Antes de graduarse como ingeniera aeroespacial, la colombiana Diana Trujillo pagaba sus estudios limpiando casas. Tenía 17 años y 300 dólares cuando llegó a los Estados Unidos desde Colombia con el objetivo de estudiar una carrera.

Y fue este 18 de febrero cuando la ahora ingeniera de la NASA y directora de vuelo de la misión Marte 2020 llevó el robot explorador más avanzado, el rover Perseverance, al espacio para que tocara la superficie marciana.

De acuerdo con Trujillo, llegó a Estados unidos por las expectativas que tenían en su país ya que por ser mujer se le inculca y limita a ciertas aspiraciones sólo por pertenecer al género femenino.

“Yo llegué a Estados Unidos cuando tenía 17 años y no tenía muchos recursos. Una de las razones por las que me vine fueron las expectativas de lo que la sociedad estaba diciéndome que tenía que hacer, yo no estaba interesada en eso, y me dije, no, no puede ser”, explica.

Por esta razón, Diana Trujillo emigró con el objetivo de pelear y demostrarle al mundo que podía hacer más de lo que se le había limitado. Por lo que su decisión de estudiar ingeniería espacial fue una de las tantas formas de hacerlo.

“Yo sé que soy capaz de hacer algo, entonces no es que yo no pueda, es el entorno que tiene que cambiar. Viendo hacia atrás me doy cuenta que fue por eso por lo que tenía yo que venirme para acá”, agrega.

Además, la colombiana revela que su interés por el espacio nace de la violencia en Colombia, por lo que su forma de distraerse era acostarse en el pasto y mirar el cielo en la noche.

Asimismo, detalla que su llegada a Estados Unidos no fue fácil pues no sabía inglés y apenas tenía 300 dólares en el bolsillo por lo que tuvo que trabajar como empleada doméstica mientras conseguía dinero para poder pagarse sus clases de inglés.

“Tenía cuatro trabajos para poder conseguir más dinero para pagarme la universidad y ahí empecé y me metí a la universidad a estudiar ciencias del espacio y eventualmente ingeniería aeroespacial”, confiesa.

Por último, Diana Trujillo aconseja a las nuevas generaciones que aprendan a
cerrar todas las otras opiniones que son negativas, “porque en lo que hay que enfocarse es en la esperanza y en la expectativa de lo que uno quiere hacer”.