Con la finalidad de rescatar la esencia del arte popular en la fabricación de estas significativas figuras, imprescindibles en la celebración de toda Posada, el Museo de Arte Popular (MAP) organiza por decimocuarta ocasión el “Concurso Exposición de Piñatas Mexicanas”.

Niños, jóvenes y adultos podrán disfrutar del colorido y la creatividad que envuelven a las tradicionales piñatas en el patio del MAP, ya que estarán hasta el 13 de diciembre de 2020.

El primero, segundo y tercer lugar lo obtuvieron René Bautista Lemus, Jorge Arturo Serrano Ortiz y Miguel Ángel Rosas Rodríguez, respectivamente. Además, se otorgaron 10 Menciones Honoríficas, una de ellas fue para María de los Ángeles Castellanos García, diseñadora de esta casa editorial, quien participó con la piñata Dxi Nahuine = Cuando era niño.

“Siempre había visto este concurso de piñatas, cuando visitaba el museo lo hacía acompañada de mi papá, quien ya falleció, porque nos gustaba verlos y comentábamos que nos gustaría participar juntos, cosa que no sucedió”, explica Castellanos García.

Este año, cuando Ángeles vio la convocatoria decidió que era tiempo de participar como una forma de homenajear a su padre, quien amaba las artesanías mexicanas, como las máscaras y las piñatas.

La diseñadora cuenta que fueron cuatro días los que trabajó para hacer la piñata. Empezaba a las 8:00 o 9:00 de la mañana y terminaba al medio día para comenzar con su trabajo en el periódico. Al cerrar la edición del día retomaba el trabajo artesanal hasta la madrugada del día siguiente.

“Terminé mi piñata el 29 de octubre en la madrugada, a las 4:20 horas para irla a entregar más tarde ese mismo día al museo, porque cerraba la convocatoria y luego irme a trabajar, porque se me vino el tiempo encima”, recuerda la diseñadora.

Para la elaboración de Dxi Nahuine = Cuando era niño, Ángeles pensó en la cultura de su familia, que es de Oaxaca, en los trajes típicos y bailes que se hacen, en especial en uno que es de la zona costera de la ciudad de Putla que se llama Los tiliches, y los fusionó con la infancia de su papá, con los juguetes y las cosas que le gustaban coleccionar.

“Mi inspiración siempre fue mi papá, porque nos gustaba ir y ver las piñatas y todo esto de las artesanías populares, la máscaras, los colores y las festividades. Me siento satisfecha, porque pude tachar una cosa más de la lista de promesas que le hice a mi padre”, comparte Castellanos.

Al recibir la Mención Honorífica, Ángeles se emocionó porque su piñata fue considerada dentro de las mejores. Además dice que, en medio de esta pandemia, le sirvió como una terapia ocupacional para distraerse del encierro, por lo que asegura que es probable que vuelva a participar.

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