El desgaste de rodilla afecta a, aproximadamente, el 10 por ciento de la población mundial mayor de 60 años, especialmente a las mujeres. Se trata de un padecimiento de larga evolución, es decir, que a lo largo de muchos años se va presentando desgaste en el cartílago de la articulación, lo que propicia que se exponga el hueso, por ello, puede “rozar” o “chocar” un hueso con otro.

Para el doctor Luis David Aguilar Alcalá, médico cirujano, ortopedista y traumatólogo del Centro de Ortopedia y Traumatología del Centro Médico ABC, esta afección es bastante común debido a lesiones diversas, como un desgarre cartilaginoso, un esguince o un ligamento roto; aunque también puede deberse a algunos padecimientos como artritis reumatoide, osteoartritis o gota, entre otros.

El Hospital ABC implementará con ayuda de aplicaciones digitales recordatorios que lleguen a los celulares de los pacientes con ejercicios que deben hacer antes, durante y después de su cirugía para una mejor recuperación

“La osteoartritis es una enfermedad que afecta de forma degenerativa las articulaciones, principalmente, cadera y rodilla, por ser articulaciones de carga, así como otras enfermedades que llamamos inflamatorias, como la artritis reumatoide. Lo que pasa es que el cartílago que cubre la superficie de la articulación, en el caso de la rodilla, se empieza a desgastar y se expone el hueso que está por debajo de ese cartílago”, informa.

Este cartílago desgastado va a producir varios cambios en la articulación y provocará que la rodilla se inflame, y que la persona disminuya sus actividades cotidianas, dando como resultado que suba de peso, lo que afectará la carga que sostiene la rodilla.

En algunos casos, incluso, hay alteraciones en la marcha o claudicaciones, cuando la gente cojea o siente la necesidad de detenerse al caminar para descansar un poco. Ante ello, dependiendo del lado que se desgasta la rodilla, interno o externo, se notará inclinada hacia un lado u otro.

“Hay veces que los pacientes lo llegan a sentir en un corto tiempo, es cuando ocurre un proceso de mayor inflamación y destrucción de este cartílago, sienten que la rodilla se inflama, está más rígida o mayor limitación en el día a día en las actividades cotidianas, como agacharse, subir y bajar escaleras, doblar la rodilla”, precisa.

Otros factores que pueden incrementar el riesgo de presentar problemas o desgaste de rodilla son lesiones no tratadas, algunos deportes y actividades físicas, carencia de flexibilidad, debilidad muscular, sobrepeso y obesidad.

“Nuestro país, desafortunadamente, tiene una afectación de obesidad, con la cual se transmite mayor carga, muchos de estos pacientes, normalmente, no realizan ninguna actividad física de fortalecimiento. Y, por ejemplo, en todo el grupo muscular de frente de la rodilla, que es el cuádriceps, se une al hueso; entonces, mientras menos fuerza se tenga en ese músculo y tengamos un mayor peso, se va a transmitir más carga a la articulación”, indica el especialista.

Procedimiento con el asistente robótico

El doctor Luis David Aguilar Alcalá recalca que hay muchos tipos y niveles de desgaste, pero cuando se empieza a sentir falta de fuerza y estabilidad, reducción de movimiento o entumecimiento o dolor es cuando las y los pacientes pueden ser candidatos a una cirugía de reemplazo de rodilla.

“Cuando hay un mayor desgaste entre los huesos, a un nivel tres o cuatro, ahí es cuando se necesita hacer un tratamiento de prótesis de rodilla, cuando el paciente tiene dolor en su vida diaria que lo limita a no poder caminar, levantarse o agacharse. Yo no opero radiografías, tenemos que ver los síntomas de cada paciente con base en lo que se ve”, abunda.

El asistente robótico Robotic Surgical Assistant (ROSA) es un sistema colaborativo que sirve para colocar las guías de corte que los cirujanos ortopedistas usan durante la cirugía con base en lo que planifican.

En enero de 2021 ROSA llegó al Centro Médico ABC y, en septiembre de ese mismo año, el doctor Alcalá realizó la primera cirugía con la asistencia robótica. Principalmente, ayuda al cirujano a ejecutar con mayor exactitud la intervención, acatando las instrucciones que se le dan.

“Yo tomo las decisiones, pero el robot me ayuda a hacer una cirugía más precisa. Hemos visto el antes y después, nos ayuda a estar más confiados en los movimientos que podemos hacer, incluso, después de la cirugía. Con el robot se puede ver los grados de flexión que se pueden ganar”, aclara.

En diversos estudios se ha comprobado una mejor colocación de los componentes de la prótesis, debido a los sensores que se utilizan durante el procedimiento y a la corrección en la alineación de la rodilla de cada paciente en particular.

Dentro de las ventajas de una cirugía robótica de rodilla están: predicción de implantes durante la planeación de la cirugía, menor dolor postoperatorio y tiempo de estancia hospitalaria, disminución en el tiempo de recuperación y de reincorporación a las actividades de la vida de diaria; también disminuyen las complicaciones al aumentar la precisión.

“Para mejores resultados es que lo hagan ortopedistas con entrenamiento físico para reemplazo articular y tengan certificación de cirugía robótica para hacer el uso de esta tecnología”, aclara.

Los cuidados previos, durante y después de la intervención son los que marcarán la gran diferencia para una mejor recuperación y que la o el paciente pueda recuperar su calidad de vida y retomar las actividades físicas.

No obstante, a pesar de que puedan recuperar la funcionalidad de su rodilla, el doctor advierte que, para un mejor cuidado, tanto de la prótesis como para evitar fracturas del hueso es necesaria la nula actividad de impacto.

“La cirugía es una parte de la recuperación de sus actividades; después de dos meses, empezamos a hacer terapia para que tengan un mayor fortalecimiento y reincorporación de actividad de la vida diaria y deportivas. Lo que buscamos es que con este procedimiento recuperen de forma importante la calidad de vida que habían perdido.”
Luis David Aguilar AlcaláMédico cirujano

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