A la mayoría de las mujeres se les enseñó que debían vestir adecuadamente, que evitaran exponer su opinión en público y que sólo se dedicaran al hogar. Aunque estas ideologías se han ido desvaneciendo con el paso del tiempo, gracias a las luchas en favor de sus derechos, aún sigue habiendo rastros de ellas. A través de la obra de teatro Corazón gordito, sus creadores y actores buscan que se erradiquen por completo.

El dramaturgo Saúl Enriquez creó la historia basándose en la vida de tres mujeres, la cual inicia cuando una de ellas se entera que será madre de dos niñas a quienes cuidará sola, pues el padre la abandonó al saber que estaba embarazada.

“‘Serán mujeres’, me dice el doctor. Mi estómago se hace pequeñito (…) ¡Ustedes me podrán decir lo que quieran, pero todos sabemos que la vida de una mujer es mucho más difícil que la de un hombre!”, dice la actriz Yulleni Verti al inicio de la obra.

Mango (Daniela Ramírez) y Stella (Meraqui Pradis) nacieron sin un padre y con una madre que apenas pudo educarlas, en un México donde el abuso y la discriminación están presentes.

Mientras que Mango tiene sobrepeso y es amante del futbol, Stella es delgada, le gusta la poesía y vestir bien. Es debido a estas características tan distantes que las hermanas no logran congeniar del todo, pero un hecho las hace cambiar de perspectiva por completo.

La directora de Corazón gordito, Angélica Rogel, enfatiza que el título de la obra, aunque le hace pensar a la gente que se tratará de Mango, la niña con sobrepeso, explica que, en vez de eso, el dramaturgo quiso expresar que ese corazón es el de estas tres mujeres que luchan por tener una felicidad completa, a pesar de las adversidades.


Ojalá que la obra logre disminuir, de alguna manera, el abuso infantil, que los jóvenes puedan ser lo que quieran ser, porque todos merecemos encontrar nuestro lugar

Jimena Saltiel

Directora general de Once Once Producciones

“Saúl te plantea ‘esta mujer va a tener dos niñas y las va a tener sola’, y después desarrolla el universo de una diciéndote ‘a Stella le va a ir muy bien, tiene todas las virtudes’, ¿y entonces por qué a una niña con todas las virtudes un profesor se aprovecharía de ella?”, cuenta Rogel.

La también actriz confiesa es porque la madre no les enseñó a sus hijas a nombrar ciertas cosas, como el abuso sexual, por lo que Stella, aunque está segura de que le pasó algo incorrecto, no sabe qué fue con exactitud.

La actriz quien interpreta a Stella, Maraqui Padris, destaca que el abuso sexual contra menores de edad es un tema que en el país casi no se toca por miedo; sin embargo, resalta que eso debería cambiar en cuanto antes, a través de pláticas familiares y escolares.

“La obra después te plantea a Mango, y dice ‘a ella siempre la hacen a un lado y tampoco sabe mencionar ciertas cosas, como que le gusta jugar futbol, porque le han dicho que eso es para niños’. Una vez planteado todo ese universo, Saúl empieza a mezclar las líneas hasta llevarlas a un punto en el que la familia está en conflicto y ves cómo cada una toma una decisión en función en lo que tiene y necesita”, comenta Rogel.

En medio de un México necesitado llega Corazón Gordito

Esta obra de teatro, que suma situaciones como la educación, la discriminación y el enfrentarse al mundo siendo madre soltera, llega a la Ciudad de México en medio de una situación social actual en la que las mujeres del país salieron a las calles, el pasado fin de semana, para seguir defendiendo sus derechos.

Jimena Saltiel, directora general de Once Once Producciones, confiesa que, en lo personal, se identificó mucho con las historias que se plantean en Corazón gordito, pues ella, que es madre de una niña, no desea que su hija crezca en un mundo así, con violencia en contra de su género.

“Ojalá que la obra logre disminuir, de alguna manera, el abuso infantil, que los jóvenes puedan ser lo que quieran ser, porque todos merecemos encontrar nuestro lugar y, también, ojalá que las mujeres podamos caminar por las calles tranquilas, en libertad”, señala Saltiel.

Al respecto, la actriz Yulleni Verti dice que no hay manera de no relacionarse con esta puesta en escena, porque habla del planteamiento del mundo femenino y de lo difícil que todas las mujeres la tienen para poder desarrollarse, independientemente de las características físicas que tenga

“A mí esta obra me llega en un momento en el que, como Jimena, acabo de ser madre de una niña, y justamente la pregunta es ¿cómo podemos cambiar el modelo con el que nos educaron para que la siguiente generación ya no lo siga? Gracias a Dios la respuesta siempre viene y es: hay que hacer teatro, para educar. Pero tenemos que empezar a asistir a los escenarios desde niños, desde ahora”, agrega Verti.

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