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Con literatura de terror y ficción, abre la librería Peripheria en Ecatepec

A Peripheria Librería le interesan los textos periféricos

A Peripheria Librería le interesan los textos periféricos

A Peripheria Librería le interesan los textos periféricos. Su nombre se debe a que géneros como el policial, ciencia ficción, fantasía, fantástico y terror estaban relegados en los estudios literarios.

“Peripheria se llama así, porque este tipo de géneros muchísimo tiempo estuvieron en la periferia de los estudios literarios. Es decir, era impensable analizar ciencia ficción porque no pertenece a nuestra tradición, mucho menos en español. La fantasía, el terror, toda esta multiplicidad y cantidad enorme de textos se quedaban a las afueras de los análisis”, dice Ximena Jiménez, en entrevista con Reporte Índigo.

En mayo, ella, especializada en ciencia ficción, y Jonathan Rosas, en literatura de terror, inauguraron esta distribuidora en la colonia San Cristóbal Centro, de Ecatepec, Estado de México.

“A mí me gusta pensar que como la vida en el universo se dio en un espacio periférico de la Vía Láctea, es decir, no estamos al centro de la galaxia, sino en el Brazo de Orión, así es como surgió esta librería”, menciona Jiménez.

En 2016 Ximena asistió al único espacio que existía para estudiar ciencia ficción de manera académica en México: un seminario del Instituto de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Ahí conoció al abogado e historiador Miguel Ángel Fernández Delgado.

“Platicando, compartiendo intereses, me entero de que él también quiere poner una librería, pero no contábamos con los medios. Entonces dijimos ‘vamos a hacerlo con lo que tengamos’ y empezamos a recolectar libros”, cuenta.

De hecho, en Peripheria es el único lugar donde es posible encontrar Visiones periféricas: antología de la ciencia ficción mexicana, editada por Fernández Delgado. La obra, que reúne a autores como Amado Nervo, Dr. Atl, Juan José Arreola y Manú Dornbierer, está descontinuada.

Posteriormente, Ximena conoció a Jonathan y empezaron la venta de libros en eventos de literatura, cine o teatro relacionados con estos géneros. Los lectores les preguntaban sobre un espacio físico para comprarles y, al no tenerlo, vendían a través de redes digitales, hasta que pudieron abrir Peripheria Librería.

“Gran parte de la ayuda de la pandemia fue que bajaron las rentas, eso fue una posibilidad. También vimos que otras librerías físicas abrieron durante la contingencia y otros compañeros se sumaron a la venta virtual, pero es bastante complicado mostrar el catálogo completo”, comenta Jonathan.

Peripheria, una librería de barrio

Peripheria no distingue entre libros nuevos o usados, en español o en inglés. A fin despertar la curiosidad entre los lectores, el acervo no sigue un orden alfabético.

También está el área de las novedades y una sección de revistas por género. Uno de los libreros consiste en un acervo de referencia, es decir, todos aquellos libros que hablan o estudian los géneros.

Un anuncio invita a la gente a sacar los textos del librero para leerlos en su mesa el tiempo que quiera.

“La idea es que los puedan llevar a su mesa, si quieren llevarse varios, que no se sientan cohibidos de desacomodarlos. Hemos tenido clientes que vienen, agarran un libro y se ponen a leer como si esto fuera una biblioteca”, afirma Jonathan.

También hay letreros que indican la clasificación por géneros: policial, ciencia ficción, fantasía, fantástico y terror.

“Peripheria tiene dos papeles: el de librería especializada, es decir, un espacio en donde puedes conseguir estos géneros y si no los tenemos podemos hacer una búsqueda y encontrarlos a buen precio; el segundo es un café para que vengan a trabajar”, explica Jonathan Rosas.


“En Peripheria Librería encontrarán títulos conocidos y otros que a lo mejor les suenen sugerentes, aquí hay un espacio donde pueden permanecer para leer, trabajar”

Ximena Jiménez

Librera

Ximena Jiménez considera que ya existe una comunidad consolidada de lectores de este tipo de géneros. Sin embargo, a Peripheria Librería le interesa acercarse a lectores de Ecatepec, municipio en el que Jonathan nació, creció y donde actualmente vive con Ximena.

“En la preparatoria buscaba espacios donde pudiera encontrar libros pero en Ecatepec nunca encontré realmente, si acaso un tianguis. Una librería o una biblioteca pública aquí, pues no”, refiere Jonathan.

Ximena asegura que las grandes librerías no tienen manera de competir con las especializadas porque su propio peso las aplasta. Así, este espacio, además de enfocarse en los géneros periféricos, también ofrece un menú a base de café, té, pan y galletas para acompañar la lectura.

“Hay librerías de viejo que están un poco escondidas pero las mismas personas que las atienden no saben lo que hay, lo que tienen. No había un lugar al que uno pudiera ir a tomar un café mientras leía”, relata.

En el número 28 de la calle Agricultura, había una barbería. Luego de que fue desocupada, ambos la pintaron e hicieron muebles de madera para convertir el local en Peripheria, una librería de barrio.

“Hemos tenido todo tipo de personas, gente que ya sabe a lo que viene, o que vio el letrero porque va pasando y entra”, expresa Jonathan.

Como librería de barrio, próximamente Peripheria planea un intercambio de libros.

“Nuestra idea es que los libros circulen, no nos gusta tenerlos ahí estancados, sino que se estén moviendo”, adelanta.

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