Su sueño era construir un espacio de formación actoral casi personalizado en donde las materias estuvieran vinculadas entre sí y, mientras que para la mayoría el año pasado fue devastador, el director de teatro Diego del Río y el actor y director Evan Regueira pudieron materializar sus ideas.

Así nació el Conservatorio de Actuación en la Ciudad de México, cuando los dos soñadores crearon una sociedad con Sebastián y Nicolás Aguilar, directores del proyecto educativo Sunland, que hoy inicia su primer ciclo escolar.


“Lamentablemente, la crisis por la pandemia le pegó muy fuerte al sector cultural, al teatro, y en especial a varias escuelas de actuación, algunas tuvieron que cerrar, mientras que otras parar temporalmente, y el hecho de que nosotros hayamos tenido la posibilidad de concretar el proyecto desde enero, ha sido un gran logro”

Diego del Río

Director de teatro

El Conservatorio de Actuación comenzó operaciones en enero impartiendo el Programa de Perfeccionamiento Actoral, el cual, debido a la emergencia sanitaria y a las restricciones impuestas por el gobierno de la Ciudad de México, tuvo que ser en línea; después, implementaron la modalidad híbrida en espacios abiertos y con todas las medidas de higiene.

“Estamos muy contentos porque el proyecto comenzó con el Programa de Perfeccionamiento Actoral, que se estará abriendo cada año, es intensivo, de nueve meses, y tiene un perfil de alumnos y alumnas que ya hayan tenido una experiencia previa en formación actoral, muchos de ellos salieron de un proceso de audición”, explica Del Río.

Hoy da inició la Carrera de Actuación con otras condiciones, en el sentido de que comenzará de manera presencial, aunque algunas clases seguirán en modalidad híbrida como la materia de Voz, la cual, seguramente, será así todo el año.

“Una de las cosas que va a tener la carrera como distintivo es que habrá la posibilidad, a lo largo de los cuatro años de formación, de generar varias prácticas escénicas, varias puestas en escena con objetivos diferentes, una de ellas va a tener que ver con un material clásico, otra con el teatro colaborativo y la última, con la que se van a graduar, será un puente entre la vida profesional y la vida académica, donde una dramaturga o dramaturgo junto con un director o directora van a crear una pieza original para ese colectivo particular, de tal manera que no solamente se graduarán con una obra original, sino que será un esfuerzo por seguir nutriendo las propuestas originales de la dramaturgia mexicana y estar conectados con nuevas voces que puedan vincularse”, explica el director de teatro.

El seguir generando piezas originales, opina Diego, contribuye a que el teatro mexicano goce de buena salud.

¿Qué programas ofrece?

» Carrera de Actuación (programa de 3 años y medio para alumnos que están terminando preparatoria, no se necesita experiencia ni formación previa)

» Programa de Perfeccionamiento Actoral (programa intensivo de nueve meses para actores con experiencia y formación previa)

» Talleres, cursos de actualización y entrenamiento para intérpretes profesionales o sin experiencia

Las raíces del Conservatorio de Actuación

Así como lo soñaron Diego del Río y Evan Regueira, el Conservatorio de Actuación es un proyecto muy íntimo en el sentido de que son grupos muy pequeños, sólo es uno por generación. El Programa de Perfeccionamiento Actoral tiene 17 alumnos, mientras que la carrera será con un sólo grupo de 15 alumnos, lo que les da la posibilidad a los maestros de cuidar todos los elementos de la formación.

Vicky Araico, María Penella, Didanwy Kent, David Gaitán, Jorge Ávalos, Cristian Magaloni y Muriel Ricard, son algunos de los profesores que componen la plantilla docente. Se buscó que todos estuvieran activos dentro de sus profesiones. Además, juntos colegiaron los programas y buscaron que se interconectaran.

“Por ejemplo, el otro día en el Programa de Perfeccionamiento, Muriel Ricard, la maestra de Voz, asistió a una de las clases de Actuación y de pronto estábamos presentando unas escenas y fue muy interesante invitarla a la clase, porque era una forma de generar conciencia práctica de aplicar todo lo que se estaba trabajando en su materia en la materia de Actuación, y así como ese ejemplo han sucedido otros encuentros e intercambios con otros maestros y maestras”, comparte Del Río.

Los directores aseguran que los alumnos se encontrarán con una formación muy personalizada en un espacio seguro, humano, y con un programa que está muy revisado y que se estará actualizando constantemente de acuerdo con los colectivos específicos que se vayan encontrando.

“La verdad es que es un programa que fue el resultado de muchas conversaciones, ahí la pandemia nos permitió a todo el colegio de profesores y profesoras entrar en una profunda investigación para crear este programa”, describe.


El Conservatorio de Actuación está creando un vínculo con la Sociedad Mexicana de Logoterapia para que su alumnado tenga acceso a acompañamiento terapéutico constante de ser necesario

La investigación nació de reflexionar la formación actoral en México desde hace varios años, de revisar los perfiles de actores y actrices egresados y egresadas y de empezar también a pensar los desafíos del mundo en términos de cómo se van moviendo en varias áreas, tanto como en la ética, como en áreas más concretas de las prácticas para generar actores y actrices creadoras que tengan la fortaleza y la autoestima de impulsar sus propias poéticas, pero también de funcionar ante las demandas de la vida profesional.

Por el momento, los directivos del Conservatorio de Actuación han decidido no incorporar sus estudios ni a la Secretaría de Educación Pública ni a la Universidad Nacional Autónoma de México para poder tener libertad completa en la construcción de los programas, en el sentido de que sean de entrenamiento específico para actores y actrices, que aunque no tenga una validez oficial, por ser a nivel carrera, sí sean afines con otros de especialización internacional.

“Por una decisión muy consciente por parte del colegio de profesoras y profesores decidimos no incorporarnos para que pudiéramos tener la libertad absoluta y generar un entrenamiento que no tuviera que entrar en otro tipo de concepciones, no por criticarla, ni mucho menos, sino porque no las consideramos para nuestros efectos concretos”, enfatiza Diego del Río.

En conexión

FB: Conservatorio de Actuación

IG: @conservatoriodeactuacion

Página: conservatoriodeactuacion.com.mx

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