Tomar refresco de dieta en lugar de regular no hace la diferencia, todo lo contrario. Esta bebida causa aumento de peso, diabetes, síndrome metabólico y enfermedades del corazón, según señala una investigación de la Universidad de Purdue, en Indiana.

También altera la respuesta de nuestro cuerpo para el azúcar, así como la regulación de los niveles normales de azúcar en la sangre, inclusive ¡más que la soda regular!

En el 2011, un estudio de la University of Miami Miller School of Medicine señaló que tomar soda de dieta diariamente aumenta el riesgo de sufrir ataques al corazón.

Y otra investigación publicada en el 2012 indicó que beber diariamente este tipo de refresco puede aumentar el riesgo a sufrir un derrame cerebral.

La soda de dieta contiene endulcorantes artificiales, los cuales “engañan” al cuerpo para que crea que está ingiriendo las calorías de lo dulce. Por lo que el cuerpo después tendrá dificultad para procesar el azúcar real y no liberará insulina (que controla el azúcar en la sangre).

No solo eso, el aumento de peso provocado por consumir refresco de dieta es causado porque esta bebida provoca que a la persona le de hambre y se le antojen alimentos con azúcar y/o carbohidratos (pizza o pan).