Yo soy de los que cree que el caricaturista tiene una función específica en la sociedad y ésta, si bien no es crear conciencia crítica sí es agitarla”  

Darío Castillejos

Ilustrador

La antirutina es lo que persiste en el día a día para crear el oficio de Darío Castillejos, ya que al menos para él la musa no anda a pie, caballo o en burro.

 

El momento de lucidez pudo llegar en un café, entre una plática casual al calor de las cervezas e inclusive en el retrete, por lo que el originario de Oaxaca carga consigo un cuaderno y pinceles en todo momento para expresar su arte.

 

A pesar de que las nuevas tecnologías facilitan el trabajo en ilustración digital, el caricaturista prefiere enfrentarse a la hoja en blanco y liberar los trazos de la imaginación, ya sea con un lápiz, bolígrafo ordinario, rotulador o cualquier arma con carga de tinta disponible.

 

Recopilando sus cartones preferidos, aquellos que han ganado reconocimiento internacional o que son vigentes en la actualidad política, Castillejos se aventuró a publicar “Impresiones de un mundo desdibujado” en la editorial Almadía donde, en un recorrido gráfico de más de 100  ilustraciones, el artista del pincel exhibe un razonamiento de la actualidad internacional.

 

Hermanos de dibujos

 

Hacer viñetas para Castillejos es un trabajo artesanal, herencia en vida que le dejaron moneros de la vieja guardia como Rogelio Naranjo y Eduardo del Río “Rius” con quienes conserva amistad.

 

“Trabamos una amistad, yo creo, centrada en el dibujo, en la caricatura y eso la fortaleció mucho y hoy son estupendos amigos, nos vemos mucho, platicamos mucho, yo aprendí mucho de ellos, nosotros nos decimos que somos hermanos de tinta”, comentó para Reporte Indigo.

 

Además el oaxaqueño indicó que hay un romanticismo en el arte de sus trazos, ya que él primero plasma todo en papel, para luego trabajarlo vía digital.

 

“Una ilustración me lleva más o menos unas cuatro a seis horas, porque el proceso es todavía manual, es tinta sobre papel, en muchas podrás ver acuarela y en muchas también ya empieza a 

entrar el ordenador”, dijo.

 

Entre otras influencias mexicanas, aparte de Naranjo y “Rius”, Castillejos mencionó que se ha empapado de tintas como Ernesto García “El Chango” Cabral, José Hernández, Constantino 

Escalante, Rafael Freyre, entre otros.

 

Moneros: Agitadores de conciencia

 

Castillejos considera que en México la constante ha sido el asociar el cartón con ser caricaturista político, pero no necesariamente suele ser así ya que el humor gráfico tiene muchas variantes.

 

“Sin embargo hablando del cartón editorial, creo que la denuncia social es parte esencial del cartón. 

 

No se puede entender a un caricaturista político si no tiene crítica y si no hace denuncia a través del cartón (…) yo soy de los que cree que el caricaturista tiene una función específica en la sociedad y ésta si bien no es crear conciencia crítica sí es agitarla (…) yo creo que no somos precisamente los artífices del cambio en la sociedad, pero sí somos una especie de provocadores y agitadores de conciencia”, aclaró.

 

A través de los cartones, Castillejos cree que se debe hacer un recordatorio a las personas para invitarlos a cuestionar a las autoridades y pedirles cuentas, además de recordarles que tienen un compromiso con la sociedad, “aunque se les olvide constantemente nosotros se los tratamos de recordar”.

 

¿El trazo o el nombre?

 

La inspiración no llega a veces por igual, por lo que una viñeta en ocasiones comienza sin tener un título específico, aunque también puede surgir primero el nombre y después llegar la imaginación para hacer la caricatura, según lo indica Castillejos.

 

“Y a veces llegan al mismo tiempo, a veces llega primero el dibujo, a veces no tengo ni idea de lo que voy a hacer, es variable. Se va construyendo el dibujo y a veces a mitad de los trazos o empezado, ya sé cuál va a ser el título”, argumenta.

 

En los trazos de Castillejos es distintivo el minimalismo del texto a usarse en la viñeta, haciendo recurso de títulos que juegan con la imagen en cuestión.

 

Tal es el ejemplo de “Trump bajo la lluvia”, donde se aprecia al republicano haciendo sátira de la clásica escena de Gene Kelly de “Bailando bajo la lluvia” (1952), sólo que en lugar del aguacero, cae una tormenta de basura a su paso.

 

“Trato de hablar con el dibujo, a veces el mensaje es entendido, a veces se entiende de otra manera, eso abre cierta subjetividad, pero me gusta saber que logré transmitir con el puro dibujo el mensaje, ‘Rius’ me decía que esto es muy difícil, a mí se me ha hecho, una cosa natural”, acotó. 

 

Experimentaciones a futuro

 

Otras propuestas que Castillejos quisiera aprovechar próximamente, está el incursionar en la novela gráfica, ilustrar libros infantiles y seguir aprovechando su gusto por el grabado.

 

“El grabado me enamora, estamos por hacer una exhibición de grabados y vamos a presentar algunos grabados más en un futuro cercano”, auguró.

 

Entre los temas que el monero piensa aprovechar para la novela gráfica está la crítica al poder, pues considera que ya se encuentra impregnado de la crítica y denuncia social.

 

“Al ingresar a la novela gráfica pues sería de igual manera, tocando esas cuestiones. Es algo en lo que hice escuela, yo creo que va a ser difícil desligar”, puntualizó. 

 

Su viñeta favorita

 

El ilustrador confesó que hay algunas ilustraciones a las que se les toma cariño, como “El espejo”, en la que hace una reflexión social.

 

“Yo me inspiré en una frase que leí un día: ‘la diferencia de dar y recibir sólo es la posición de la mano, un día estamos de un lado y un día del otro’”, aclaró.

 

El cartón fue premiado en 2011 en el Salón Internacional del Humor de Piracicaba, Brasil en la categoría de cartón humorístico.

 

Inspiraciones extranjeras

 

Entre sus pinceles favoritos de otras partes del mundo, Castillejos toma referencia de los trabajos de Ronald Searle, Ralph Steadman y David Levine. “Para mí hay muchas influencias, pero lo más importante es que sigo aprendiendo de cada uno de ellos”.