El confinamiento debido al SARS-CoV-2 ha traído un sinfín de retos para la humanidad, desde la manera de interactuar con las y los demás, tomar clases, hasta todas las medidas sanitarias que se tienen que promover en los lugares públicos y culturales. No obstante, y a casi dos años de confinamiento, se han presentado una serie de alertas sobre sus efectos a nivel emocional y mental, especialmente en la depresión.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la doctora Nallely Amaranta Arias García, directora de Ciencias de la Salud en la UVM, Campus Querétaro, aseguró que el aislamiento impactó a la sociedad en diversas conductas, como la ingesta de alimentos de manera emocional, el aumento en el consumo de sustancias alcohólicas o de tabaco. Hablando de depresión, ansiedad, desesperanza o estrés, no surgieron durante la contingencia, los rasgos ya se tenían, pero no se habían tratado.

Al presentarse un evento tan impactante como la pandemia, se detonaron los puntos de quiebre y, finalmente, surgió un trastorno. Por ello, la doctora considera que es primordial ver a la salud mental como cualquier otro padecimiento, que requiere atención y tratamiento por parte de especialistas.

“Es muy importante darle la debida importancia a lo que sentimos, reconocer por nosotros mismos las emociones que vivimos. Muchas veces nos acostumbramos a sentirnos mal, pensamos que es normal sentirse solo. Lamentablemente, los seres humanos postergamos mucho los momentos felices, pensamos que los mejores momentos llegarán en el futuro. Sin tomar en cuenta que cada día que vivimos es un momento especial”, especifica.

Comportamientos como tristeza, llanto fácil, cambios en la conducta alimentaria y problemas de insomnio son los principales rasgos de depresión, trastorno que se ha relacionado linealmente con el intento o ideación suicida.

“La desesperanza no permite a la persona visualizar su futuro, ha perdido el interés de tener un plan a largo plazo. Cuando una persona se encuentra en estado depresivo no ve su imagen en el futuro, no tiene metas, por lo tanto, corre el riesgo de no encontrar sentido a su vida, lo cual se ligará a sentir soledad y podría desencadenar una conducta suicida”, explica.

¿Cómo prevenir el suicidio?

La doctora Arias García explica que no es fácil identificar cuando una persona tiene ideas suicidas, pero, generalmente, se presenta una tendencia al aislamiento, a la desvalorización de la propia vida. Por lo cual, recomienda a familiares y amigos mantenerse pendientes de las conductas de su círculo más cercano para poder identificar los cambios de personalidad o comportamiento

Algunos síntomas de la conducta suicida podrían clasificarse de la siguiente manera:

  • Conductas autolesivas: Lesiones en cualquier parte del cuerpo para dañarse a sí mismo
  • Conductas depresivas: sentimiento de tristeza, llanto fácil, pérdida de disfrute o goce, aislamiento

La académica recomienda realizar las siguientes actividades con el objetivo de incentivar el bienestar personal:

  • Evitar la postergación: La contingencia ha demostrado que la vida y la salud es muy endeble, por lo cual se recomienda evitar el aplazamiento a futuro y disfrutar cada día al máximo
  • Ser agradecido: El crear conciencia y reconocer lo que se tiene
  • Hacer ejercicio: La actividad física libera neurotransmisores que harán sentir mejor a la persona y va a contribuir a fomentar un estado emocional positivo
  • Identificar una pasión: Disfrutar de una actividad personal que realmente te guste hacer, cualquier pasatiempo debe tener espacio en la vida cotidiana
  • Liberar las emociones: Fluir las emociones. Todos los seres humanos tienen emociones básicas y complejas, no se tiene que ser feliz todos los días a todas horas.

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