La salud mental es más que la ausencia de trastornos mentales y psicosociales. Cada persona, a través de un proceso, experimenta de manera diferente diversos grados de angustia, así como la manera de hacerle frente a los momentos de estrés de la vida.

Además de ser un estado de bienestar, es un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.

Si bien la pandemia por COVID-19 dejó en claro un amplio regazo en distintos ámbitos sociales como económicos, produjo que, por ejemplo, durante la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2021, los gobiernos de todo el mundo reconocieran la necesidad de ampliar los servicios de salud mental de calidad en todos los niveles.

“Dentro de las cosas positivas de la pandemia fue la concientización de que los problemas de salud mental son enfermedades que tienen un nombre y un tratamiento. Se tuvo que pasar por esto para que hubiese un aumento en diagnósticos”, aclara la doctora Jacqueline Cortés, presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM).

El lema del Día Mundial de la Salud Mental 2022 es “Dale like a la salud mental. Por el derecho a crecer en bienestar”, el cual incentiva a que las personas busquen ayuda y sean tratadas de acuerdo con su diagnóstico.

Un primer paso que identifica la doctora es que todas y todos necesitan aprender a crecer en bienestar, no solo físico sino mental y, por ende, promover actividades o hábitos de vida saludables, así como buscar estrategias que permitan mantener el equilibrio y fomenten una calidad de vida.

Determinantes de la salud mental

En la vida existen múltiples determinantes individuales, sociales y estructurales que pueden combinarse para proteger o socavar la salud mental. Factores psicológicos y biológicos, las habilidades emocionales, el abuso de sustancias y la genética, pueden hacer que las personas sean más vulnerables a estas afecciones.

“El límite está establecido desde la funcionalidad, yo puedo tener un problema emocional, por ejemplo, por una ruptura amorosa, un duelo; sin embargo, a pesar de esa circunstancia podemos integrarnos nuevamente a mis actividades diarias y llevar una vida funcional.

“Es normal que nos pongamos tristes o enojados, lo que no es normal es que por culpa de ello deje de funcionar en todas mis actividades o que mi malestar esté tan grande que llegue a perder el sentido, ponga en riesgo con conductas destructivas mi integridad física, salud, mi vida o la de alguien más”, precisa la especialista.

Ante esto, la también especialista en psiquiatría infantil y del adolescente llama a tomar conciencia sobre la necesidad de pedir ayuda y de acercarse a los especialistas del área. Como sociedad, a no criticar, juzgar ni quitarte de alguna manera la importancia de las emociones de los demás o quiénes solicitaron ayuda.

“Muchas veces las personas no piden ayuda por miedo a ser enjuiciados, que digan que están locos por ir al psiquiatra, que son vulnerables débiles y frágiles, o estos mitos de que los hombres no deben llorar. Es cierto que, a veces, las cosas no salen como quisiéramos y habrá un sufrimiento, pero si éste me dura días, semanas o meses, ya habla de un indicio de una depresión”
Jacqueline CortésPresidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana

Frases como “se está ahogando en un vaso con agua”, “es flojo, usa ese pretexto para no estudiar o trabajar”, a decir de la especialista, dan como resultado que un paciente con depresión o con un padecimiento en su salud mental se sienta menos comprendido y hasta avergonzado por haber expresado un malestar emocional.

“Nadie va a estar sin quererse levantar de la cama y sin bañarse, con problemas alimentarios, de sueño, estado de ánimo, de atención o concentración; nadie quiere morir o que por estar sufriendo tanto, incluso, encuentren con una conducta suicida una salida. Quieren dejar de sufrir por todas esas emociones. Por ello debemos cuidar nuestra salud mental, así como es necesario cuidar nuestra salud física”, anuncia.

De acuerdo con la psiquiatra, la enfermedad mental se puede presentar desde edades muy tempranas, pues existen trastornos del neurodesarrollo.

“Si mi conducta de mis emociones no me está permitiendo funcionar a nivel académico o familiar, hay que identificar qué hay detrás de esa expresión emocional, por eso es importante que se acerquen con el especialista en salud mental, porque lo orientará para saber si su problema va al área de psiquiatría o algo más psicoterapéutico”, comenta.

Jacqueline Cortés aconseja que un primer paso es acercarse al especialista de salud mental, quien podrá orientar si su padecimiento está enfocado en el área psiquiatra o de psicoterapia. Todo dependerá de que los síntomas presentados sean leves, moderados o graves, y si es el caso, brindarle el medicamento adecuado.

“Como psiquiatra, si veo que el paciente tiene una severidad leve puedo decirle que no requiere de un tratamiento farmacológico y puede salir adelante con la psicoterapia, en la cual ayudamos al paciente a poder solucionar sus problemáticas emocionales a través de estrategias”, informa.

“Si mis síntomas son grandes; por ejemplo, faltar con frecuencia a la escuela o al trabajo, me peleo con la gente, o no me es posible hablar en público porque me bloqueo, estamos hablando de un padecimiento que puede ser moderado a grave; el tratamiento debe ser integral, además debe haber un seguimiento con el paciente, desde la conciencia, sensibilidad y respeto”, puntualiza.

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