Era Paleolítica)”. 

Pese a estos argumentos y el raciocinio de que la fuente de los males que predominan hoy en día, como enfermedades cardiovasculares y digestivas, alergias, diabetes, obesidad, cáncer, es precisamente la dieta moderna, hay algunos científicos que no solo se mantienen escépticos ante este régimen, sino que simple y sencillamente lo consideran demasiado estricto e incluso deficiente. 

“(…) la Dieta Paleo prohíbe más que solo alimentos altamente procesados (…), prohíbe cualquier tipo de alimento que no fue disponible para los cazadores-recolectores de la edad de piedra, incluidos los productos lácteos ricos en calcio, granos repletos de fibra y vitaminas y legumbres dotadas de proteína”, escribió Loren Cordain en  Scientific American. 

En su libro “Paleofantasy”, la bióloga evolutiva Marlene Zuk estableció algunos mitos que giran entorno a lo que promueve la dieta paleolítica y señaló que la idea de que no estamos adaptados o diseñados para el entorno en el que vivimos y que somos biológicamente idénticos a nuestros ancestros es incorrecta. 

La evolución de nuestra especie es constante, argumentó. 

“No ha habido un punto en nuestro pasado donde hemos estado perfectamente adaptados a nuestro entorno”, dijo Marlene en entrevista para Slate. 

Incluso antropólogos como William Leonard, de la Universidad Northwestern, enfatizaron que “nuestra especie no fue diseñada para subsistir con una única y óptima dieta. Lo que es notable de los seres humanos es la extraordinaria variedad de lo que podemos comer”, según un artículo publicado en el 2002, en Scientific American.