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Literatura

El año de Arreola

Jonathan Ávila

En 2018 se celebran los 100 años del nacimiento de Juan José Arreola, uno de los escritores jaliscienses más importantes. Aunque su obra no es tan difundida como otras personas de las letras, es un autor que ha marcado a generaciones enteras


Abr 16, 2018

Durante una de sus muchas conversaciones con Juan José Arreola, el escritor argentino Jorge Luis Borges recordaba una frase de Arthur Schopenhauer que decía que “hay escritores que escriben sin pensar, hay escritores que piensan para escribir, escritores que piensan y por eso escriben y que eso es lo mejor”.

Al mismo tiempo, aquella frase parecía un elogio al propio escritor jalisciense, quien sin duda era uno de esos autores que no escriben por escribir o vender libros, sino por llevar hasta el máximo las expresiones de su literatura. Esa intelectualidad latente en su personalidad le dotó de un gran prestigio que hoy, a 100 años de su nacimiento, se enmarca con una magna conmemoración a su vida y obra.

Aún con el prestigio que le enmarca, Arreola siempre se caracterizó por la creatividad de sus lectores. No fue un autor sencillo o connotado para el público general al igual que autores como Carlos Fuentes, Octavio Paz o Juan Rulfo, como recuerda Juan Manuel Sánchez Ocampo, académico de la Universidad de Guadalajara, experto en su obra y quien rememora que tuvo la oportunidad de tomar clases con el autor durante su maestría.

“Es un autor para lectores sensibles y creativos, que crean junto con la obra”, recuerda. Para el profesor del departamento de Letras en la UdeG, la literatura de Arreola está escrita con muchos tejidos internos que la hacen interesante y compleja, aún cuando no habría que ensalzarlo como un autor ensimismado en su escritura.

“Él claro que parte de lo individual, es este tipo de autores que generan por autoinmolación, que ellos mismos combustionan su vida, pero a partir de ello llegan a lo universal. Él fue una persona que asimiló gran parte de la literatura universal, especialmente a muchos clásicos, y genera su propia obra con su vida, con lo que leyó, vivió. Es una obra muy peculiar y llena de matices”

- Juan Manuel Sánchez Ocampo

Académico de la Universidad de Guadalajara

Originario de Zapotlán el Grande, también conocida como Ciudad Guzmán; Juan José Arreola nació el 21 de septiembre de 1918, y aunque las celebraciones por su centenario podrían quedar reservadas para la fecha en cuestión, la importancia de su obra pesa al grado en que el 2018 ha sido catalogado como el año de Arreola por diversas instituciones.

“Su obra contribuye mucho al quehacer literario incluso, y aún cuando no lo conocen mucho a nivel mundial. Pero es cuestión de ver matices”, recuerda Juan Manuel Sánchez.

La vida de Arreola quedó profundamente enmarcada por su oficio. De su vida se rescata la cercanía con los círculos literarios más importantes de México y el mundo, fue un cercano amigo de autores, artistas e intelectuales como Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Daniel Cosío Villegas, Rodolfo Usigli, Xavier Villaurrutia y de prestigio internacional como Pierre Renoir, hijo del connotado pintor impresionista que conoció en su paso por París a mediados de los años 40

“Él es ese tipo de hombre que todo lo que respiraba lo convertía en literatura, él abordó todos los aspectos o la mayoría de los aspectos del campo literario, del oficio de la literatura; él fue propiamente escritor, que es el motivo mayor, pero también editor, promotor, tallerista (…) él incursionó en la televisión porque él tenía el don de la palabra”, explicó el experto en el autor.

Entre sus libros más notables destacan “Confabulario”, “La feria” y “Bestiario”, aunque su obra es basta en las formas de expresión, pues como autor incursionó tanto en la narrativa, tanto breve como profunda, en el ensayo, la crónica e incluso el cuento.

Sánchez recuerda que durante sus años de estudiante tuvo la oportunidad de compartir el aula con Arreola como su profesor, recibiendo clases y con la preocupación de recibir una calificación final, aunque también apunta que él nunca tomaba lista a los asistentes.

“A partir de la divulgación masiva que generó su figura, creó a muchos lectores. Mucha gente se interesó por la literatura, porque al ver a este señor llamativo, a este viejito –como le decían– que hablaba muy bien, tenía un encanto verbal que no se ha vuelto a ver. Entonces eso ha generado lectores entre las nuevas generaciones, pero no abundan”, expresa Sánchez Ocampo con un dejo de tristeza en las palabras.

Arreola fue ante todo un seductor. Su don con la palabra lo llevó incluso a aparecer frecuentemente en televisión, aun cuando por aquellos años imperaba una perspectiva que le daba poca importancia a la cultura.

El autor tenía el don de la palabra que lo llevó incluso a tener un programa literario en la televisión, aunque fue cancelado por la baja audiencia

Sin embargo esa palabra formó a una generación que hoy lo recuerda con gusto. Decía el psicoanalista francés, Jacques Lacan, que cuando el hombre no habla es hablado.

Durante muchos años las expresiones lingüísticas del mismo Arreola permitieron conocerle a profundidad, pero ahora que su ausencia enmarca sus cien años son los que crecieron con su lectura los que hablan por él.

Múltiples actividades culturales

Algunos de los eventos que se llevaran a cabo incluyen rodadas ciclistas. La entrega de ediciones conmemorativas en estaciones del Tren Ligero de la capital tapatía, concurso de carteles sobre Bestiario en el Centro Universitario del Sur.

Además de que durante el 23 y el 27 de abril, en el marco del Día del Libro las de las distintas bibliotecas públicas de Jalisco dedicarán las actividades a la obra de Arreola.

Con referencia al Día Nacional del Libro, las bibliotecas públicas del país harán lecturas generales de algunos textos del escritor en el mes de noviembre, y un taller de microficción.

De igual forma, la UNAM hará diversos eventos en el contexto de la Fiesta del Libro y la Rosa, que se llevará a cabo del 20 al 23 de este mes.

Uno de los eventos principales será la mesa 100 años del nacimiento de Juan José Arreola, en la que participan la investigadora universitaria Sara Poot-Herrera, además de Orso y Alonso Arreola, hijo y nieto del connotado escritor, respectivamente.

Una de las aficiones más relevantes en la vida del autor también fue el ajedrez, actividad a la que también le dedicó espacio en sus textos, de modo que la UNAM también espera llevar a cabo la Copa Mundial Internacional de Ajedrez ‘Juan José Arreola’.

Las obras imprescindibles

Gunther Stapenhorst (1946)

Varia invención (1949)

Confabulario (1952)

La migala (1952)

La Feria (1963)

Palíndroma (1971)

Bestiario (1972)

Y ahora la mujer (1975)

Inventario (1976)


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