¡Tu navegador no soporta JavaScript!
Piensa
Nacional
imagen principal

DíADELNIñO

¿Cómo los videojuegos pueden mejorar la inteligencia de los niños?

Indigo Staff

Los videojuegos suelen estar asociados a conductas violentas y antisociales, sin embargo, tras años de investigación, diversos estudios han demostrado que este desarrollo tecnológico puede mejorar la inteligencia y capacidad de aprendizaje de los niños.

La inteligencia es definida, por la Real Academia de la Lengua Española, como la capacidad que posee el ser humano para comprender y resolver problemas, es decir, la herramienta con la que afronta los obstáculos que la vida le presenta de manera cotidiana.


Abr 29, 2017
Lectura 5 min
portada post

“Todo lo bueno que surge de los videojuegos, las distintas vías por las que pueden hacer felices a las personas en su vida cotidiana y ayudarlas a cambiar el mundo, proviene de su capacidad para organizarlas en torno a un obstáculo voluntario”

- Jane McGonigal

Investigadora y diseñadora de videojuegos

Los videojuegos suelen estar asociados a conductas violentas y antisociales, sin embargo, tras años de investigación, diversos estudios han demostrado que este desarrollo tecnológico puede mejorar la inteligencia y capacidad de aprendizaje de los niños.

La inteligencia es definida, por la Real Academia de la Lengua Española, como la capacidad que posee el ser humano para comprender y resolver problemas, es decir, la herramienta con la que afronta los obstáculos que la vida le presenta de manera cotidiana.

Jane McGonigal, una de las investigadoras más innovadoras en el campo de los videojuegos y autora del libro ¿Por qué los videojuegos pueden mejorar tu vida y cambiar al mundo?, define el lado positivo de los juegos de vídeo de esta manera:

“Todo lo bueno que surge de los videojuegos, las distintas vías por las que pueden hacer felices a las personas en su vida cotidiana y ayudarlas a cambiar el mundo, proviene de su capacidad para organizarlas en torno a un obstáculo voluntario”.

En pocas palabras, los gamers aceptan de manera voluntaria una serie de obstáculos y problemas, los cuales deben resolver para avanzar en la historia del juego, obtener nuevas habilidades y pasar al siguiente nivel.

De esta serie de datos, se puede inferir que los juegos de vídeo retan la inteligencia de los jugadores, quienes deben experimentar con posibles soluciones y generar diversas hipótesis para resolver los obstáculos que reciben a través de la pantalla.

El método científico, de hecho, funciona de esa manera; una persona percibe un problema, entonces genera una hipótesis para darle una solución, experimenta, falla en repetidas ocasiones y finalmente obtiene una solución.

Los pequeños que consumen videojuegos aprenden a escala, y de manera inconsciente, el método que ha contribuido durante cientos de años al desarrollo de disciplinas científicas, que han cambiado el mundo, como la medicina, la química o la informática.  

No es casualidad que estudios como el de la profesora Simone Kühn, del Instituto Max Planck de Desarrollo Humano de Berlín, hayan demostrado que las personas que consumen videojuegos registran un aumento de masa cerebral.  

La profesora Kühn analizó en 2014 a un grupo de 20 personas que jugó Mario 64, contra otro grupo igual que no jugó en absoluto, los resultados arrojaron que los jugadores registraron crecimiento en zonas relacionadas con el aprendizaje.

Kühn descubrió que los jugadores habían presentado crecimiento en áreas como la corteza prefontal, el hipocampo derecho y el cerebelo, así como zonas relacionadas con la inteligencia especial y motriz.

Juegos que enseñan

Los niños nacidos después del año 2000 han estado inmersos en un contexto plenamente tecnológico, es decir, que nacieron con computadoras, teléfonos inteligentes, tablets y consolas de vídeo al alcance de la mano.

Un niño puede distraerse fácilmente en la escuela, pero puede pasar varias horas concentrado para resolver el problema que le plantea un videojuego, por lo que investigadores han planteado que los menores pueden aprender más de esta forma.

Los videojuegos pueden enseñar nuevas cosas a los niños, ya sea de manera directa o indirecta. Por ejemplo, juegos como Minecraft pueden enseñar a los más pequeños principios de arquitectura de manera indirecta.

Existen también videojuegos plenamente educativos, lo cuales han sido creados con el firme objetivo de generar conocimiento. Para que estos juegos funciones, además de enseñar, deben mantener la lógica y la imagen de una juego de vídeo tradicional.

Y finalmente, los videojuegos serios, que son empleados por diversas instituciones para que la gente aprenda tareas complejas por medio de un simulador, como un trasplante de corazón, el despegue de una nave espacial o el pilotaje de un avión de guerra.

Respecto a la violencia y la adicción

En 2014, una investigación de la Asociación Americana de Psicología concluyó que los videojuegos violentos, sí pueden contribuir a la generación de conductas agresivas, aunque precisó que los juegos vídeo son sólo uno de los factores para desencadenar esa conducta.  

“Es la acumulación de factores de riesgo que tiende a conducir a un comportamiento agresivo o violento. La investigación revisada aquí demuestra que el uso de videojuegos violentos, es sólo uno de esos factores de riesgo”, señaló la institución.

La recomendación de la Asociación estadounidense es que los padres revisen y estén al pendiente de lo que jueguen sus hijos, para que éstos consuman videojuegos adecuados para su edad.

Respecto a la adicción, los psicólogos Christopher Ferguson y Patrick Markey publicaron un artículo, el año pasado en The New York Times, que asegura que los videojuegos son adictivos, al igual que cualquier otra actividad en la que una persona sienta que tiene talento.

“Probablemente, sería más apropiado decir que los juegos de vídeo no son más adictivos que actividades como la jardinería. Cualquier cosa que haga que una persona tenga un buen momento puede generar adicción”, señalaron.

Finalmente, la diseñadora de videojuegos, Jane McGonigal, señala que se debe encontrar un balance entre el mundo real y el virtual, para que las habilidades que los niños adquieran en los juegos de vídeo puedan ser llevadas a la realidad y generen cambios tangibles.


Notas relacionadas

Abr 30, 2020
Lectura 5 min

DíADELNIñO

Ser niños en la crisis sanitaria del Coronavirus

Mara Echeverría


Abr 30, 2020 Lectura 5 min

Abr 29, 2020
Lectura 5 min

DíADELNIñO

‘Está bien tener miedo’.- Estelí Meza

José Pablo Espíndola


Abr 29, 2020 Lectura 5 min

Abr 30, 2019
Lectura 6 min

DíADELNIñO

La transformación del recreo

Nayeli Meza Orozco


Abr 30, 2019 Lectura 6 min

Comentarios