Son pocas las películas en las que los integrantes de una banda de rock han participado como actores de una producción. Quizás la película que más éxito ha tenido en ese sentido es A Hard Day’s Night, de los Beatles, y dirigida por Richard Lester en 1964.

Se trata del primero de los cinco largometrajes protagonizados por los cuatro Beatles. A Hard Day’s Night indudablemente destaca entre todos ellos por su humor, su carisma, y su fotografía en blanco y negro.

También es adorada por los fanáticos de los Beatles por mostrar lo especial que fueron esos primeros años de la banda, cuando apenas estaban en el proceso de ser catapultados al estrellato mundial y todavía no existían rencores entre ninguno de sus miembros.

La trama sigue a John, Paul, George y Ringo durante un día de sus vidas mientras luchan por escapar a sus ávidas fans y a la prensa e intentar llegar a tiempo a una presentación que deben grabar para un programa de televisión.

Esta película es igual de divertida y entretenida que la canción por la cual fue nombrada, y se asegura de sacarle a una sonrisa a cualquier persona que la vea.

Cuatro años más tarde, Bob Rafelson dirigiría Head, una película protagonizada por los miembros de la banda de rock estadounidense The Monkees, la cual ha sido controversial desde el momento de su estreno.

Con un guion escrito en colaboración con Jack Nicholson, este proyecto parece no tener ni pies ni cabeza, y la trama está compuesta casi únicamente por imágenes psicodélicas que no tienen mucho sentido.

Sin embargo, los directores Quentin Tarantino y Edgar Wright han declarado ser fanáticos de ella, y es porque perfectamente refleja el caos y la subjetividad que caracterizan al rock and roll.

Hoy es un clásico de culto, y posiblemente la razón por la cual las nuevas generaciones siguen gravitando hacia la música de The Monkees más de 50 años después del auge de su carrera.

En 1975, Ken Russell dirigiría Tommy. La década de los 70 fue una gran época para las obras de arte experimentales, y la banda de rock inglesa The Who hizo una de las mejores cuando crearon la película Tommy, que además cuenta con apariciones especiales de Eric Clapton, Jack Nicholson, Elton John, Tina Turner, entre otros.

Éste es un musical que saca todas sus canciones del álbum conceptual del mismo nombre que se estrenó seis años antes, y la trama es tan insólita como las letras compuestas por el guitarrista Pete Townshend.

La historia sigue a un joven “sordo, ciego y tonto” llamado Tommy (interpretado por el vocalista Roger Daltrey) que quedó traumatizado después de que su padre regresara de la Segunda Guerra Mundial.

Pero en esencia, trata sobre los problemas que caracterizaban a la generación posguerra, los defectos de la cultura popular, el poder que tiene la música para conectar con las personas y también lo difícil que es lidiar con la fama una vez que crece hasta alcanzar un tamaño inmanejable.

En 1984 llegaría Purple Rain. Algo que diferencia a Purple Rain de las demás películas incluidas en esta lista, es que Prince decidió hacerla únicamente para demostrar todos sus talentos después del éxito que tuvo su álbum 1999.

El cantautor de Minnesota decidió componer un álbum junto con su banda The Revolution que serviría como la banda sonora para el guion escrito por Albert Magnoli, y así fue como nació este largometraje.

Aunque se debe decir que el talento que tiene Prince como actor no es comparable con el que tiene como músico, la película funciona porque en cada escena es evidente la pasión que tiene por su arte.

Purple Rain es recordado por ser uno de los mejores álbumes de rock que se han grabado en la historia, y sus canciones incluso lo llevaron a ganar el Óscar por Mejor Banda Sonora.

Y en el año 2006, el líder de los Foo Fighters, Dave Grohl tendría una aparición especial en Tenacious D junto al carismático Jack Black.

Se trata de una película que combina la comedia con el musical y que está basada en la banda Tenacious D. Grohl aparece en la penúltima escena para hacer de Beelzeboss, un monstruo gigante al estilo de Satanás que se vuelve completo con la Púa del Destino, que tiene poderes satánicos, pero que primero debe enfrentarse al desafío de Black y Kyle Gass.

En la siguiente escena, Grohl muestra todas sus dotes para cantar, tocar la batería y partirlo con la guitarra.

Pero para este 2022, Dave Grohl y todos los integrantes de los Foo Fighters se lanzaron de lleno para crear su propia película, una cinta que mezcla el terror y la comedia con lo mejor de su carisma y talento musical.

¿DE QUÉ VA?:

La legendaria banda de rock Foo Fighters se muda a una mansión de Encino llena de espeluznantes historias del rock and roll para grabar su tan esperado décimo álbum. Las cosas se salen de control cuando el líder de la banda, Dave Grohl, encuentra un libro misterioso en la mansión.

LO BUENO:

Foo Fighters: Studio 666 no es una película compleja ni elaborada. Tiene una trama sencilla que no busca convertirse en un referente del género. Es como si la banda buscara divertirse, pues aunque ya habían tenido dos cintas, Foo Fighters: Back and Forth (2011) y Foo Fighters: Sonic Highways (2014), esta es su primera ficción.

Con una historia directa, y que es una acumulación de varias tramas de otras películas de terror, Foo Fighters: Studio 666 nos cuenta un chiste en el buen sentido de la palabra. A forma de parodia, el largometraje se desenvuelve rápidamente porque no cuenta con elementos sumamente elaborados.

Por eso es que una de las mejores cosas de esta cinta es que al no contar con una trama difícil, tiene la libertad de utilizar a diestra y siniestra chistes, guiños y clichés a diferentes tópicos de la cultura del cine y la música.

De hecho, aunque pudiera jugar en su contra, el filme dirigido por B.J. McDonnell está repleto de un montón de referencias que se acumulan minuto tras minuto, lo cual pudiera llegar a cansar a algunos pero a sacar muchas carcajadas a otros.

De forma visual y de diálogo, estas referencias musicales y de terror están trabajadas de tal manera que fueron colocadas en momentos específicos de la cinta, por lo que se sienten orgánicas y divertidas.

A su vez, la banda no tiene ningún problema con burlarse de sí misma y de sus integrantes pues no son pocas las ocasiones en las que ellos quedan evidenciados a través de chistes físicos y referencias a sus personalidades por medio de sus convivencias.

Chistes sobre las costumbres raras de Dave Ghrol o el menosprecio a la labor de Rami Jaffee o la ridiculización de Pat Smear prevalecen sin ningún problema en la película, lo cual se agradece pues se siente el tono ligero y la química entre los integrantes de los Foo Fighters.

Asimismo, debo dejar en claro que las referencias se entienden cuando se es fan del terror, la comedia y, sobretodo, la música pues se trata de una película que está realizada pensando en aquellos fieles seguidores de los Foo Fighters.

LO MALO:

Aunque la película tiene en su título Foo Fighters, la realidad es que el protagonista es Dave Grohl, dejando a todos sus compañeros relegados incluso en algo tan importante como el diálogo.

Lo anterior no hace más que dejar mal parados a los integrantes de la banda quienes, si bien comparten una buena química entre ellos, se quedan acartonados en cuanto a su participación en el filme.

A esto se suma que Foo Fighters: Studio 666 llega a tornarse aburrida porque en repetidas ocasiones es sobre explicativa, insistiendo en múltiples ocasiones en detallar los elementos terroríficos de la trama, los cuales por la naturaleza sencilla de la historia no necesitaban ninguna explicación.

Esto se suma a que debido a que no se toma en serio se vuelve predecible y, por ende, también desordenada pues hacia su final se convierte en un total caos que sólo se justifica porque se trata de esas películas que no tienen mucho pero que estúpidamente son buenas.

RECOMENDACIÓN: 4 estrellas de 5

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