Los efectos negativos que la pandemia por coronavirus (Covid-19) ha provocado a nivel mundial podrían ser el parteaguas para replantear el rumbo del sector energético en México, una vez que se dé la indicación de levantar la emergencia sanitaria.

La caída en los precios del petróleo y el agravamiento de la crisis económica en todo el mundo dejan entrever que la apuesta por el uso de hidrocarburos podría disminuir con el tiempo, y la necesidad de crear estrategias que contemplen el uso de energías limpias pueda aumentar a medida de que las naciones se involucren en el uso de nuevas tecnologías.

Hace dos semanas, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró en su conferencia matutina que, aunque en el país se continuará con la extracción y refinación de petróleo, se debía transitar hacia la generación de energías limpias.


Vamos a seguir extrayendo petróleo y cuidando las reservas. Debemos buscar opciones para la generación de energías alternativas y no apostar todo al petróleo, porque es un recurso no renovable y lo tenemos que heredar a las nuevas generaciones

Andrés Manuel López Obrador

Presidente de México

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Petróleo tiene una caída inédita

Las declaraciones del mandatario cobraron relevancia luego de que la mezcla de petróleo de exportación cerrara el lunes en -2.37 dólares por barril, de acuerdo con los datos que arrojó Petróleos Mexicanos (Pemex).

Esta cifra implicó una caída de 116.52 por ciento con respecto a los 14.35 dólares de la jornada anterior.

Además esta disminución se suscitó en medio del desplome histórico de 305 por ciento del petróleo intermedio de Texas (WTI), que al inicio de semana entró por primera vez en valores negativos, con el barril en -37.63 dólares.

El economista y experto del sector energético, Michel Chaín asegura que las acciones de contención para evitar los contagios por Covid-19 dejaron inmóviles a los sectores prioritarios de la economía, por lo que al bajar el ritmo, las producciones se detuvieron y, por consiguiente, la forma en que estaba acostumbrado el mundo a consumir.

Además, el economista argumenta que en este momento hay una sobreoferta de petróleo, en donde los países solo están acumulando el recurso, y al no tener la posibilidad de almacenar toda la producción se ven en la necesidad de abaratarlo.


Este panorama podría marcar un antes y un después en el uso de hidrocarburos. México sí tiene mucho potencial en cuanto a las energías renovables, sin embargo, el cambio de paradigma tecnológico se debe dar aún con más fuerza

Michel Chaín

Economista

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El paso hacia el camino verde

En la última década, la industria de las energías limpias ha acumulado fuertes tasas de crecimiento en México, uno de los países con mayor potencial del planeta para desarrollar la promesa verde.

Sin embargo, desde que inició el sexenio las decisiones del gobierno mexicano no han favorecido a este tipo de iniciativas, ya que se prioriza la refinación y producción de petróleo.

Un análisis desarrollado por integrantes de la Plataforma México Clima y Energía (PMCE) muestra los beneficios de mudarse al uso de energías renovables en sus aspectos técnicos, económicos y ambientales.

PMCE explica que la energía eólica y la energía solar son dos de las tecnologías más efectivas para generar electricidad sin producir emisiones contaminantes que afecten a la salud de la población, ni gases de efecto invernadero que aceleren el cambio climático.

Hasta 2018, la energía eólica sumó a nivel global 591 mil megawatts (MW) de capacidad, cifra que equivale a más de cinco veces la capacidad eléctrica total de México.

En la actualidad, los países que están más involucrados en el uso de energía eólica son China, Estados Unidos, Alemania, India, España, Reino Unido, Francia, Brasil, Canadá e Italia.

La energía eólica tiene grandes beneficios, comenzando por el bajo costo de la electricidad que produce. Más de 70 países realizan subastas para proveerse de energía mediante parques eólicos y solares porque la energía derivada del viento o del Sol es más barata que la energía eléctrica generada con gas natural, ya que no se requiere pagar la factura de ese recurso cada mes.

Pero en México el uso de la energía que se produce con el viento se enfrenta a múltiples obstáculos. El año pasado, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, anunció que se cancelaría la cuarta subasta eléctrica a largo plazo y una línea de interconexión clave para transportar la electricidad del sur al centro del país.

Enfrentan el desdén oficial

Hoy en día, México cuenta con 6 mil 238 MW de energía eólica y poco más de 2 mil 800 aerogeneradores. El sector privado ha invertido más de 11 mil 500 millones de dólares en la instalación de este tipo de infraestructura sin subsidios ni recursos gubernamentales.


Como son empresas privadas las que invierten y tienen la tecnología de energía eólica y solar, y lo que no quiere el presidente y su gobierno es que participe el sector privado, pues entonces ataca sus productos, que son las energías renovables

Adrián Fernández

Director ejecutivo de Iniciativa Climática de México

Para el economista Michel Chaín, México tiene todo el potencial para aprovechar las energías renovables, sin embargo, no cuenta con los recursos económicos suficientes para implementar infraestructura y tecnología que le permitan hacerlo.

El también experto del sector energético, comenta que, a pesar de estas limitantes, el gobierno mexicano no está dejando explotar este tipo de energía a los privados y esto puede traer consecuencias en un futuro, cuando el uso de petróleo comience a decaer.

“Con el tiempo el petróleo se ocupará de manera más marginal, sobre todo cuando el sector automotriz comience a popularizar su transición a lo eléctrico. La industria renovable si conviene porque se reducen costos y se utilizan energías que no elevan los índices de contaminación. Para que en un futuro esto sea posible es necesario que el gobierno mejore las regulaciones y trabaje en conjunto con el sector privado”, afirma Michel Chaín.

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