"Deseo que a futuro progresemos más las mujeres en el cine, porque creo que todavía somos como un 10 por ciento, y eso no es mucha equidad”

Léa Pool

Cineasta


Wim Wenders, Michelangelo Antonioni, Ingmar Bergman, Ettore Scola fueron sus principales influencias al inicio de su carrera

https://youtu.be/AvH_bdOyNEQ

Las macroproducciones del cine comercial mantienen aletargado a un público que espera una historia ordinaria y sin sobresaltos en la pantalla grande, cuando desde hace décadas hace falta abrir espacios hacia las miradas que presentan los realizadores en el llamado cine de autor.

Más allá de los hombres que puedan estar tras la lente, también hay mujeres que toman la cámara y se lanzan al campo abierto de la filmación, y aunque en pleno siglo 21 esta realidad apenas empieza a cristalizarse, los ejemplos de lucha ante esta vanguardia, se han peleado los espacios que domina el género masculino.

Léa Pool, originaria de Suiza que ahora radica en Canadá, es una de las figuras femeninas del cine independiente, que ha estado latente ante el cambio de estos timones de mando, y que este 2016 llegó a México como parte del país invitado al Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

En una charla fuera de poses, la realizadora habló de cómo se le empezó a considerar como un estandarte de el cine gay (aunque ese nunca fue su propósito en la vida), sus gustos cinematográficos y literarios, además de compartir los proyectos que tiene a futuro en su carrera fílmica.

Filmar por enseñar

La calma se percibe ante la vista de unos ojos claros macerados por el tiempo, de sonrisa suelta y cabellos cortos, Léa Pool luce relajada y sin poses de diva como se acostumbra en los medios del cine.

Al platicar con la cineasta, comentó el origen de como inició su andar en los caminos del celuloide, lo cual fue algo que ella no controló simplemente se dio.

Ella se encontraba viviendo todavía en Suiza, era maestra de adolescentes que carecían de interés en aprender, por lo que Pool decidió irse durante un año a la Universidad de Quebec para instruirse en clases de video, pero después del periodo estudiantil, le gustó tanto adentrarse a la materia que prefirió empezar a elaborar audiovisuales que enseñarlo.

“Nunca decidí hacer películas, solo pasó, fue solo después de  empezar a rodar que pensé, ‘bueno ya soy una cineasta’”, respondió con una sonrisa, confesando que fue algo similar a enamorarse.

Encontrándose en su cine

Cuando Pool inició a hacer cine tenía 29 años, se sentía en una especie de crisis existencial y tenía muchas dudas acerca de su identidad y la bisexualidad, “así que mis primeros filmes eran acerca de hablar de ello, porque cuando inicias a hacer películas quieres hablar de algo más personal”.

Dentro de la filmografía a la que Pool se refiere en su periodo inicial, se encuentra el mediometraje “Strass Café” (1980), que narra la vida de un travesti, “Anne Trister” (1986) la cual describe a una mujer en tránsito por la pérdida de un ser querido, “esta cinta está considerada una película de culto y eso fue hace 30 años, así que ahora entiendo que casi no había cine que tratara el tema gay, especialmente para las mujeres”, ahondó la realizadora.

“À corps perdu” (1988) fue su siguiente largometraje en el que se exploraba una relación entre dos hombres y una mujer, dejando la homosexualidad y la bisexualidad al descubierto en una industria que poco había explorado el tema.

La industria de los hombres

En el marco del Día Internacional de la Mujer, a Pool se le cuestionó acerca de su opinión, a lo que respondió que todavía falta mucho por hacer al género femenino, para ganar más terreno en el mercado cinematográfico.

“Cada vez hay más mujeres escribiendo, dirigiendo y haciendo producción en Hollywood, habiendo mas equidad entre los hombres y las mujeres, pero  llevo 30 años haciendo películas, y eso ha cambiado muy poco”, describió Pool.

Una de las preocupaciones de la cineasta es que la distribución fílmica aun está en manos de los hombres, siendo un sector dominado también en la exhibición, “y los grandes festivales, como Cannes, Venecia, Berlín, Chicago, Sundance, en todos están a cargo los hombres, vaya no creo que ellos empujen hacia fuera de los festivales a las mujeres, es solo que la manera en como ellos ven las cosas son diferentes, ellos apelan más hacia temas que les gusten y que conocen mejor”.

En la charla, la ahora nacionalizada canadiense expresó que le gustaría en un futuro trabajar con dos actrices de renombre, la australiana Cate Blanchett y la estadounidense Meryl Streep. De Blanchett considera que tiene una gran capacidad para cambiar a cuadro sus personificaciones, elogiando su actuación cuando interpretó a Bob Dylan en la cinta “Mi historia sin mí” (2007).

Icono sin querer serlo

Léa Pool recibió el Premio Maguey Queer Icon en el FICG, y aunque admitió sentirse honrada por el galardón, ella nunca se había esperado ser un ícono de la cultura gay cinematográfica.

“He hecho como 15 filmes en mi carrera, solo entre cuatro y cinco son los que han tratado directamente ese tema”, acotó.

Compromiso hacia las madres

El futuro inmediato de Pool se encuentra concentrado en post-producir un documental que grabó en Bolivia, Nepal, Nueva York y Montreal acerca de los infantes de madres encarceladas y qué sucede con ellos, porque en palabras de la cineasta “a nadie les termina importando”. 

Mis cosas favoritas

Con una sonrisa admitió que su película favorita es “Mommy” (2014), “¡Me encanta ‘Mommy’! (risas) no porque sea de Xavier Dolan, es que es una joya, la energía de esta película, la creatividad de este film (…) esperemos que no lo absorba la gran industria del cine estadounidense, ya veremos”. Y su libro favorito es “Hiroshima mon amour”.

Xavier Dolan: casting para Pool

El talentoso cineasta y actor Xavier Dolan realizó una audición para una de sus películas, “estaba buscando a un adolescente de 16 años y llegó a hacer la prueba y dijo que le interesaba el papel”. Dolan no quedó en el papel, pero Léa bromeó diciendo que podría ganar mucho dinero con esa audición.