Cada mexicano genera diariamente, alrededor de 854 gramos de basura; es decir, el país produce cerca de 107 mil 56 toneladas de residuos que deberían ser separados, clasificados o sometidos a un tratamiento para reutilizarse; sin embargo, no sucede así.

A pesar de los esfuerzos de la administración pública y de la iniciativa privada para impulsar un mejor aprovechamiento de los residuos y evitar afectaciones ambientales, expertos aseguran que aún falta fortalecer la concientización de los beneficios de esta práctica.

“Esta conciencia debe empezar desde la casa, incluso desde antes, con una adecuada selección de los materiales o productos que nosotros vamos a comprar, tratar de que contenga el menor empaque posible, ya sea en papel, cartón o plástico, porque eso ya de origen disminuye mucho la concentración de este tipo de materiales”, explica el ingeniero Raciel Flores Quijano, director del área de Química de la UPAEP.

En este sentido, las empresas juegan un papel importante al tener la oportunidad de implementar soluciones desde el diseño de sus productos para que se facilite la recuperación de los mismos.

Además, un inadecuado aprovechamiento de residuos deriva en que haya una mayor necesidad de rellenos sanitarios y que existan tiraderos a cielo abierto, sitios que se vuelven fuentes de proliferación de vectores de enfermedades y polos de pobreza.

Flores Quijano señala que en Puebla, desafortunadamente, el mayor porcentaje de la recolección no es diferenciado, ya que se tira de manera revuelta, lo que representa un gasto para el Estado y un desperdicio para el sector productivo.

En Guadalajara, donde ocurre lo mismo, explica Gloria Marina Godínez, fundadora y directora general de SustainLuum, el mantenimiento y envío de residuos a sitios de disposición final representa un gasto anual de más de 800 millones de pesos.

“El aprovechamiento de residuos en un modelo circular tiene un gran potencial no solo en cuanto a la mitigación de impactos ambientales, económicos y sociales, sino que logra generar un negocio con gran potencial que es compatible con el desarrollo sustentable de las empresas y la sociedad impulsado por el establecimiento de políticas por parte del sector público”, asegura Godínez.

Si bien, las familias mexicanas no tienen mucho que acopiar o guardar en casa, si pueden comenzar a desarrollar una cultura de separación, llevando sus residuos a centros de acopio.

“En la medida en que nosotros vayamos contagiando a nuestros hijos de estas buenas prácticas no tendremos que aprenderlas en una empresa o en una institución educativa. En ese sentido, no es mucho lo que nos toca hacer, pero es fundamental, a veces no representa ni una inversión económica, sólo es un cambio de paradigma, preguntarnos cómo nos gustaría vivir mejor”, opina el académico de la UPAEP.

Manejo de residuos, una lucha de todos

Un mal manejo de la basura provoca que mucha de ella, en especial la chatarra, termine en las calles, lo que además de crear una mala estética para la ciudadanía, genera un problema de contaminación en el suelo, el agua y el aire.

Para evitar lo anterior existen incentivos o programas fiscales como el “bono por la chatarrización” que el gobierno de la Ciudad de México implementó para sustituir 6 mil autobuses y microbuses viejos que generan contaminación; sin embargo, las soluciones deben ir más allá.

Para David Pérez Castillo, profesor del área de Gestión y Liderazgo del Tecnológico de Monterrey, el problema de la chatarra no es un problema de basura, sino de diseño industrial.

“Los autos, así como otros productos como maquinarias, electrodomésticos y mobiliarios que después de un cierto tiempo quedan sin utilizarse, terminan siendo abandonados, porque las empresas no los han diseñado para ser reutilizados ni para que puedan ser reparados de una forma fácil; es decir, no han creado una cadena para que puedan reincorporarse fácilmente al mercado, de tal forma que se pierde mucho valor”, explica Pérez Castillo.

“Lo que más se deteriora en un auto son sus elementos plásticos y esto es un gran problema, ya que con el paso del tiempo dejan de ser atractivos y funcionales, por ello es importante migrar a otros materiales. Si los autos estuvieran diseñados para desensamblarse, optimizarse y renovarse, no solamente en materia mecánica, sino también en exteriores, podrían seguir circulando sin representar un peligro para el ambiente”, indica Pérez Castillo.

Para Gloria Marina Godínez, fundadora y directora general de SustainLuum, existe un gran potencial en el mercado de residuos de aluminio para la recuperación y reciclaje de casi el 91 por ciento de los generados en el contexto urbano.

El que el gobierno, la sociedad y la iniciativa privada se sumen a esta lucha ayudaría a que México cumpla sus compromisos adquiridos en el Acuerdo de París que establece que con el control de residuos se deberá reducir las emisiones de GEI en un 12.5 por ciento respecto al 2020.

“El aprovechar los residuos mediante acciones como el reciclaje permite evitar la realización de algunos procesos industriales intensivos en el uso de combustibles fósiles o que implican la deforestación o el cambio de uso de suelo”, señala Godínez.

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