Con la llegada de la crisis sanitaria a México el año pasado, complejos independientes de exhibición de cine, como Cinemanía, anunciaron que cerraban sus puertas indefinidamente; desde entonces dichas salas alternativas se mantuvieron en silencio hasta ahora.

En diciembre pasado, La casa del cine, icónico espacio que cumplía una década de vida, anunció que su proyecto llegaba a su final, aunque su cofundador, Carlos Sosa, lanzó una invitación para quien quisiera tomar las riendas del inmueble fílmico.

Es justo ahora, cuando el semáforo epidemiológico está en amarillo en la Ciudad de México y que cada vez se reactiva más la economía, que sorpresivamente vuelven los dos recintos culturales a reanudar sus funciones, y trayendo la oferta fílmica comercial que está fuera de Cinépolis y Cinemex

“Para nosotros no era factible abrir y cerrar, y de nuevo abrir y cerrar, eso a lo mejor un complejo comercial lo puede hacer, pero para un cine independiente como Cinemanía, por supuesto, era un gran problema, pero justo este 27 de mayo hemos encontrado todas las condiciones”, indica Andrea Lavagnini, programador de Cinemanía.

Cuando la cinéfila y mercadóloga Ximena Hernández se enteró de la noticia del cierre definitivo de La casa del cine, sintió la necesidad de hacer algo por este lugar, y sin pensarlo dos veces, contactó a Sosa para manifestarle su interés de preservar el inmueble del séptimo arte.

“Dije ‘le voy a escribir al director’, que yo no conocía a Carlos en ese momento, y empezamos a platicar desde diciembre y al final nos entendimos muy bien y nos dimos cuenta de que los dos compartíamos la visión de tener un refugio cultural así; juntamos a unos amigos y decidimos lanzarnos a la aventura de reabrir”, narra la ahora directora general de La casa del cine.

Ambos espacios ya se encuentran recibiendo al público asiduo que atendían y tienen planes para dar continuidad a las salas, con todas las medidas sanitarias correspondientes, para pasar el trago amargo que ocurrió con su suspensión de actividades durante 2020.

Los estragos del cierre de salas de cine

La situación fue difícil para Cinemanía durante el confinamiento, las pérdidas fueron inclusive millonarias, y eventualmente tuvieron que liquidar a su personal conforme a la Ley; ahora, con su reapertura, hay una nueva plantilla de empleados, que se redujo de 11 trabajadores a siete.

“Cerramos más de un año, el 26 de marzo de 2020, y desde entonces no se había abierto, de ventas y entrada de dinero calculo que podrían ser entre cinco y cinco millones y medio las pérdidas”, afirma César Luna, director operativo de Cinemanía.

Para la reapertura de La casa del cine, Ximena Hernández, juntó a un grupo de amigos, del que confiesa ninguno es millonario, y con sus propios recursos financiaron el inmueble para que, al menos, sea autosustentable; además, pudieron continuar con el mismo personal que laboraba con ellos desde hace años.

“Seguimos con las mismas personas que estaban, prácticamente desde que abrieron aquí, porque como nosotros, están enamoradísimos del proyecto de La casa del cine y saben lo importante que es, entonces, en cuanto vieron que había oportunidad de reabrir, a pesar de que algunos ya habían visto otras propuestas de trabajo, estuvieron encantados de regresar”, agrega la directora.

El escenario nacional

César Luna, director operativo de Cinemanía, comparte que, según datos de la Comunidad de Exhibición Cinematográfica, CEDECINE, hasta antes de la pandemia existían 250 espacios para proyección alternativa, al día de hoy, alrededor de 100 se han perdido.

“Como un aspecto positivo de todo esto que ha pasado, podemos también rescatar la conformación, seguimiento y organización de todas estas salas alrededor del país que realmente tienen una vocación para con esa diversidad cinematográfico y han podido empezar a trabajar de manera más ordenada y en los siguientes meses vamos a poder trabajar más en aspectos hasta de distribución”, explica.

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