Esta obra literaria transcurre en un solo día, el 4 de octubre 1599, en el que se enfrentan en un partido de tenis el pintor italiano Caravaggio y el poeta español Quevedo

Álvaro Enrigue, escritor nacido en México en 1969 y radicado en Nueva York, obtuvo el 31 Premio Herralde por “Muerte súbita”, una novela en la que se fusionan el presente y el pasado, pues el autor recurrió a personajes reales del ayer, para explicar la realidad contemporánea.

Enrigue es el cuarto autor mexicano que se lleva este galardón, después de Sergio Pitol, Juan Villoro y Daniel Sada.

“Muerte súbita”, su quinta novela publicada, demuestra su característica estrategia narrativa. Distinción que resaltó el fallecido Carlos Fuentes en un artículo en El País, el 16 de mayo de 2009, en el que habló de “Vidas perpendiculares”, novela que Enrigue publicó en el 2008.

La obra literaria galardonada transcurre en un solo día, el 4 de octubre de 1599, en el que se enfrentan en un partido de tenis el pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio –mejor conocido como simplemente Caravaggio–, y el poeta español Francisco de Quevedo.

El partido se lleva a cabo en unas canchas públicas en la famosa Plaza Navona, en Roma, según dijo Enrigue a EFE. Y esta novela comprende un enfrentamiento en tres sets.   

El escritor subrayó que el primer registro de la palabra tenis data de un edicto de excomunión del obispo Edmundus Lacy, en 1451. “Pensé que una palabra que aparece por primera vez en una excomunión merecía una novela”.

Y es que “hay una libertad única al escribir una novela”, señaló Álvaro, quien profundiza hasta un nivel psicológico en los personajes basados en figuras trascendentales del arte como lo son Quevedo y Caravaggio.

Pero, ¿por qué enfrentar al pintor italiano y al poeta español a duelo en un partido de tenis?

“Caravaggio, símbolo de la contrarreforma, tenía una idea muy moderna de la celebridad, de la fama, y en eso se parecía más a Warhol que a Miguel Ángel; y Quevedo era una figura sólida como defensor de la hispanidad, del catolicismo, del imperio”, indicó el autor. Mientras que Quevedo fue “un poeta español, tal vez demasiado inteligente y sensible para su propio bien”, dijo, “ambos están en la cancha para defender una idea del honor que ha dejado de tener sentido en un mundo repentinamente enorme, diverso e incomprensible”.

Para la edición de este año, el premio otorgado por la editorial Anagrama, compitieron 476 obras literarias.