Bertha Riestra creció entre las milpas de la colonia Portales, cuando eso todavía era a las afueras de la Ciudad de México. Ella nació en 1937, en una familia de bajos recursos y con madre soltera; la pequeña vio la transición de cómo la metrópoli fue creciendo, mientras ella, llena de tenacidad, se convertía en mujer.

A la par, José Luis Cuevas nació en 1935, en pleno centro de la capital, se dice que en los altos de la fábrica de papel y lápices, El lápiz del águila, que era administrada por su abuelo, y ahí despuntó su talento como dibujante, al tener las herramientas desde temprana edad.

Bertha y José Luis cruzaron sus caminos en el marco de su adolescencia, en la institución de salud mental La Castañeda; ella era practicante de Psiquiatría y él un voraz dibujante que retrataba a los pacientes del hospital, se casaron en 1961.

De esta historia de amor sobreviven tres hijas, Mariana, Ximena y María José. A la par, también comenzó una idea entre el pintor y su esposa, un proyecto ambicioso para el futuro, no de los Cuevas, sino de la nación mexicana.

“Desde hace más de 35 años empecé a coleccionar obras de arte, el propósito fue el mismo que ahora me lleva a entregar a la Ciudad de México lo que con esfuerzo reuní: crear un museo para disfrute de todos. Nunca adquirí obras con la intención de especular con ellas ni para que permanecieran enclaustradas en mi casa para ser vistas solo por aquellos que tuvieran acceso a mi privacidad.

“(…) Al casarme con Bertha, ella supo que lo que iba acumulándose sería algún día patrimonio nacional. Ni en los momentos de penuria se nos ocurrió vender nuestras posesiones artísticas. Mis hijas Mariana, Ximena y María José, al crecer, compartieron con nosotros esta intención”, describió José Luis Cuevas en el libro de la inauguración del Museo José Luis Cuevas.

Este magno recinto, inaugurado el 8 de julio de 1992 y que se encuentra en el área residencial del Convento de Santa Inés, permanece hoy en pie para celebrar sus 30 años; desde su apertura, Bertha Riestra se hizo cargo de la dirección hasta su fallecimiento en el 2000.

“El Museo José Luis Cuevas, mi mamá lo empieza a esbozar en los años 80 con un pensamiento bien lindo, ella nos decía ‘hay que tener gratitud, México nos ha dado mucho y hay que regresarle eso a nuestro país’ (…) Ella trabajó mucho con Fernando Benítez, el escritor e historiador; con Carlos Slim, toda la idea de porqué elegir el centro histórico”, comenta Ximena Cuevas, en entrevista con Reporte Índigo.

A tres décadas de la apertura del recinto cultural, el sueño de Bertha y José Luis se ha ido deteriorando, el Museo apenas sobrevive con 10 personas a su cuidado y no tiene más de tres millones de pesos de presupuesto anual para sostenerlo, esto es lo que argumenta Salvador Antonio Vázquez Araujo, apoderado legal de la Fundación Maestro José Luis Cuevas Novelo A.C.

“Lo que nos brindan las instituciones es apenas un tercio, por eso sólo está un tercio del personal, y con lo que aportan apenas da para cubrir las quincenas de la gente. Lo que dan las instituciones son alrededor de dos millones 700 mil pesos, y eso según estén de humor, por ejemplo, hasta ahorita no se logra hacer el convenio de este año”, platica el representante del patronato.

Vázquez explica que el Museo se sostiene con tres fuentes de ingresos: un aporte que da el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), otro que da el gobierno de la Ciudad de México y el resto son donativos o cooperaciones que salen de las entradas. Lo que otorgan las instituciones públicas sólo representa un 35 por ciento del presupuesto total.

Ximena Cuevas pide que la Fundación sea renovada y se trace un proyecto sólido que se adapte a nuestros tiempos, además de que el centro de documentación pase a manos del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) y no se descuide el acervo.

Opiniones encontradas

Las hermanas Cuevas actualmente se encuentran fuera de la Fundación que conserva y ve por el bien de la obra de su padre. Ximena comenta que esto se debe a que tanto Mariana como María José han estado viviendo fuera de México por periodos prolongados y ella decidió renunciar en noviembre de 2021, porque no veía una mejoría o cambio por parte del patronato; sin embargo, ha tratado de estar presente.

“Creo que mi presencia cuando visito la Fundación para nada es violenta ni impide las mejorías que podrían hacerse al Museo. Ahora mismo me presento de nuevo como ciudadana mexicana, a pesar de ya no ser de la Fundación, para ver que todo estuviera en buen estado, no para obtener ningún tipo de bien hacia mí”, expresa en videollamada.

Reporte Índigo constató en su visita la presencia de humedad, se percibe sólo al entrar al inmueble histórico, que además presenta manchas en las alfombras al interior de las salas de exposición; por su lado el apoderado legal expresó que las hermanas Cuevas tuvieron confrontación con el artista plástico en vida y se presentan ante el Museo de una forma “equivocada”.

“Ellas creen que es patrimonio de ellas, esto es patrimonio de la nación”, indica Vázquez que, al refutarle que las Cuevas nunca han intentado tomar la obra, él enmudece por un momento y continúa “por eso, entonces los institutos de la nación son los que deben estar y están al pendiente de esto”.

Ximena Cuevas dijo que no se le extendió una invitación directa a la inauguración de hoy 8 de julio para celebrar los 30 años del Museo, Vázquez argumenta que esta apertura está abierta al público en general y se les hizo llegar notificaciones a quienes pertenecen a la Fundación actualmente.

Acceso blindado dentro de Museo José Luis Cuevas

Actualmente, el Centro de documentación e investigaciónOctavio Paz”, del Museo José Luis Cuevas, se encuentra clausurado y sin acceso público, Cuevas explica que sabe de académicos que han venido a investigar acerca del dibujante mexicano y se les ha negado el acceso.

“Yo conozco gente, y me consta, que ha venido de Washington, París, Roma y Argentina a pedir información de José Luis Cuevas, y en el Museo no la dan, para mi es un misterio”, describe Cuevas.

Reporte Índigo pidió entrar tanto al Centro de documentación como a las bóvedas de conservación de la obra en plena entrevista y Vázquez contestó con la negativa, argumentando que sólo el Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM), dependencia del INBAL, otorga permiso para la bodega donde se conserva el arte plástico, que en teoría debería resguardar cerca de mil 900 piezas.

“Si CENCROPAM autoriza con mucho gusto hacemos la visita a donde está guardada la colección, y el centro de documentación ahorita está en manos de Bellas Artes, que está haciendo un estudio y hasta que ellos no terminen no lo podemos abrir al público”, subrayó el apoderado legal de la Fundación.

Vázquez no dejó en claro si el INBAL se encuentra o no digitalizando el Centro de documentación, mismo que, asegura Ximena, se debió haber modernizado tiempo atrás, porque su madre buscó patrocinios desde 1995 para este fin y así pasar a mejor formato los videos de la inauguración que se encontraban en VHS.

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