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LaCinemágora

Crítica MONOS; ¿la mejor cinta extranjera en la que participó las FARC?

Carlos Ramírez

ALERTA: Esta crítica o reseña de la película MONOS NO CONTIENE SPOILERS, por lo que si no has visto la película puedes leerla tranquilamente


Nov 30, 2019
Lectura 4 min
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MONOS fue elogiada por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu de la cual resaltó su gramática visual y la perfiló como una de las mejores cintas del año.

Además, el filme llamó la atención de la crítica luego que se revelara que uno de los actores, Wilson Salazar Sánchez, fue un guerrillero, buscado a muerte, de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Con películas como Parasite y Dolor y Gloria en la mira de la categoría de Mejor Película Extranjera rumbo a los premios Oscar de la Academia, ¿MONOS se encamina para llevarse la estatuilla de 2020?

¿DE QUÉ VA?

Rambo, Patagrande, Pitufo, Lady, Lobo y Boom boom son unos adolescentes guerrilleros que viven en la cima más alta de una montaña, en Latinoamérica, rodeada, constantemente, de nubes.

Ahí, los jóvenes vigilan a una prisionera conocida como La doctora y a una vaca lechera mientras sirven a una fuerza paramilitar llamada La Organización.

Cuando sufren una emboscada, el grupo de jóvenes guerrilleros será puesto a prueba en su lealtad y en su capacidad para sobrevivir en un conflicto armado.

LO BUENO: SU SENSORIALIDAD

Es un hecho. Cuando ves MONOS consigues entrar a una experiencia sensorial debido a la fotografía y sonido que ofrecen, elementos cinematográficos que se abocan a una propuesta muy salvaje e incivilizada.

El director colombiano Alejandro Landes nos presenta la historia de estos chicos a través de un lenguaje audiovisual más que de guion. Por lo que sus virtudes descansan sobre la propuesta sensorial.

Así, MONOS no sólo es salvaje, sino natural y vibrante. Es una película que exhibe la naturaleza humana al rojo vivo, en su parte más animal. El frenetismo de la violencia y el sexo, la sensación de pertenencia a la manada. La conexión intrínseca con la Tierra.

Landes dirigió el documental Cocalero, en 2007, sobre la campaña presidencial de Evo Morales en Bolivia y Porfirio, en 2011. Y ahora con MONOS parece consolidarse como un cineasta que se inmiscuye en un cine más local y latino.

Por eso, en el largometraje estaremos cautivos por los planos de una montaña que parece ahogarse entre nubes muy propias de Latinoamérica.

Nos podremos identificar con la sensualidad de los jóvenes guerrilleros que conviven entre lodo y lluvia, así como con su carácter tropical, envidiado por los europeos.

De hecho, la forma cómo hablan y su acento colombiano nos recuerda que esta historia puede estar insertada en la realidad del conflicto o los conflictos armados en América Latina.

La pobreza, la escasez, pero, sobretodo, la hermandad que se vive al interior de los grupos paramilitares se transmiten a través de los planos dinámicos que persiguen a los jóvenes por las espaldas o los exhiben en sus momentos más íntimos.

La banda sonora que ronda por los sintetizadores, en varias escenas, no choca con la temática sino que, de alguna manera extraña, consigue amoldarse a la imagen.

LO MALO: ESCAZES DE INTERÉS

Pese a sus bondades cinematográficas, MONOS se debilita en el interés de su narrativa. De hecho, muchos encuentran, contrariamente, en esto una fortaleza.

Es decir, hay una confusión en toda la historia. Nunca sabemos el nombre real de los jóvenes ni el por qué llegaron ahí. Tampoco se explica por qué tienen a una rehén ni el conflicto armado en el que están inmersos.

A su vez, la serie de eventos que los jóvenes atraviesan surcan de un momento a otro sin una narrativa muy clara, lo que va restando interés en el espectador.

Es cierto que existen películas que sin explicar todo llegan a ser obras maestras; sin embargo, para la naturaleza de la trama hay una abundancia de confusión y acontecimientos que suceden con tanta rapidez que no llegan a ser cautivantes.

Los personajes, de esa forma, pierden su esencia y no logran ser atractivos ni útiles para la historia, por lo que si todos murieran la cinta continuaría de la misma manera.

Por último, el clímax de MONOS no llega a ser muy claro ya que, por lo menos, llegan a percibirse dos de la misma intensidad que también por su intensidad llegan a ser predecibles y sin provecho para la narración.

RECOMENDACIÓN: 3.5 ESTRELLAS DE 5 (CASI BUENA)

Lee: Crítica Parasite; adiós a Guasón y hola a la mejor película de este año


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