Los restos de un pez vertebrado que vivió hace millones de años revelaron algo increíble, ya que éste tenía dentro un corazón fosilizado; descubrimiento que dará nuevas pistas sobre la evolución de la vida en la Tierra.

Este fue encontrado por un grupo de científicos de Australia, Francia y Suecia, quienes publicaron su investigación en la revista Science, en la que explicaron cómo se encontraban los órganos del animal y su antigüedad.

El descubrimiento del corazón es uno de los más importantes del año, ya que éste tiene alrededor de 380 millones de años y no es común encontrar tejidos blandos hechos fósil, ya que los organismos no fosilizan bien.

De esta forma, los científicos tienen que inferir su anatomía a partir de los huesos, de acuerdo con la revista Muy Interesante. Así, Kate Trinajstic, experta de la Universidad de Curtin, destacó el descubrimiento del órgano.

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“Como paleontóloga que ha estudiado los fósiles durante más de 20 años, me ha sorprendido mucho encontrar un corazón en 3D y bellamente conservado en un ancestro de 380 millones de años”, comentó en un comunicado de la universidad.

Fue así que en la investigación explicaron que en el fósil se puede identificar una aurícula, un ventrículo y un conducto de salida; así como la forma del corazón, el cual asemeja una “s” y está compuesto por dos cámaras.

Además de este órgano, los científicos lograron encontrar un estómago, un intestino y un hígado fosilizados, los cuales estaban más cerca de la boca y las branquias, una posición muy similar a la que conservan los tiburones modernos.

Del mismo modo, este pez prehistórico tenía un hígado muy grande que le permitía flotar tal como los tiburones; sin embargo, los científicos desconocen si tenía pulmones, los cuales se cree que evolucionaron posteriormente, de acuerdo con la agencia de noticias EFE.

Estas características en los primeros vertebrados son una evidencia de los cambios “críticos” que se produjeron en las cabezas y cuellos de los animales vertebrados prehistóricos que les permitió acomodar sus mandíbulas.

“A menudo se piensa en la evolución como una serie de pequeños pasos, pero estos fósiles antiguos sugieren que hubo un salto mayor entre los vertebrados sin mandíbula y con mandíbula”, explicó la líder de la investigación Kate Trinajstic.