“¿Quiénes van a estar?”, pregunta el conductor de una aplicación de transporte privado a su copiloto, un agente de relaciones públicas que lleva a algunos periodistas a la Puerta 7 del Foro Sol. “Van a estar Los Killers”, le responde el joven y añade “Bueno, y una banda que les va a abrir”.

“Pero a esos no los ha de conocer nadie”, replica el hombre que maneja. “Sí, pues seguro aquí en México no”, agrega el copiloto, antes de que los reporteros desciendan en la mencionada entrada del recinto ubicado al interior de Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, para entrevistar a Dawes, cuarteto de Los Ángeles, California, que tiene más de 10 años de trayectoria.

Después de que el proyecto Simon Dawes, que inició Taylor Goldsmith con su amigo Blake Mills, se desintegró en 2009, Taylor trajo a su hermano Griffin para dominar la batería, sumó a Wylie Gelber en el bajo y Lee Pardini se unió en los teclados, así quedó conformada la alineación de Dawes.

Sus sonidos vagan entre el indie rock, el folk rock e indie folk, lo que cada vez ha madurado con el paso de los años. Después de haber lanzado siete LPs, uno de ellos durante la crisis sanitaria (Good luck with whatever en octubre de 2020) ahora en julio llegará su nueva producción Misadventures of Doomscroller, que también fue compuesta en el confinamiento.

“Empezamos a grabar el día después de la elección presidencial en Estados Unidos, en noviembre de 2020, y desde entonces hemos esperado, mezclándolo y queriendo sacarlo, porque teníamos que esperar, estaba muy reciente todavía Good luck with whatever y tampoco sabíamos cuándo podríamos de nuevo salir de gira”, describe Taylor Goldsmith en entrevista con Reporte Índigo.

Cuando Dawes se encerró en el estudio, decidió que iban a experimentar con los sonidos de la banda, no iban a responder a ninguna tendencia musical, ni tampoco a complacer a las masas. La banda sólo quería hacer música que les diera placer; el resultado fueron siete tracks largos e improvisados, como de una sesión de jazz.

“Queremos hacer lo que nos dé la gana, ya no queremos tocar siguiendo las reglas, porque cada vez que lo hacemos nos decepcionamos, así que tocamos lo que nos gusta y nos encantó, nos inspiró mucho la música de jazz que siempre hemos amado, como Frank Zappa, Herbie Hancock, Pink Floyd, Dire Straits y Grateful Dead, queríamos explorar la manera de cómo ellos hacían sus álbumes”
Taylor GoldsmithVocalista y guitarrista

Para Goldsmith era importante que los cuatro se concentraran realmente en encontrar un sonido apartado de lo común; primero, complacerse ellos mismos, antes de que cualquier otra idea les empezara a causar una influencia, por lo que considera que tal vez este sea el disco más diferente de toda su trayectoria al día de hoy.

“Dijimos ‘usemos esto como un vehículo’ y pues a la mierda lo que quiera la disquera, vaya, en el buen sentido, ellos han apoyado mucho nuestra carrera, pero también mandamos a la mierda a lo que sea que quieran las estaciones de radio, o las listas de reproducción, incluso, los fanáticos. Los amamos, pero necesitábamos hacer algo basado en nosotros y que se sintiera legítimo”, comenta entre risas y sin afán de ofender a nadie.

Previo a los conciertos de The Killers, Dawes ya había estado en México acompañando a Conor Oberst en 2015 y en 2017 volvieron para tocar junto a Kings of Leon, siendo esta su tercera experiencia en el país azteca. Goldsmith dice estar fascinado con el recibimiento del público, además de que expresa que en su infancia alguna vez también vino de vacaciones.

‘El COVID-19 llegó para quedarse’

Mientras que Reporte Índigo y otros medios esperan para conversar con Goldsmith, las inmediaciones del Foro Sol comenzaba a recibir a los 65 mil asistentes que se darían cita en el concierto de The Killers, todo como si nunca hubiese existido la pandemia, aunque claro, todos portando cubrebocas, incluso, el mismo miembro de Dawes lo usó durante la entrevista. Él expresa que este virus ya se quedó aquí para la posteridad.

“Creo que esto ya estará aquí para siempre. Sólo quiero ir a un lugar donde ya no importe, vaya, es como si te diera gripa y tres días después pues ya nos topamos tú y yo para hacer esta entrevista, porque ya te sientes mejor y todavía usando máscaras, pero pues sí tú te sientes bien, pues perfecto, espero el día en el que ya no importe eso y no tengo ninguna prisa al respecto”, describe el vocalista.

Lo que el artista manifiesta es que no ha dejado de hacer su vida por la pandemia, se adapta a las circunstancias y sigue adelante, saliendo a cenar con su esposa, llevando a su hijo al zoológico o ahora trabajando dando un concierto masivo, siempre cuidando todas las precauciones sanitarias.

“No voy a cambiar mi manera de vivir, ese soy yo y no juzgo lo que sea que cada quien quiera hacer. Y todos en Estados Unidos son tercos, somos como bebés, nadie quiere que nos digan que debemos hacer, y pues creo que, ni modo, esto es lo que nos tocó vivir, aprecio los protocolos del gobierno y las guías que existen, pero pues si alguien quiere ir al festival de Coachella, se saben los riesgos y no es lo mismo contraer COVID-19 ahora que cuando empezaba”, comparte el musico.

La respuesta que da Goldsmith es sobre que después del festival de música celebrado en el condado de Riverside, de Los Ángeles, en abril pasado, los casos de COVID-19 se dispararon en un 139 por ciento y esto seguirá sucediendo si los eventos masivos continúan en cualquier parte del mundo.

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