Robert Eggers es sinónimo de éxito, y a pasos agigantados, porque este cineasta estadounidense de 38 años de edad, primero triunfó con La bruja (2015) le siguió El faro (2019) y ahora con El hombre del norte, refrenda que es un artista que ya alcanzó el acenso de otros directores consagrados en Hollywood.

Y es que pocos realizadores de su generación se logran colocar en esta cúspide, porque pese a que hay talento, dígase Xavier Dolan de Canadá, Damien Chazelle o Greta Gerwig ambos también estadounidenses, no logran consolidar un acenso escalonado y sostenerlo, mientras que Eggers, se está colocando, como un heredero al trono del cine de horror y terror a nivel industrial.

Para dar un contexto más amplio, Eggers logró sumar en su tercer largometraje a actores de la talla de Nicole Kidman, Ethan Hawke, Willem Dafoe, Alexander Skarsgård y la ahora socorrida Anya Taylor-Joy, que se ha vuelto la favorita de Hollywood, pero que se debe recordar, que su debut fue en la también opera prima de este director.

Desde que hizo La bruja, se notaba a leguas el gusto de Eggers por lo místico, por apelar al horror de la psique humana, y ahora lo detona con creces en El hombre del norte, historia que se sitúa en el año 895 d.C. y narra como Amleth, atestigua la muerte de su padre Aurvandill, el rey apodado “Cuervo de guerra”, a manos de su tío Fjölnir, quien además rapta a su madre la reina Gudrún.

Si hasta ahora les parece que ya han escuchado, visto o les resulta familiar la descripción de la ficción, es porque Eggers adapta a su manera un mito que existe desde hace más de 800 años, incluso previo a William Shakespeare, porque si recordamos, el dramaturgo escribió Hamlet, basándose en el príncipe de Dinamarca, y esta leyenda de la zona nórdica se remonta al siglo XIII, pero el cineasta la llevó todavía más atrás en el tiempo.

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“Nunca quise hacer una película vikinga. Pensé que los vikingos eran brutos violentos y descomunales sin nada de interés. Mi esposa, por otro lado, había sido aficionada a las sagas islandesas, las estimadas historias medievales de la tradición vikinga, y sabía que me encantarían. Pero incluso ante su insistencia, nunca abrí uno de estos grandes libros.”, describe Eggers en un comunicado de prensa.

Bajo esta declaratoria resulta interesante cómo es que el director cambió de parecer, fue después de reunirse con el protagónico Alexander Skarsgård, que decidió adentrarse al mundo vikingo, además también tuvo un viaje de introspección a Islandia en 2015, que le convenció de hacer “La película vikinga definitiva”, según narra.

Lo que plasma Eggers en El hombre del norte, es esta visión del príncipe Amleth, pero como nunca se ha visto, claramente es una visión retorcida, sanguinaria y cruel, diferente a la tragedia ampliamente conocida de Shakespeare.

Algo sobresaliente, es que este es de los pocos largometrajes que se va al origen de la leyenda, insisto adaptada a la manera y gore de Eggers, porque la otra iteración similar fue The prince of Jutland (1994) conocida también como Royal Deceit, y quien se enfunda en el rol de Amleth (Amled en esta versión) es Christian Bale en sus inicios fílmicos.

En esta versión de Gabriel Axel (El festín de Babette – 1987) hay un reparto también de primer nivel de actores británicos, como Hellen Mirren, Brian Cox, Gabriel Bryne, Andy Serkis, Tom Wilkinson y Kate Beckinsale, pero ahora a la distancia, se queda corta en comparación por lo logrado por Eggers.

Pese a que es su tercer película, el director ya muestra una maestría narrativa, los escenarios que en teoría mostrarían Islandia; Kiev, Ucrania e Irlanda, terminaron por rodarse solo en el último país, pero esto es imperceptible para los cinéfilos.

La ambientación cultural es un añadido que también resulta atractivo, un cameo o aparición especial para aquellos entusiastas de la cantante Björk, está presente, son estos guiños lo que enriquecen la película para aquellos amantes del arte e historia nórdica, porque los elementos están ahí, plagando y elevando a otro nivel El hombre del norte.

El sello de Eggers está en la violencia gráfica, algo que podría resultar exagerado, pero se justifica con este pueblo bárbaro que fue conocido por imponer su ley con el hacha y conquistar territorios más allá de Escandinavia.

En resumen, El hombre del norte, es una experiencia audiovisual única, para disfrutarse en pantalla grande y analizar nuevamente, la leyenda trágica de Amleth, recordando la historia de su origen, pero con una visión personal de este cineasta estadounidense, que sorprende cada vez más y Hollywood le ha dado carta abierta para crear lo que desee a futuro.