Un hambre muy grande por querer hacer cine, por querer mostrar cosas diferentes y demostrar, sus capacidades y habilidades, fue lo que llevó a Ian Martin a escribir, producir y dirigir su ópera prima Fantasmas y la última pesadilla.

“La inspiración más que nada fue el sí se puede, el cambiar, el lograr un sueño que parecía súper imposible y cañón; creo que de ahí partí y fue un proceso que disfruté muchísimo”, cuenta el cineasta egresado de la Universidad de Guadalajara.

El filme, ambientado en 1970, con flashbacks a los años 50, abordará una historia de corte familiar sobre fenómenos paranormales. Susana Zabaleta, Ricardo Fastlicht, Giuseppe Gamba, Marilyn Ricaño, Facundo, María Barracuda, Ceci de la Cueva, Bella Castillón y Ximena López forman el elenco.

Martin asegura que en su ópera prima experimenta una gama muy amplia de todo lo que es el terror en general, desde lo sobrenatural, hasta la locura, la demencia, el gore, el suspenso y el thriller.

“Mucha gente cuando estás escribiendo tu primer largo, sobre todo en la escuela, te dicen ‘haz algo más sencillo, porque será la primera y la puedes cagar’ o de que ‘no te van a dar mucho dinero’ y eso era algo que a mí me enojaba, mi mente da para más, por qué me voy a limitar, al contrario, llévalo al extremo, aviéntate y ve qué sale”, platica el cineasta de 24 años.


El tener 24 años también significó un obstáculo, en cierta medida, para el cineasta mexicano, sobre todo con la gente mayor de la industria

Y justo así ha sido, confiesa, ya que se ha dejado llevar al extremo, se lanzó y demostró que sí se puede hacer.

De las cosas más complicadas del camino fue la preproducción, porque requirió de un trabajo de investigación muy profundo en cuanto a conocer las épocas y buscar mezclarlas con el cine de terror para que la cinta cobrara vida por sí misma.

“No queríamos que cuando la gente la viera pensara que era parecida a tal o cual cosa, el sueño era que tuviera un sello, por eso fue un proceso bien largo de investigar, diseñar, construir los personajes basados en lo que se usaba y llevarlos al límite dentro del terror”, comparte el cineasta.

Debido a la historia que cuenta la cinta fue necesario la construcción de grandes escenarios físicos, cosa que pocas veces se ve en la realización de actuales filmes mexicanos.

“La historia se desarrolla en un edificio de departamentos y la inspiración fue los edificios parisinos que existen en Ciudad de México y Guadalajara, que tenían este aire mexicano, pero con elementos de art nouveau, con esculturas y muchos detalles”, describe el joven cineasta.

La entrada del edificio, dice, posee un estilo muy francés, con ventanas largas, puertas corredizas y elevador de cadena, además, de colores muy de la época, con garigoleos y lámparas.

El camino recorrido de Ian Martin

Levantar este proyecto, confiesa Ian Martin, fue muy complicado, porque al presentarlo mucha gente le dio el “no” y le cerró las puertas.


“La verdad es muy feo, pero es una realidad, los mexicanos no estamos acostumbrados a consumir este tipo de género de nuestra propia gente; sin embargo, al final me topé con las personas indicadas y aquí estoy”

Ian Martin

Cineasta

El tener 24 años también significó un obstáculo, en cierta medida, para el cineasta mexicano, sobre todo con la gente mayor de la industria.

“Cuando te ven la cara muy joven, tengo 24, me ven la cara de niño de secundaria, te dicen que ‘no’, pero eso te alimenta de más ganas, de demostrarle a la gente que sí puedes hacerlo”, platica Ian.

Lo que resulto fácil fue el convencer al talento de participar en su proyecto, ya que, dice, ellos también estaban emocionados, porque pocas son las veces que a un actor mexicano le ofrecen algo así de diferente. Así que rápidamente se subieron al barco para ponerse a trabajar.

“Con todos los actores fue un proceso largo, de más o menos un mes, dos meses, de explicarles de qué se trataba. Al principio muchos no entendían, tenían muchas preguntas, y era un poco meterlos al mundo que estábamos creando nosotros y explicarles a detalle”, comenta el director.

Para Martin, Fantasmas y la última pesadilla es una película profunda que tiene un tema muy fuerte, el cual cobija todo el terror y todo lo que pasa en la trama, por lo que era esencial que los actores tuvieran claro lo que tenían que aportar cada uno.

“Eso fue la base, una vez en set todo fluyo de maravilla y descubrimos cosas increíbles”, comparte.

El joven cineasta espera que su ópera prima derribe mitos y sea de aprendizaje para la industria del cine en México, para que quede claro que sí se puede hacer y se puede hacer de manera muy eficiente.

“A la gente que hacemos cine nos encanta complicarnos la vida, porque el cine es un medio donde están pensando mil cosas al mismo tiempo, entonces, es abrumador; pensar con la cabeza fría ayuda muchísimo para saber cómo hacer las cosas y que salgan bien. Espero que la gente la vea y diga ‘wow, yo también quiero y puedo hacer una película así”, opina.

Fantasmas y la última pesadilla llegará a salas hasta el próximo año, ya que la pandemia haya terminado para que “la gente la disfrute cómo se tiene que disfrutar una película”.

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