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Amor a la muerte

La noche de hoy se celebra el Halloween en muchos lugares del mundo e inicia el Día de Muertos, ambos festejos vienen acompañados por una figura ancestral: La Muerte, “algo” que en otros tiempos también era conocido como el “dios descarnado” y se le adoraba con ofrendas o sacrificios de animales e incluso de personas en busca de calmar su furia. En las culturas prehispánicas se ofrendaban en sacrificio mujeres jóvenes y vírgenes.

En realidad, la Santa Muerte no es una persona. Es sólo un fenómeno natural como el nacer o el crecer (el inicio y el desarrollo de la vida), aunque nunca se habla del Santo Nacimiento o Santo Crecimiento

La noche de hoy se celebra el Halloween en muchos lugares del mundo e inicia el Día de Muertos, ambos festejos vienen acompañados por una figura ancestral: La Muerte, “algo” que en otros tiempos también era conocido como el “dios descarnado” y se le adoraba con ofrendas o sacrificios de animales e incluso de personas en busca de calmar su furia. En las culturas prehispánicas se ofrendaban en sacrificio mujeres jóvenes y vírgenes.

 

Con el correr de los años y a pesar de no ser concebida como un personaje tal cual, La Muerte se ha hecho sumamente popular, sobretodo en ese mundo fuera de la ley: el narcotráfico.

 

Por lo que, en la actualidad, La Muerte es considerada como una santa y se le brindan ofrendas a cambio de sus favores, mismos que pueden ser, en muchas ocasiones, el fallecimiento de un enemigo.

 

Entre las cosas con las que se le rinden tributo a la también conocida como “La Señora” destacan cigarros, veladoras, puros, dinero, alcohol, armas, balas, gallinas y lociones, entre otros.

 

Altares, los testigos mudos del hampa

 

El también conocido como “culto a la niña blanca” es un fenómeno que desde hace varias décadas ha adquirido cada vez más importancia en las colonias populares de la ciudad de México, situación que ha ido extendiéndose a otras regiones del país, principalmente en la zona fronteriza con Estados Unidos.

 

Y se ha “instaurado”, como parte de la cultura mexicana actual, por los movimientos delincuenciales que han brotado en el país.

 

Como vivo ejemplo de ello se puede observar que en las carreteras que son o fueron dominadas por narcotraficantes se encuentran capillas dedicadas a la también conocida como “la niña blanca”.

 

Este hecho se ha documentado más en la parte norte del país, e incluso hay ciudades en donde se le han construido no sólo altares sino templos completos donde sus creyentes van rezarle y pedirle sus favores. Quizás la cercanía con la muerte es lo que mantiene a los delincuentes más apegados a ella, además del hecho de que ninguna religión aprueba su comportamiento.

 

“La Señora” es representada con una guadaña en mano, por que se cree que el alma tiene una unión con el cuerpo que es un hilo de plata, entonces La Muerte corta ese hilo con su guadaña. 

 

También se le viste de diferentes colores, depende de lo que se le pide, por ejemplo amarillo para el dinero, azul para la salud, los estudios y la verdad, blanco para el bien o la lealtad, entre otros, negro para la brujería negra y para el mal. 

 

El auge del culto

 

El crecimiento del culto se dio más durante las epidemias de viruela y la llamada “muerte negra” a mediados del siglo XIX. 

 

Aproximadamente, de cinco años atrás hasta el día de hoy el culto a la Santa Muerte parece ir aumentando, la gente se deja llevar más por la sugestión o lo que le cumpla sus mandas, pues las religiones basadas en Cristo van perdiendo terreno y credibilidad y las personas tienen necesidad de creer en algo que solucione sus demandas -y problemas-, y la Santa Muerte lo resuelve en el aspecto de que ella está presente y que de la muerte nadie se salva.

 

En Ciudad de México, en Tultitlán, existe una imagen de “La Santísima” que mide 22 metros de altura y a la que cientos y cientos de personas visitan al año para rezarle, brindarle ofrendas y pedirle soluciones para sus conflictos más terrenales. 

 

Verdaderos orígenes

 

El culto a la muerte existe en México desde hace más de tres mil años. Los antiguos pobladores de lo que hoy es la república mexicana concebían a la muerte como algo necesario y que le ocurre a todos los seres en la naturaleza. Tenían por seguro que los ciclos en la naturaleza como la noche y el día, la época de secas y lluvias eran el equivalente a la vida y la muerte. Fueron ellos quienes comenzaron a representar a la vida y la muerte en figuras humanas descarnadas por la mitad.

 

Advertencia católica

 

La Iglesia Católica no aprueba el culto a la Santa Muerte y, obviamente, es uno de sus más férreos detractores y en diversas ocasiones, y por diferentes medios, la Arquidiócesis de México ha condenado su veneración, considerándola como herética y diabólica. 

 

Además ha lamentado que esta veneración haya crecido en años recientes y que sea promovida por los que se dedican a la hechicería, esoterismo y santería, que representan “fundamentalmente todo aquello contra lo que Cristo luchó”.

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