La basura y su mal manejo es un tema severo que afecta a gran parte del mundo y que, al aumentar la cantidad de habitantes, se ha vuelto aún más complejo. La producción y el consumo de bienes y servicios generan diferentes tipos de residuos en estado sólido y líquido (orgánicos e inorgánicos) e inclusive en forma de gases.

Últimamente se ha exhibido un incremento importante en la cantidad de residuos generados a raíz de un consumismo desmedido de la sociedad, cuyos hábitos están dirigidos a la compra de productos que fomentan la cultura de usar y tirar, especialmente en las ciudades. Esto, lejos de ofrecer una mejor calidad de vida, conduce a una irrefrenable generación de basura que afecta el entorno ambiental.

A pesar de que en México se han tenido notables avances en el manejo de los desechos, éstos no se comparan con otros países como Estados Unidos, Colombia y Chile, los cuales cuentan con programas de residuos más exitosos.

El asunto de separación de residuos tiene dos vertientes, por un lado está la toma de acciones por parte del gobierno, y por otro, la concientización de la población. Ambos temas deben abordarse de forma paralela ya que, de acuerdo con David Pérez Castillo, especialista en Sustentabilidad y Economía Circular, no se puede implementar un sistema de separación de residuos de manera obligatoria, por lo que el gobierno debe considerar las condiciones y su operatividad.

Adalberto Jurado, investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad La Salle, indica que el problema es multifactorial y que muchas veces se ven las cuestiones técnicas de algún programa de gobierno que maneje los residuos; sin embargo, todo inicia desde la fuente, los hogares, y de tener una cultura adecuada del reciclado y reutilización de los desechos.

Aunque el país cuenta con la Ley General para la prevención y gestión integral de los residuos sólidos, sólo el 11 por ciento de los desechos son separados, es decir, 46 de cada 100 hogares separan la basura, esto de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

David Pérez Castillo califica la situación como “bastante crítica”, sobre todo por el valor que se está perdiendo. Dice que existen buenas propuestas e intenciones, inclusive legislativas, pero no todas se concretan para poder implementarse.

El químico de La Salle opina que la recién inaugurada Planta de Biodiésel en la Central de Abasto de la Ciudad de México tiene mucho potencial, pues aparentemente será un proyecto que tendrá un alto impacto ambiental. Esta planta no genera aguas residuales y tampoco tiene ciclos regenerativos de calor, es decir, que no disipa calor al entorno, y al emplear el biodiésel se prevén mejoras en la calidad del aire a corto plazo, porque será un combustible limpio.

Ambos especialistas coindicen que gran parte del problema se debe a que los programas que surgen en una administración de gobierno sólo se realizan durante un tiempo determinado y, al paso del tiempo, no se les da continuidad, lo que implica dar un paso atrás en materia del buen manejo de los residuos.

“Se tienen que dar las sanciones, los mexicanos tenemos que ver bien que se generen sanciones hacia las personas que no hagan la separación de residuos, y los ciudadanos tenemos que aceptarlo y respaldar esas decisiones, mucho depende del gobierno en que no se corrompa el sistema y que el gobierno esté correctamente operando los sistemas de recuperación de materiales”, comenta el especialista en Sustentabilidad.

Adalberto Jurado indica que el objetivo de las sanciones es lograr un consumo responsable, en donde la ciudadanía sea más consciente y deje de usar plásticos para no generar contaminación a la ciudad y al planeta; sin embargo, éstas también tendrían que ser aplicadas a las grandes empresas. Asimismo, crear campañas donde realmente la gente vea en qué se destina su dinero y los rasgos positivos de estas sanciones.

En San Francisco, California, por ejemplo, los residuos se regresan a la ciudadanía en forma de composta, ya que es parte de una cultura de derecho, por lo que en México, de acuerdo con los especialistas, se tiene que pensar qué y cómo se ejecutan los planes, además de medir su buen impacto.

Por ello, el gobierno de México debería capacitar a los operadores para que ellos sepan la forma correcta de recolectar los desechos en sus camiones de basura, pues ahí se revuelve todo, por lo tanto las personas al ver esta acción no encuentran sentido para separar sus desechos.

Las soluciones al manejo de residuos

Durante los últimos, años diversas asociaciones civiles y jóvenes investigadores han implementado acciones para combatir el problema, desde fabricar material de construcción a partir de PET, hasta reutilizar el aluminio para uso ornamental.

Estos casos de éxito se deben de replicar para mostrar a la ciudadanía las cosas positivas que ocurren con un buen manejo de los residuos, por ejemplo, sacar provecho de materiales nobles que no contaminan, como el aluminio, que tiene la particularidad de poder ser reciclado durante mucho tiempo debido a sus características como su superficie clara, maleabilidad, baja densidad, además de ser impermeable y no conserva olores. Además tiene alta conductividad térmica y eléctrica, lo que lo hace ser más barato y altamente reciclable con beneficios económicos muy altos.

El aluminio es uno de los materiales con mayor potencial de reciclaje, incluso es considerado como uno de los elementos más valiosos que se pueden encontrar en un bote de basura. También, al ser uno los metales más ligeros se puede emplear en envases, fabricación de vehículos y como material de construcción.

A pesar de un futuro no muy prometedor, ambos especialistas coinciden que aún hay esperanza de que se tenga un mejor sistema de control para la basura y se pueda reciclar y reutilizar en mayores cantidades, para ello también se tiene que ver el poder del consumidor y disponer de productos biodegradables.

Al mismo tiempo, aprovechar que el clima de México facilita el crecimiento de microorganismos que favorecen el procesamiento de residuos, hacer un cálculo energético de las tecnologías, la recuperación de los residuos orgánicos, hacer biorefinerías y mostrar los beneficios del compostaje.

“Si la ciudadanía no coopera, no se capacita, o no toma conciencia, costará mucho trabajo. Todos somos parte del problema y todos debemos dar la solución”, finaliza Castillo.

También puedes leer:El manejo correcto de residuos sólidos conserva la naturaleza: Carlos Joaquín