La marcha hacia la frontera norte se volverá una travesía tan cruel como entrañable, cuyo destino es el delirio o, quizá, el replantearse conceptos que se creían inamovibles. El ejército iluminado es una obra en la que un grupo de personas, criticadas y señaladas por la sociedad, patrióticas e inocentes, está dispuesto a entregar la vida con tal de recuperar lo perdido, pero no sólo aquello tangible, como el territorio de Texas, sino también lo que aspiraron y nunca se les permitió.

El grupo es liderado por Ignacio Matus, un corredor solitario, quijote y antianarquista, quien los guiará a una de sus más grandes aventuras.

“En su estreno, en 2018, estaba Donald Trump y el muro fronterizo como tema principal, nos vino perfecto, parecía que David Toscana había escrito su obra en este año; ahora tres años después la cosa cambia y la novela, como toda gran obra de arte, mira hacia otra parte, ahora tiene otras cuestiones como: qué es ser país, ser mexicano, cómo se entiende estar vivo y estar en este país”, relata Alberto Ontiveros, director de la obra de teatro que se inspiró de la novela de David Toscana para llevarla a escena.

Para el director, las letras del escritor mexicano han hecho eco en ellos para poder regresar con una temporada más. Que salga en un momento tan complejo para las artes y el mundo ha provocado que la pieza teatral adquiera nuevos matices, otras lecturas e, incluso, cuestionamientos más introspectivos y complejos, como la identidad.

“Este momento tendría que sacar lo mejor de nosotros, suena un poco aspiracional, pero creo que tendría que verse por ahí. Es un cambio cultural. Si pensamos que las sociedades se tardaron en adaptarse 100 o 200 años, según Aristóteles, pues acá lo estamos viviendo, todos los que estamos vivos estamos compartiendo formas de cambio, todo aquello que pensábamos que era sólido y no es tan así, la economía se va y la cultura tambalea”, explica Ontiveros a Reporte Índigo.

La obra explora muchas brechas e invita a reflexionar sobre conceptos como la patria, la idea de nación y ser patriótico, además, agrega Ontiveros, a desvelar el Himno Nacional, en particular la estrofa que dice “un soldado en cada hijo te dio”.

Para la adaptación de la novela se apostó por el trabajo con los actores y en la profundidad del texto, se buscó que fuera, en su totalidad, un teatro de la palabra con un montaje muy sencillo, pero en el que cada objeto brindase guiños personales con una fuerte carga emocional.

A lo largo de la pieza escénica van surgiendo otros cuestionamientos como qué representa ser diferente, cómo alguien se reconoce a sí mismo como distinto de los demás. “¿Me hace ser diferente si soy especial o iluminado, soy más o menos mexicano? ¿Quién es más patriota? Todo este tipo de relecturas, hay una fuerte carga con el juego”, se pregunta.

El ejército iluminado no es una obra cualquiera para Ontiveros, en ella se ven reflejadas gran parte de situaciones familiares, como su conexión con la frontera, al ser sus papás de Nuevo León, viviendo en Texas en los años 60. Para él, la frontera significa familia.

“Pertenezco a la comunidad LGBT+, para mí la cuestión de ser diferente me llega desde el primer momento que abro la primera página de El ejército iluminado. Me siento representado en escena. La hermana de mi mamá, mi tía favorita, fue ‘niña Down’, entonces, hablar sobre las personas especiales en escena me llega personalmente y yo creo que eso se vuelve un agregado más, esta obra es un homenaje a mi familia y, espero, que se permee en los espectadores”, puntualiza Ontiveros.

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