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Detrás de los Casi Normales

José Pablo Espíndola

Los actores de esta obra explican la importancia de hablar sobre las enfermedades mentales y cuestionan lo que socialmente se conoce como “normal”; el musical se presenta en México con un montaje completamente original


Feb 18, 2019
Lectura 10 min
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Esta es la historia de los Bueno, una típica familia formada por papá, mamá e hijos. Son como cualquier otra; sin embargo, el eje del grupo, que es la madre, Diana, padece de Trastorno Bipolar. De esto va el musical Casi normales, obra que explora la dinámica de una persona que vive con una condición así.

Para Diego del Río, el montaje habla también del duelo, de la aceptación, del matrimonio y de las adicciones, a través de un material muy emotivo. “Por un lado, emociona mucho por su humor muy negro y sarcástico, y por el otro, tiene un contenido emocional profundo que hace que el espectador se reconozca y se conmueva frente a lo que ve en el escenario”.

“Mucha gente se abruma porque de repente soy muy apasionado, explícito e intenso, pero es mi manera de vivir la vida, el amor y el teatro y, a veces, eso se ve raro”

- Diego del Río

Director

En Casi normales, escrita por el creador de 13 Reasons Why, Brian Yorkey, Susana Zabaleta interpreta el personaje de Diana Bueno, una madre amorosa, esposa fiel y leal, ama de casa, una maravilla por decir menos, que sólo tiene un pequeño detalle que va más allá de todo lo que ella es. A veces, le hace daño a la gente sin querer, porque se ve sumida en un tren en el que nunca quiso estar, pero que la vida, la sociedad, las medicinas y todo lo demás, la hicieron ponerse en ese lugar.

“Lo que llaman socialmente normal se me hace una estupidez, esto de pertenecer y obedecer, por ejemplo, cuando dicen ‘es que ella sí es niña bien’ ¿Las niñas bien se te hacen normales? ¿Las niñas bien no tienen orgasmos? ¿Las niñas bien no son felices? Cumplen con cosas, pero no son felices, entonces, si eso es normal, prefiero no serlo”

- Susana Zabaleta

Actriz

La actriz platica que ha habido muchas personas que se le acercan o que le mandan cartas para agradecerle que interprete a un personaje con problemas mentales, porque nadie habla de ellos.

“Debemos entender que están enfermos, no es que de repente se hallan metido drogas ni que se hallan metido alcohol, tiene que ver con el cerebro, con su química”, dice la también cantante.

Para ella, además de ser una obra muy divertida por su humor negro, también ayuda a drenar sentimientos.

Zabaleta recuerda dos diálogos que le gustan mucho de su personaje y con los que el público se identifica: “Mi pasado es como el viento, que se siente y no se ve” y “Como un preso fugitivo voy corriendo sin parar, a un destino destructivo del que no puedo escapar”.

“¿Quién es normal? ¿Angélica Rivera? Yo no conozco a nadie normal, en mi vida todas las personas son raras, y yo también”

- Susana Zabaleta

Actriz

 

Del Río dice que lo más importante del teatro para él, tiene que ver con la identificación de las historias reales frente a lo que se ve en el escenario, por eso le atrajo Casi normales, porque refleja a una familia disfuncional como todas las que hay en México y es que entiende que las relaciones humanas son así.

“Para mí, Casi normales habla de atravesar el dolor, un poco el mensaje que da la obra es: si tú no transitas por el dolor, pues finalmente estás perdiéndote la posibilidad de sanar y vivir”

- Diego del Río

Director de teatro

 

Una de las bellezas del teatro es que es efímero, porque está muriendo cuando empieza y este montaje no es la excepción. Casi normales tendrá una corta temporada en el Teatro Aldama los viernes, a las 20:30; sábados, 17:30 y 20:30; y domingo, a las 16:00 y 19:00 horas, hasta el 2 de junio.

Una lupa sobre el tema

El actor Héctor Berzunza, quien interpreta a dos psiquiatras dentro de la trama, afirma que las enfermedades mentales son muy comunes, principalmente la ansiedad y los ataques de pánico por causa del estrés que se vive actualmente.

“Soy un poco controlador. Mi anormalidad es que cualquier idea la puedo extremar muchísimo”

- Héctor Berzunza

Actor

 

Esa idea es compartida por María Penella, actriz que hace de Natalie, la hija de Diana, una chica de 16 años que ha vivido bajo la sombra del hermano perfecto.

Penella asegura que estas enfermedades son mucho más comunes de lo que creemos y las maneras de abordarlas en la realidad son muy distintas a cómo se pintan en la ficción, cuando se habla de manicomios y batas blancas.

“Soy muy anormal, odio el olor a cochambre, entonces, cuando voy a fondas o lugares de mariscos, traigo una muda de ropa por el nivel de odio que siento por el olor”

- María Penellas

Actriz

 

“Creo que lo que hay que hacer es ser quien eres, abrazarte de eso y así convivir con el mundo. No tratar de ser otras personas. Abrazar quien eres y quitarte la responsabilidad de ser percibido de alguna manera por los demás”, opina Berzunza.

“Durante el día vocalizo un poco para ver cuál es el estado de mi voz, puede que lo haga en el taxi o en la calle y probablemente la gente que pasa junto a mí no sabe lo que estoy haciendo, y para ellos no es normal, pero en mi mundo sí”

- Jerry Velázquez

Actor

 

Jerry Velázquez, que alterna junto a Mariano Palacios el personaje de Gabriel, el hijo ideal que toda familia quisiera tener, considera que el tema que toca el musical es algo de lo que se tiene que hablar más, pero sobre todo, reflexionar, porque lo que la gente necesita no es lástima, sino empatía.

El actor Rodolfo Zarco, quien interpreta a Henry, el novio de Natalie, espera que a partir de la obra, el público se dé cuenta que no está mal sentir dolor ni mucho menos pedir ayuda cuando se necesita, por lo que recomienda acudir con un experto y romper con los tabúes

“Aquí es una historia que gracias a Dios está abordada por humor negro y el hecho de que tenga música y sea poderosa hace que por momentos no haya que necesitar tantas palabras para expresar algo y que la gente pueda relajarse, pero también nos ayuda a nosotros a entrar dentro del momento que tenemos que entrar”, indica Federico Di Lorenzo, actor que interpreta el personaje de Daniel Bueno, el padre de familia.

Amor de adolescentes

En la obra musical se ve cómo florece el amor entre Natalie y Henry, mientras la familia Bueno se enfrenta a los episodios bipolares de Diana. En una de las primeras escenas, la joven pareja se hace una promesa mutua: ser eso que nunca te vaya a doler, con esto representan el primer amor, ingenuo e inocente; sin embargo, al final, los actores por experiencia saben que es imposible no lastimar a alguien, pero que uno tiene la elección de decir quién lo hará.

Por eso, uno de los diálogos favoritos del actor Héctor Berzunza es “el precio del amor es el dolor y eso es vivir”, que dicho así, sin la melodía, asegura, suena todavía más creepy.

“De lo que trata el musical, al final de todo el viaje, es de ponerle nombre y apellido a los problemas y vivir lo que hay, no soñando con lo que no tenemos”, dice el actor que, además, opina que el teatro, como siempre, es un gran lugar para sanar y para decir “pasa en nuestra sociedad, hay gente enferma, no son peligrosas, y podemos hablar de eso en voz alta”.

María Penella está consciente de que vivir es difícil y de que esta vida es para que la gente se vuelva loca; entonces, para ella, la obra es interesante, porque abre la puerta a la realidad y hace que el espectador la confronte.

Secretos del cerebro

Casi normales, cuando se montó en Broadway ganó tres premios Tony y un Pulitzer; sin embargo, el montaje de México es completamente original, diseñado por creativos de la compañía TOCA Teatro.

La escenografía está compuesta por unos paneles sobre los que se proyecta el cerebro de Diana. Conforme se van corriendo las diferentes mamparas, las imágenes se van descomponiendo y se revelan los múltiples espacios donde ocurre la trama.

Además, utilizan colores estridentes, como verdes y azules, que tienen que ver con los contrastes que muestran ciertas condiciones particulares en un cerebro con bipolaridad y por otro lado, con el rock, género musical de muchas de las canciones que se interpretan en la obra.

“Soy muy serio y trato de relacionarme con la gente, pero me cuesta trabajo; sin embargo, aprendo a vivir con ello”

- Rodolfo Zurco

Actor

 

Nadie es normal

Federico Di Lorenzo interpreta en el montaje a un padre optimista, que durante toda la historia está tratando de rescatar a su familia, de soportar todo lo que está ocurriendo, pero lo hace negando la existencia del problema, por lo que el actor recomienda que siempre es mejor enfrentarlo.

“El consejo que puedo dar es enfrentar siempre las cosas para poder seguir. ¿Quién es el verdadero loco, el que está buscando un remedio, el que se rinde al dolor o el que aguanta?

En las familias se tapa mucho, tratan de soportar el dolor y eso es lo que termina no siendo sano, tratar de tapar las cosas”, considera el actor argentino.

“Tengo muchas, soy un poco obsesivo del orden y controlador”

- Federico Di Lorenzo

Actor

 

Una de sus frases favoritas dentro de la obra es la que dice Diana de “la muerte me invita a bailar. Me gusta bailar”, y no es porque Di Lorenzo la tome literal, sino que le da la vuelta y la interpreta como que la vida es la que invita a disfrutarla, es decir, o le entras a la vida, o le entras a la vida.

Todos los actores coinciden en que no existe nadie normal y es importante entenderlo para poder vivir de la mejor manera, aceptando quienes somos, pero sobre todo, abrazando las diferencias de los demás.

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