La voz de la mujer toma fuerza y se expande creando ecos para visibilizar parte de sus necesidades. Y el teatro, al ser la crónica y el reflejo del presente, se ha convertido en una herramienta para divulgar las necesidades de la sociedad contemporánea.

Es el caso de Niñas y niños, del dramaturgo inglés Dennis Kelly, pieza que llega al Teatro La Capilla para brindar una mirada violenta a la estructura familiar y el trauma, teñida de humor negro.

“Lo más bonito es que lo cuenta una mujer, en un momento donde nuestra voz es tan poderosa y significativa. La protagonista habla del porqué llegó a esa situación de violencia y poder con su esposo, pues ella tiene profesionalmente un lugar más importante que él. Vemos cómo eso desgasta una relación, porque el lado masculino está perdiendo el control y protagonismo, donde gobierna y dicta sobre lo que hay qué hacer”, detalla Itari Marta, directora del montaje.

Para Itari, este monólogo, el cual es llevado a escena por la actriz Aamaya Blas, es una metáfora del momento que vive la sociedad, donde la mujer se está empoderando, pero que está generando diversas reacciones, sobre todo, en los hombres y a la estructura machista de la humanidad.

“Que nos manifestemos está generando violencia y descontrol, porque a los hombres se les está quitando su lugar de poder. Es un proyecto feminista, donde ojalá los caballeros, cuando sientan esa necesidad de control porque las mujeres están obteniendo más territorio, sepan que es un camino de equilibrio que estamos construyendo.

“Porque no es posible que esa sea la razón de matarnos, mucho menos matar el posible futuro de nuestro país y sociedad ¿Y quiénes son los más afectados? Las niñas y niños”, abunda.

Otro de los objetivos de Niñas y niños es que se estén cuestionando varios conceptos como la familia y sobre el papel de la infancia en la sociedad.

A la directora le interesa hablar de ellos porque, aclara, los niños son un sector que no tienen voz, ni pueden plantear cuáles son sus problemáticas públicamente.

“Necesitamos hablar de la estructura que hemos creado llamada sociedad, la cual tiene que revaluarse y reconstruirse, o tirarse por completo, quizá sea muy complejo volverla a hacer desde cero, pero sí creo que hay que tirar varios pilares. Si eso implica reconstruir la palabra familia y cuestionar la palabra sociedad, así como la conocemos en este momento, me parece que no solamente es válido, sino importante”
Itari MartaDirectora

Por el contrario, la también actriz, cree que si la humanidad no se cuestiona ni se estructura, se dirige hacia un territorio de autodestrucción.

Un ejemplo son los casos de violencia intrafamiliar, las cifras revelan que hubo un incremento, hasta del 80 por ciento, durante la pandemia. Por ello, a través de su trinchera, Itari Marta desea que se puedan lanzar estos mensajes fundamentales, sobre la idea del cambio y una transformación hacia una inteligencia emocional compasiva y colectiva.

“No hemos podido gestionar nuestras emociones y violencia, eso lo podemos ver en las calles, porque es el reflejo de cómo nos comportamos en nuestras casas; tiene que ver con las mamás y papás, quienes educan a niños violentos, tristes y sin amor, eso me parece terrible. Estamos construyendo una pandemia mucho más grande: la violencia, autodestrucción, indiferencia y deshumanización, en vez de pensar en el amor y en el colectivo”, reflexiona la directora.

Te puede interesar: ‘El teatro me secuestró’ afirma Pablo Chemor