El cine de horror seduce de tal manera que se clava en el gusto y cerebro de sus seguidores, pese a tener la certeza de que en cualquier momento saltarán de sus asientos o que la música anunciará que alguien saldrá de un cuarto oscuro con un hacha.

Las películas de terror, incluidos todos sus subgéneros, producen diferentes estados de ánimo en el espectador como el pánico. No obstante, la capacidad de asombro se ha ido perdiendo, por ello los directores del género se han dedicado a explorar nuevos lenguajes y recursos.

Ahora es muy diferente el cine que se hace al que se exhibía en los años 50 u 80. Aun así, hay una gran cantidad de escenas emblemáticas que ya forman parte de la cultura visual y auditiva.

“Hoy en día, mucho de este cine habla de cuestiones de denuncia social y es reflejo directo de la situación en el que está el planeta en general, violencia de género o cuestiones de racismo extremo”, expresa Alejandro Montes Santamaría, director del Festival de Cine de Horror Aurora.


El Festival Internacional de Cine de Horror Aurora forma parte del Cine Club de la Universidad de Guanajuato

Durante este tiempo, él ha notado que, en general, cuando se trata el tema en el cine, más que géneros, se habla de sentimientos y que ahora encasillar cualquier expresión artística en todas sus facetas, es un error.

Por ejemplo, The witch es difícil pensarla sólo como una película sobrenatural o de terror, pues muchas de éstas conllevan denuncias sociales. Es el caso de la cinta mexicana Vuelven, de Issa López, que relata desde una forma sobrenatural sobre los huérfanos que ha dejado la ola de violencia que se vive en México, un caso poco hablado en el país.

Este género, que durante muchos años ha sido desprestigiado, incluso señalado de bajo contenido intelectual, ahora es un medio para tratar temas que ocurren en el mundo.

De los callejones de Guanajuato a lo virtual

El Festival Internacional de Cine de Horror Aurora, que forma parte del Cine Club de la Universidad de Guanajuato, fue uno de los últimos que pudo realizarse en 2020, por lo que ahora tuvieron que pensar la logística para mudar sus exhibiciones desde las escalinatas de la Universidad hasta a las plataformas digitales, para ello su gran aliado para este año fue FilminLatino.

De acuerdo con Montes Santamaría, este tiempo de confinamiento, a pesar de las cosas negativas que puedan estar en contra para realizar el festival, como el placer de vivir el cine en comunidad, también ha brindado algunas nuevas oportunidades, como llegar a más público y que más gente pueda disfrutar del cine de manera gratuita.

“Estas actividades virtuales nos permiten tener impacto en la Ciudad de México, Baja California y Mérida, donde hay esfuerzos e inquietudes de gente que quiere consumir este género, no sólo en cine, sino en literatura o música. A pesar de que tenemos una colaboración muy grande, por ejemplo con Macabro, siempre traemos a Guanajuato actividades de ese festival y viceversa, no es el mismo impacto; en las escalinatas tenemos un espacio para mil 200 personas que se llenan, pero ahora mil 200 para una plataforma virtual es poco”, detalla.

Este año su programación incluye una selección internacional de cortometrajes en competencia, una muestra de largometrajes en la sala de cine en línea del Cine Club y actividades académicas que combinan el talento de académicos y estudiantes con reconocidos cineastas como Amat Escalante, a quien dedicarán una retrospectiva, así como escritores nacionales e internacionales como Bernardo Esquinca.

El pertenecer a una institución educativa hace que se preocupen, aún más, por tener un impacto social y cultural en la gente, por ello prefieren invertir en un libro de distribución gratuita, así como tener un diálogo sobre lo abyecto, lo atroz y la estética del horror.

El también ilustrador detalla que las películas de terror tienen varias capas de interpretación, por lo que no pueden ser vistas sólo como historias de fantasmas. Por ejemplo, está el caso de Frankenstein que, conociendo un poco más la vida de su autora, Mary Shelley, puede ser interpretada como una catarsis de ella ante la muerte de su hijo, se trata de algo vasto, pero depende del espectador qué tan profundo quiera llegar.

“Pareciera que hay una nueva inquisición cibernética, donde los autores son juzgados por sus obras, y si continúa pasando eso, vamos a llegar a un momento que sólo vamos a ver Bob Ross o Mujercitas; hay que dejar las piezas en los momentos en los que sucedieron y saber diferenciar que una obra de arte hace catarsis y denuncia una realidad porque si no, no tendríamos las cintas Lolita o Taxi Driver”, considera.

El Cine de horror es catártico

El director del festival es constantemente cuestionado sobre la línea del mismo en un mundo donde suceden cosas atroces pero, al final, se trata de un género que le apasiona y consume diariamente.


El cine de aría horror se ha convertido en un medio de denuncia y de catarsis

Alejandro Montes Santamaría

Director del Festival Internacional de Cine de Horror Aurora

“Se me hace catártico, en el cine un violador puede ser ultimado por un vengador. Un ejemplo, el corto Hannia es sobre una chica que sale de un bar y un tipo la quiere violar, por defensa propia lo mata y se da cuenta que ese es el objetivo de su vida, ser una especie de vigilante que protege a las mujeres de sus agresores matándolos; y como espectador piensas ‘al menos en el cine sí se puede’. No tengo miedo de decir que un violador, en el momento que comete un crimen, pierde sus derechos humanos y lo deberían de matar”, revela.

Para disfrutar de la programación visita: www.cultura.Ugto.mx/eventos-cine www.aurorahorror.com.mx

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