Para los integrantes de Break the Folk lo más importante es exaltar las tradiciones.

El estado de Guerrero es conocido por su riqueza dancística, de ahí provienen bailes que se remontan a la época colonial, como la Danza de los Diablos o la del Tecuani, donde se representa el momento cuando un tigre caza a un venado; o la Danza de los Tlacoloteros, relacionada con la agricultura; expresiones que hoy son representativas de la cultura y forman parte de una tradición que se transmite por generaciones.

Pero, ¿qué pasaría al fusionar años de tradición dancística con el breaking dance? Reporte Índigo conversó con Víctor Omar Sierra García, quien tuvo esta inquietud y formó Break the Folk.

Este grupo de 10 jóvenes provenientes de distintas zonas de Guerrero como Acapulco, Chilpancingo, la Costa Chica y Zihuatanejo, reflexionan sobre la raíz africana que existe en ambas danzas y en cómo esta llamada tercera raíz nunca se ha doblegado pese a que ha sido discriminada.

“A veces uno desconoce la historia de lo que se está bailando, pero yo quise informarme sobre mis tradiciones y de la cultura del hip-hop. Así como en la historia del breaking hay influencia afro y de latinos, en la Danza de los Diablos es muy similar. El motor de ambas es ser libre, el querer expresarte y decir algo, porque así como en Nueva York, en el Bronx, las minorías no eran contadas, acá en Guerrero también, pero obviamente fueron diferentes épocas, formas y contextos, pero sí lleva el tema de la esclavitud”, destaca Víctor, fundador y coreógrafo de la compañía.


Siento que no entramos en alguna de las definiciones que ya existen, pero estamos presentes

Víctor Omar Sierra García

Fundador

Para Sierra García, hacer esta fusión representa la libertad, así como el deseo de ser escuchados y que en su ciudad se logre ver al break dance como una expresión artística.

“Hubo buenos comentarios por parte de las personas que hacen break dance, pero no todos los que se dedican al folclor compartieron la idea, nos dijeron que era una falta de respeto, que cómo se podía hacer esto. Pero no se habían dado el tiempo de conocerlos, como en todo, siempre habrá personas que les guste, a otros no, pero uno esforzándose llega a sus objetivos y haciendo bien las cosas puedes dar a entender lo que quieres transmitir”, aclara.

Puentes culturales

Además de enfrentarse a opiniones encontradas entre los bailarines de folclor, el coreógrafo Víctor Omar Sierra García también comenta que la gente de la comunidad no acepta el baile urbano, pues lo relacionan con personas de la calle.

“Esto que estamos haciendo es nuevo en Guerrero y es importante porque el baile urbano no es bien visto como en la Ciudad de México, donde los que bailan hip-hop o ritmos urbanos son aceptados, van a castings, pueden trabajar en ello, acá en Guerrero es muy difícil, todavía tienen la idea de que, quien se expresa así, son personas de la calle, personas adictas, una mala persona y siento que es cosa que la gente aún no comprende, pero este baile ya fue probado para estar en los Juegos Olímpicos, ya se puede llevar de una manera digna”, confiesa.

La primera presentación, antes de convertirse en Break the Folk, fue en unas canchas de futbol en Zihuatanejo, Guerrero. Así fue donde todo nació, hace aproximadamente 10 años, se juntó el crew, tomaron un par de bocinas y comenzaron a bailar, a demostrar que en su estado existe la pasión por el breake dance.

“No tengo porqué sentirme mal de pensar que estoy haciendo algo que no está bien, porque así como hay personas que opinan mal, hay personas que lo ven como algo necesario, para llevar un poco de cultura a nuestro estado, hacemos conciencia en las personas. Para mí, lo padre de hacer esto son los puentes culturales entre personas del estado que, tal vez, desconocen el break dance, así como jóvenes que no están involucrados con nuestras tradiciones”, externa.

Break the Folk Al ritmo de Guerrero

Así como en la música hay una rica variedad en las fusiones de géneros, también en la danza, incluso el breaking se ha mezclado con ritmos latinos y hasta con disciplinas deportivas como la gimnasia o como sucedió en Brasil con la capoeira.

“En el breaking no hay reglas, es un baile en el que puedes experimentar teniendo un respeto al baile con el que vas a hacer la fusión. Me acuerdo que hace tiempo les estábamos enseñando a los jóvenes la idea de esta fusión y alguien dijo, no sé si de broma, ‘entonces yo voy a mezclar folclor con reguetón’. Y pues esa no es la idea, se está entendiendo mal. Si bien es muy diferente la Danza de los Diablos y el breaking, hay una investigación y justificación del por qué la historia detrás de las danzas y el mezclar el reguetón con el folclor no tiene nada que ofrecerte ni un contexto, sería por gusto, algo muy feo y no me gustaría imaginarme”, comparte.

Antes de aventurarse a presentar la coreografía Al ritmo de Guerrero, Víctor Sierra fue a Cuajinicuilapa, localidad guerrerense de donde es originaria la Danza de los Diablos, y contactó a los danzantes, compartieron experiencias y ellos le obsequiaron las máscaras que actualmente portan para bailar.

“Me interesaba la opinión de los danzantes, a ellos les gustó la idea y así me animé aún más de hacer esto, porque si no, siento que hubiera estado temeroso e indeciso de hacerlo”, platica.

La coreografía también se fusiona con la Danza de los Tlacoloteros, pieza originaria de Chichihualco, y de donde proviene uno de los bailarines.

“Primero hacemos una breve introducción de la historia de la Danza de los Diablos y del breaking, de ahí hacemos una especie de contemporáneo y luego la coreografía, donde mezclamos las dos fusiones, el breaking con remates de la danza y sones. Backs es el encargado de hacer la mezcla de los sones junto a melodías y así hacerlo bailable, es nuestro big maker. La base es el son, pero con bombos, platillos y ritmos del break, todo se vuelve más movible”, aclara.

La idea, comparte, es seguir creciendo, llevar esta labor. Break the FolK empezó presentándose en una cancha con una bocina, como un show callejero, su esencia de antes que lo presentaran formalmente. “Ahora que ya nos presentamos en el Cervantino, nos ha servido para llegar a más público, pero algo que queremos hacer es recorrer nuestro estado, diferentes pueblos y llevar funciones, dar clases de breaking, seguir presentando shows callejeros, hay muchos planes, pero esperemos se normalice por la pandemia”, concluye.

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