El confinamiento que se vivió por culpa de la pandemia de COVID-19 le ha permitido al cantante Armando Palomas disfrutar de momentos muy creativos, donde gracias al tiempo pudo escribir arduamente, ya que antes de este periodo sólo tenía la oportunidad de escribir una o dos canciones y después de eso tenía muy poquito tiempo para poder grabarlas o hacer un disco.

“Con el encierro de la pandemia llegó un momento creativo importantísimo, porque tenía muchas cosas guardadas y comencé a grabar, a producir un disco, el cual titulé “Suite Florencia” en honor a un lugar en donde me hospedo cuando llego a la Ciudad de México; entonces, hice ese disco de manera irresponsable, porque fue en julio de 2020, cuando éramos unos barquitos a la deriva y estábamos a ciegas”, comparte el cantante, quien se presentará hoy en el Lunario del Auditorio Nacional.

Después de ese disco se dio el tiempo suficiente para poder escribir un libro y ese mismo libro hacerle otro disco.

“Creo que me dio tiempo suficiente para poderle invertir tiempo a aquellas cosas que me hacen sentir vivo, a las cuales me dedico y que tengo un oficio maravilloso”, expresa, en entrevista con Reporte Índigo.

Palomas se siente en uno de sus mejores momentos, porque viene de una etapa de creatividad muy grande y ahora sé está dando la oportunidad de presentarlo en vivo.

El libro se titula “Crónicas bizarras y requintos de calavera”, que es como un guión de película, pero vaciado en unos textos.

Además, trae poesía, narrativa y cuento, es una mezcolanza de muchas cosas. Para que se pueda entender el libro es necesario escuchar el disco y viceversa, es como una obra integral. El material, por ahora, está solamente a la venta en sus redes sociales.

La libertad como bandera

El cantante Armando Palomas considera que si hay algo que pueda presumir de su vida, sería la libertad con la que la ha vivido, algo que le provoca mucha felicidad, incluso, dicha palabra la lleva tatuada en su cuerpo, en sus brazos, nudillos y lengua.

“Cualquier persona que haya estado en una prisión sabrá de lo que habló, la libertad es algo muy preciado, y yo soy un artista que ha vivido esa libertad, maravillosa libertad. A veces se cae en ciertos excesos, pero en mi caso, si yo no hubiera tenido esos excesos, no hubiera producido 30 discos”, señala.

Sobre la escena del rock and roll actual, el cantante opina que, a veces, se tiene la idea de que este género tendría que reinventarse, cuestión con la que no está de acuerdo.

“Lo que sí te puedo decir es que hace muchos años, salvo algunas honrosas excepciones, el rock and roll se convirtió en algo meloso, lleno de miel, de endulcolorantes, lleno de melcocha, para convertirse como en un género que se dedica a hablar de cosas de amor bastante cursis, y dejó de tener ese humor negro, dejó de tener esa libertad de denuncia, dejó de señalar y se hizo sumiso, dejó de ser rock and roll para convertirse en un amasijo de dulces y chocolates para poder endulzar la vida de cualquier escucha”, critica el intérprete.

Por eso considera que el rock and roll del que él viene y al que pertenece no es para todos.

“Considero que las puertas que se me han abierto son las necesarias para que yo exista, las puertas que se me han cerrado no me interesan ni las he necesitado. Creo que más bien dejé de pensar en las puertas para escapar por las ventanas”, reflexiona.

La libertad y la congruencia con las que Palomas ha regido su carrera le permiten afirmar que, afortunadamente, no es de los artistas que le piden dinero al gobierno para poder hacer su trabajo, ya que aprendió a valerse por sí solo, a labrar un camino derecho para poder no agacharse ante ninguna persona, institución política, dirigente, artista o productor.

“No, yo me dediqué a ser plenamente libre y feliz, porque no me gusta adquirir deudas morales ni éticas. Creo que a mí no me duele lo que sucede en el sentido de que muchos artistas se quejan de la falta de apoyos, pues no, porque a mí no me importan, me importo yo, y este yo se ha labrado su propio camino, soberbiamente te lo digo y es serio, yo soy de los pocos artistas que lo pueden decir con una franqueza total”, argumenta.

Si bien por el confinamiento Armando Palomas probó los streaming como una manera de seguir llevando su música al público, reconoce que no le gustaron, por lo que se dice emocionado de las presentaciones en vivo, como la que tendrá hoy en el Lunario del Auditorio Nacional, a las 21:00 horas.

“Mi parte favorita de un concierto es, precisamente, estar en un camerino y escuchar el cántico hermoso cuando la gente dice ‘¡Palomas, Palomas!’, esa parte para mí es importantísima, porque me di el lujo de buscar la sensación de lo que era un streaming y no fue nada grato, fue la cosa más triste que me ha sucedido, porque yo estaba cantando con todo mi corazón y cerraba los ojos y me imaginaba al público y cuando terminaba la canción no escuchaba ni un solo aplauso, era la cosa más triste”, dice.

Este concierto llevará por nombre “El gran burdel”, y además de servir como una celebración de su cumpleaños, será la ocasión perfecta para reunirse con grandes amigos que estarán de invitados, como Arturo Meza, un referente del rock mexicano; Javier Bátiz, una leyenda, y Edgar Oceransky, uno de los grandes trovadores de estos últimos años.

“Llevo también a Franco Escamilla, quien en sus inicios comenzó siendo trovador, entonces, él, de alguna manera, conocía mi obra y el destino nos juntó en algún show y hablamos de canciones, de colega a colega, y me dijo ‘quiero estar ahí’”, comparte Armando.

Te sugerimos: Stand up, crisis detrás de las risas

Así que este espectáculo será la oportunidad perfecta para que el público pueda ver a Escamilla en su faceta de compositor y cantante.

“Será un concierto bonito, memorable e histórico para los que estemos ahí”, opina Palomas.