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Aunque las canchas de futbol en la Copa del Mundo son ocupadas por hombres, los países que se disputarán el primer lugar tienen mujeres al mando.

En Alemania, la canciller Angela Merkel está a la cabeza del país desde el 2005; en Argentina, Cristina Fernández de Kirchner ocupa la presidencia desde diciembre del 2007.

Y aunque Brasil pasó de aspirar a la gloria a pensar en un tercer lugar, que peleará contra Holanda este sábado, su presidenta Dilma Rousseff podría encontrarse con Merkel y Fernández de Kirchner 

–quien no ha confirmado su asistencia–, cuando asista a la contienda final para entregar el premio a la selección que resulte ganadora.

Que los dos países finalistas tengan una mujer en el poder es un hecho sin precedentes en el torneo. En el pasado, solamente había sucedido cuando se trataba de reinas –Holanda en 1974, 1978 y el 2010, e Inglaterra, en 1966.

Tanto Rousseff como Fernández de Kirchner se encuentran en una situación complicada, y los resultados de la Copa del Mundo podrían ser determinantes para el futuro político de sus países.

En el caso de Brasil, es la reelección de la presidenta la que está en juego. Para Argentina, donde un sondeo reveló, en marzo, que más del 60 por ciento de la población desaprueba la gestión de su presidenta, es la permanencia de su partido en el poder. 

Ambas naciones tienen situaciones políticas complejas e inestables, y consideran al futbol una religión. La combinación desemboca en situaciones de todo o nada.

Merkel, en cambio, ha alcanzado tazas de aprobación de alrededor del 70 por ciento desde el 2012, y es poco probable que los resultados de la Copa –en la que la selección alemana destacó, incluso, sobre el anfitrión sudamericano– tengan influencia sobre su popularidad.

Merkel: Apoyo total

La canciller de Alemania, Angela Merkel, es probablemente quien más ha disfrutado de este Mundial.

A pesar de que en la política es una mujer seria y estricta, no esconde su gran pasión por el balompié.

No dejó de echar porras durante el duelo de su Selección Nacional contra la de Portugal en el Estadio Fonte Nova, incluso visitó al equipo en los vestidores al terminar el partido, sin importar que algunos de los jugadores andaban en toalla… o menos. 

No se pierde de ningún partido. “Estoy de acuerdo con la opinión mundial de que fue un gran juego (…) considero que casi merece ser llamado histórico”,  comunicó tras la goleada que Alemania le propinó a Brasil.

La líder de Alemania esta lista para viajar nuevamente a Brasil para la Final de la Copa del Mundo, este domingo.

La lucha por el tercer lugar

Mañana se enfrentan otras dos fuerzas femeninas: Dilma Rousseff, presidenta de Brasil y la reina consorte, Máxima de los Países Bajos. 

Las tensiones serán altas ya que la reina holandesa nació en Argentina, histórico rival de Brasil.

Máxima, quien se casó con el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos en 2002, enfrentó la obvia pregunta –ya conocida en algunos medios como la ‘Máxima disyuntiva’– en el Mundial de Alemania 2006. 

“Los resultados de Argentina son importantes para mi, pero soy holandesa”, declaró aquella vez.

Dilma, quien busca ser reelecta en octubre, se tambalea de su silla presidencial tras el histórico fracaso de Brasil esta semana. El país esta en depresión y ya eligieron culpable. Por esto, Dilma debe estar rezando para no volverse el tentempié prefinalista de Máxima, quien le puede dar doble cachetada.

La primera arrebatándole el tercer lugar con el país que reina, y la segunda presumiendo el campeonato del país que la vio nacer.

Con ellos aunque pierdan

Madre e hija, reinas de los Países Bajos, disfrutaron al ver a su Selección Nacional en la final de la Copa Mundial.

La Reina Juliana, quien fue monarca desde 1948, disfrutó de dos finales consecutivas, la primera en 1974, contra Alemania, y la segunda en 1978, contra Argentina.

Su hija Beatriz, quien abdicó del trono en 1980, creció con el futbol en su corazón.  

Ella ha apoyado incondicionalmente a la selección de Holanda.

Incluso tras la derrota ante España en la final del Mundial 2010, se sintieron ganadores gracias al recibimiento de la reina.

“España podrá haber ganado la Copa Mundial, pero nosotros tenemos el mejor apoyo en el mundo”, dijo Arjen Robben tras ser recibido junto a su equipo por la Reina Beatriz, quien le dejó la monarquía a su hijo, el Rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, el año pasado.

Victoria inglesa

La reina Isabel de Inglaterra conoció el futbol en 1953.

Era el octavo partido después de la Segunda Guerra Mundial, que se llevó a cabo en el Estadio Wembley, y Blackpool venció a Bolton Wanderers cuatro a tres.  

El histórico partido seguro marcó a la reina, quien es aficionada del equipo Arsenal desde hace más de 50 años, según han indicado fuentes cercanas a la realeza inglesa. 

Desde entonces la reina, flemática e impersonal, deja escapar sonrisas desde su palco real. 

Asiste a los grandes partidos de su selección, como cuando se coronaron campeones del mundo en 1966, en su propio país. 

A dicha fiesta deportiva asistió con su esposo, el Príncipe Felipe de Edimburgo.

Kirchner ‘abre’ los  partidos

Cristina Fernández de Kirchner es la presidenta de Argentina desde 2007, cuando sucedió a su esposo, Néstor Kirchner. 

La presidenta de imagen intacta, siempre portando ropa y accesorios de marcas de lujo, ha demostrado también ser una líder feroz. Es aficionada del Club Gimnasia y Esgrima La Plata, equipo que juega en la primera división de su país.

Entre los argentinos, el 50 por ciento de quienes ven el futbol aprueban a Cristina, comparado con solo 28 por ciento de aprobación entre la gente que no sigue los partidos, dice una encuesta de la agencia argentina Poliarquía.

Es fácil entender por qué: la mandataria ha luchado para que en su país los partidos se transmitan en vivo en la TV abierta, lo que fomenta “la familia y la unidad de los argentinos”, dice.