Cuando la escritora Laura Freixa se hace la pregunta ¿Qué hacemos con ‘Lolita’? aborda la cuestión de explayar temas ofensivos a través del arte, como el libro Lolita de Vladimir Nabokov y la posterior adaptación del cineasta Stanley Kubrick. Lo mismo sucede con la nueva y cuarta película del director de cine Michael Rowe llamada Danyka: Mar de Fondo. En la que además Demián Bichir es el protagonista.

Freixa escribe en el diario español El País que es sumamente fácil escribir y filmar una historia de violencia ejercida por un hombre contra una mujer. La escritora ironiza que quienes defienden la legitimidad de representar artísticamente la pedofilia, por ejemplo, nunca reparan en el detalle de que dicho tema en cuestión suele ser el de los poderosos (varones, occidentales, blancos, de clase media o alta) contra los subalternos (mujeres, colonizados, pobres, menores de edad). 

Danyka: Mar de fondo se estrenó esta semana en salas mexicanas y sin duda no escapará de críticas y reproches por lo peligroso de su propuesta superficial en la que un hombre de 50 años tiene una fuerte atracción por una adolescente de 15.

¿DE QUÉ VA?:

Armando es un escritor en sus cincuentas que va junto con Tere, su esposa, a casa de una pareja de amigos en la costa de Sinaloa. En ese lugar conoce a una joven de 15 años llamada Danyka con la que comienza una plática que durará algunas horas y se convertirá en una fuerte atracción.

LO MALO: PELIGRO Y PRETENSIÓN

Qué peligroso es presentar la historia de un hombre de 50 años quien se siente atraído por una joven de 15. Todavía más cuando hay escenas eslabonadas que cargan con una tensión sexual que se hace más evidente conforme la duración avanza.

Peligroso porque a pesar que el cineasta Michael Rowe no haya tenido la intención de presentar una historia pedófila sí puede interpretarse de esa forma en una lectura somera. Y es que, desafortunadamente, la interpretación superficial es la más común e impactante.

Así, pese a que el título es una analogía del fenómeno natural en donde la marea sale de los límites comunes para arrasar con el espacio de tierra en una playa, la película puede interpretarse como la romantización y justificación de la pedofilia.

En la película de Michael Rowe, Demián Bichir interpreta a Armando quien queda fascinado por la belleza física, y sobretodo intelectual y espiritual, de una joven de apenas 15 años llamada Danyka, personificada por Sasha González.

A pesar de que la cinta se desborda por un raudal de temas introspectivos acerca del personaje de Armando y su personalidad, el centro visual de todo el largometraje se halla en la atracción del hombre por la menor de edad. Un tema delicado.

Una lectura profunda revelaría que Danyka es el reflejo de Armando y la nostalgia encarnada de la juventud rebelde y enérgica. Contrario a una madurez cansada y frustrada. Sin embargo, es muy probable que esa interpretación quede en el olvido.

Y es que en medio del contexto de la violencia contra la mujer en México, en la que muchas menores de edad son víctimas de acoso sexual en sus diferentes niveles, la película en la que participa Bichir se torna un tanto peligrosa.

Tanto peligrosa que en cierto momento del filme pareciera que la atracción de Armando por Danyka es justificable. Extrañamente empatizamos con el hombre de 50 años y la pedofilia, que es un hecho real tal cual, se vuelve romántica e idealista.

Pero, este lugar común no es el único defecto de la obra de Michael Rowe. La pretensión exacerbada a través de planos estáticos y de larga duración replican otros ejemplos de cine tedioso, que presume una aportación nula.

El estilo de la cinta mexicana se asimila mucho al teatral. Largas conversaciones sin sentido que sirven de pretexto para imprimir verosimilitud y reflexionar en torno al personaje de Demián Bichir llegan a ser cansadas. Por eso es que la lentitud del filme de Rowe sólo es producto de una pretensión sin razón.

LO BUENO: BICHIR Y GONZÁLEZ

No hay que dejar de lado que las actuaciones de Demián Bichir y Sasha González son el único brillo de Danyka: Mar de fondo. Aunque el primero sea un reconocido actor multipremiado y con una larga experiencia fílmica, la segunda no se queda atrás frente a un referente.

De hecho la química entre Bichir y González es tan natural que los diálogos no se sienten forzados. Los largos planos teatrales se vuelven ágiles gracias a las conversaciones fluidas entre ambos personajes.

*Recomendación: 2 estrellas de 5. Una película peligrosa y pretenciosa.

*Plataforma: Estreno en cines

*Esta es mi opinión, pero leo la tuya en la caja de comentarios.

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