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Drag Queens rompiendo cánones

Montserrat Sánchez y César Carrera

Oswaldo Calderón y Daniel Vives realizan shows de cabaret bajo su compañía Las Hermanas Vampiro, con los que le demuestran a la gente que sólo riéndose de sí mismos pueden llegar a aceptarse tal y como son


Jun 28, 2019

Oswaldo Calderón quería realizar una venganza contra el mundo, contra la imposición de lo que se supone que debe hacer la gente, y para romper con esos cánones, por lo que en 1995 creó Las Hermanas Vampiro, una compañía de drag queens, en complicidad con Daniel Vives, a quien llama su hermana.

Esta idea nació en Caztzi, Ciudad Satélite, y con base en la ironía, el sarcasmo, el humor negro y el cabaret, estas drag queens logran que el público pueda reírse de sí mismo.

Para un show que han esperado por 24 años y que ha sido solicitado en más de 200 antros, bares, salones, teatros y auditorios, Calderón se alista, se pone una falda larga y botas negras, se coloca las pestañas que le llegan a la ceja y se retoca el maquillaje. Se presentan para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Museo Universitario del Chopo.

“Debes saber que en el cabaret la magia no existe, sucede (…) Ver al público celebrarse a sí mismo, riéndose incómodamente de algo que podría estar prohibido, incluso de ellos mismos, me parece fascinante”, comenta antes de la presentación Oswaldo, conocido en el show como “Superperra”, mientras se hace un chongo para colocarse su peluca.

Daniel, por su parte, mientras pelea con su corsé para poder encarnar a “Supermana”, recuerda cómo empezó esta iniciativa.

“Nosotros éramos trasvestis que queríamos hacer una propuesta diferente, salir de lo ordinario, estábamos muy decididos a hacer que nuestro esfuerzo valiera la pena aun cuando nuestros compañeros de trabajo se burlaban, nos decían ‘las payasitas’ o ‘las rancheras galácticas’; los dueños de los antros amenazaban con corrernos si no volvíamos al riel, pero al final Oswaldo y yo tuvimos que hacer coraza y decir ‘vamos con todo, no importa que no nos comprendan’”.

Habiendo ganado la batalla con el corsé, “Supermana” cuenta que al poder trabajar con el cabaret, el show tiene la oportunidad de ser políticamente incorrecto, lo que a su vez hace que sea lúdico y puedan entrar más fácil hacia la gente.

Siempre vamos un poco más allá, porque somos cabareteras y el cabaret te permite reír de absolutamente todo, es un pivote, una válvula de escape que hace que todo suceda mejor, entonces digamos que la resistencia la hemos vivido desde una trinchera muy divertida

- Daniel Vives

Integrante de Las Hermanas Vampiro

Por otro lado, “Superperra” no dudó en decir que este lado del arte está “cuajado de brillo”, de mucha magia y al final resulta ser algo totalmente fascinante. “En este lado se pueden leer las cartas de la vida, puedes volar, puedes ser lo que tú quieras y del otro lado yo creo que también, pero de forma diferente, sin tanta lentejuela”.

Al preguntarles sobre cómo surgió el nombre de la compañía, “Supermana” responde que cuando estaban planeando hacer algo diferente, además de que Oswaldo quería ser algo más que un travesti, se reunieron para hacer un laboratorio de ideas, y un día, cuando en la tele estaban transmitiendo la película de El Santo vs las mujeres vampiro, a Oswaldo le gustó en seguida la palabra “vampiro”.

“Luego pensamos en hermanas, porque eso somos, y al final nos quedamos pensando que hermanas es un término femenino y vampiro masculino, entonces era la ambigüedad perfecta, le dimos al blanco”.

Perfeccionando los últimos delineados de sus ojos, Daniel afirma que para ser una Hermana Vampiro se necesita, en primer lugar, tener capacidad de reírse de uno mismo, fuerza de voluntad para enfrentar las cosas como vengan y, por último, poder compartir esa luz que emana de cada quien, estar dispuesto a hacer y trabajar en equipo.

“Yo no puedo ser sola, yo soy con Oswaldo, es decir, siempre en manada, pero ¿sola? A la una de la tarde y nada más”, dice.

Oswaldo agrega que si bien se les puede definir a las Hermanas Vampiro como hijas de puta, la compañía y el show los ha vuelto un par de artistas más completos al poder brindarles la oportunidad de romper y fracturar cánones.

Todos a la marcha del orgullo gay

A un día de celebrarse la edición 41 de la Marcha del Orgullo LGBTTTI, “Supermana” invita a toda la comunidad a asistir, ya que la califica como una buena oportunidad para conocer cómo funciona este movimiento.

“Cada quien vive su marcha desde su carro, a pie, en la banqueta, en un templete, con sus amigos, solo, con la familia, con el perro; en ese día todos somos inclusivos y dejamos a un lado la discriminación para volver todo esto un carnaval y festejar por los derechos obtenidos”, asegura Daniel.

Además, “Superperra” señala se les olvida a muchos que los derechos de la comunidad LGBTTTI no nacieron de gente bien vestida, sino de los prostitutos, de raza negra, maricas y lesbianas, “fueron ellos quienes se levantaron y dijeron: basta”.

Sin embargo, al mencionar la palabra discriminación, a Oswaldo le invade el recuerdo de cuando, estando en Xalapa, Veracruz, para llevar a cabo dos presentaciones, los quisieron correr del hotel en el que se hospedaron, pues una congregación de cristianos se sintió muy ofendida por el hecho que “hombres entraban por la tarde y monstruos salían por la noche”.

“Ya saben que los cristianos son muy buena gente y siempre desean lo mejor al prójimo (mientras no esté vestido de mujer), entonces nosotros, amando al prójimo y tratando de meterlo en cintura, fuimos a la CNDH a levantar un acta por discriminación”, relató Oswaldo.

La “Supermana” invita a la gente a que asista a la 41 Marcha del Orgullo LGBTTTI para que conozcan más sobre este movimiento

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