El aborto pirata

El viernes pasado, el Senado de Texas aprobó una de las leyes más restrictivas sobre la práctica del aborto en Estados Unidos.  

Esta iniciativa de ley prohíbe los abortos después de las 20 semanas de gestación e impone que las clínicas donde se realiza la interrupción del embarazo cumplan con los mismos estándares que el quirófano de un hospital. Es decir, que sean clínicas certificadas como centros de cirugía ambulatoria. 

Ni las mujeres que cruzan la frontera para ir en busca de estas píldoras, ni el personal de las farmacias ‘ambulantes’ están bien informados respecto a la dosis pirata
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El viernes pasado, el Senado de Texas aprobó una de las leyes más restrictivas sobre la práctica del aborto en Estados Unidos.  

Esta iniciativa de ley prohíbe los abortos después de las 20 semanas de gestación e impone que las clínicas donde se realiza la interrupción del embarazo cumplan con los mismos estándares que el quirófano de un hospital. Es decir, que sean clínicas certificadas como centros de cirugía ambulatoria. 

También requiere que los médicos cuenten con privilegios para hacer uso de las instalaciones de un hospital que esté ubicado a no más de 48 kilómetros de distancia de la clínica en donde estén proporcionando estos servicios. 

Además, hace más rigurosas las condiciones de uso de la llamada píldora abortiva RU486.

“Hoy la Legislatura de Texas dio su último paso en nuestro esfuerzo histórico de proteger la vida. Esta legislación se basa en el compromiso firme e inquebrantable de defender la vida y proteger la salud de las mujeres”, dijo en un comunicado el gobernador republicano, Rick Perry, después de que se aprobara el proyecto de ley. 

Pero esta regulación ha despertado polémica entre quienes están a cargo de las clínicas para la interrupción voluntaria del embarazo en Texas, pues solo cinco de los 42 centros sanitarios que proporcionan este servicio podrían sobrevivir a las nuevas exigencias impuestas. 

“Esto es parte de un plan nacional para prohibir el aborto, clínica por clínica, estado por estado”, dijo a The Wall Street Journal Jennifer Dalven, directora del Reproductive Freedom Project, de la Unión Americana de Libertades Civiles. 

Si la mayoría de las clínicas se ve obligada a cerrar sus puertas, las mujeres se verán en la necesidad de recurrir a abortos clandestinos, una medida nada segura.

Solución del otro lado

En medio de esta controversia, surge una alternativa para la interrupción del embarazo, la cual está cobrando auge entre los residentes de la ciudad de McAllen, en Texas: la compra de pastillas abortivas en puestos ambulantes (conocidos como flea markets, en inglés) ubicados a solo unos cuantos metros de la frontera con México, en Nuevo Progreso, Tamaulipas.

Se trata del misoprostol, nombre genérico del fármaco de marca Cytotec. Aunque puede provocar abortos espontáneos, el misoprostol, solicitado sin receta médica en las farmacias como “un medicamento para adelantar el periodo de las mujeres”, reportó The New York Times (NYT), suele prescribirse para prevenir las úlceras gástricas. 

En comparación con las clínicas texanas, donde el costo de los abortos involuntarios ronda aproximadamente entre 400 y 550 dólares, una caja con 28 pastillas de misoprostol tiene un costo de 35 dólares, señaló NYT. El Cytotec se puede adquirir por 175 dólares. 

“Se sorprenderían de la cantidad de personas jóvenes que están tomando esas pastillas. Probablemente conozca de 12 a 20 personas que lo han hecho”, dijo a Bloomberg Erlinda Dasquez, madre de cuatro niños. “Mi prima fue hace unos meses al mercado de pulgas”, agregó la joven de 29 años, quien también llegó a automedicarse con las píldoras abortivas. 

A falta de un seguro médico o incluso por temor a ser objeto de estigma al ser vistas en una clínica de abortos, cada año, miles de mujeres que residen en Texas hacen uso del misoprostol –u optan por otros métodos– para provocarse un aborto, comentó a NYT el Dr. Dan Grossman, obstetricia y vicepresidente de la organización internacional sin fines de lucro Ibis Reproductive Health. 

Y todo apunta a que esta tendencia continuará en ascenso, al menos en el Valle de Río Grande, considerando que ninguna de las dos clínicas –Whole Woman’s Health, en McAllen, y Reproductive Services, en Harlingen– que practican más de 3 mil abortos al año en esta zona al sur de estado de Texas cumplen con los requisitos de la nueva ley, por lo que tendrían que abandonar el oficio.

La siguiente parada tendría que ser en San Antonio, Texas, donde se encuentra otra clínica que cumple con lo que impone la norma. Pero las mujeres se enfrentan a dos problemas: falta de recursos tanto para trasladarse como para solventar los costosos servicios de las clínicas que operan bajo la ley, y el hecho de que residen como indocumentadas. 

“La única opción que queda para muchas mujeres es la de ir a buscar esas píldoras en el mercado de pulgas. Algunas de ellas terminarán en la sala de emergencias”, expresó  a NYT Lucy Felix, educadora del Instituto Nacional de Latinas para la Salud Reproductiva (NLIRH).

Aborto ‘a ciegas’

“Las personas saben dónde conseguirlo (el misoprostol) y lo hacen en silencio. Aunque no es la droga más peligrosa, existen muchas interrogantes acerca de cómo tomarlo de forma adecuada. Nos preocupa sobremanera cuando las mujeres toman su salud en sus propias manos”, dijo a ABC News Jessica González-Rojas, directora ejecutiva del NLIRH. 

Para terminar un embarazo reciente –dentro de los 49 días desde el último período menstrual de la mujer–, el misoprostol (Cytotec) se usa con el fármaco mifepristona (o RU486), el único aprobado por la Food and Drug Administration como una alternativa no quirúrgica para el aborto temprano. 

Si se siguen cuidadosamente las instrucciones de su uso, la mifepristona es efectiva entre 92 y 95 por ciento de las veces. Usado solo y de acuerdo a las indicaciones, el misoprostol es aproximadamente 85 por ciento efectivo en inducir el aborto.

El problema es que ni las mujeres que cruzan la frontera para ir en busca de estas píldoras, ni el personal de las farmacias en los puestos ambulantes están bien informados respecto a la dosis.

La reportera de Bloomberg Esme E. Deprez pone el ejemplo de un hombre detrás del mostrador de una farmacia en el estado tamaulipeco, quien prescribió una dosis inicial de dos tabletas por vía oral y una por vía vaginal, seguido de dos pastillas cada hora “hasta que algo suceda”. 

“Es difícil saber qué tan exitosos son realmente (los medicamentos para el aborto que se consiguen en el mercado negro), solo vemos las fallas”, dijo William West, médico de Whole Woman’s Health. El misoprostol puede provocar abortos parciales, trabajo de parto prematuro o malformaciones congénitas. En algunos casos, también puede provocar graves hemorragias vaginales. 

De acuerdo a González-Rojas, las mujeres hispanas –la mayoría no cuenta con seguro médico y no habla inglés– son quienes tienen la tasa más alta de embarazos no deseados en todo el país, cerca del 54 por ciento. 

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