El olor de la nostalgia tiene esencia a vainilla y páginas oxidadas o, al menos, así lo percibe Tani Pérez, dueña de Bravo Vintage, la cual, más que una tienda de ropa es un museo donde se puede viajar a través de los recuerdos y la añoranza.

Ella inició este proyecto de rescate de prendas cuando trabajaba en una cafetería en Canadá y veía desde la ventana de una tienda vintage las lentejuelas, vestimentas “raras” y ese aroma de la evocación y el recuerdo; a ello se sumó su gusto por jugar con la ropa de su abuela, moda de los años 40 y 50, y de principios de los 80.

“Hoy puedo identificar que la sensación y la textura de las telas era lo que me llamaba mucho la atención, específicamente en 2008, cuando estaba viviendo sola en otro país y me sentía de alguna forma abandonada; fue por ese sentimiento de identificarme con las cosas que ya nadie quiere o desechan; así comencé a coleccionar prendas, para rescatarlas, pensaba ‘seguro el vestido sufre y no quiero eso’, una cosa enferma (ríe)”, recuerda Tani.

Tani Pérez estudió Relaciones Internaciones, nunca se imaginó trabajar en una boutique pero, instintivamente y por gusto, comenzó a recolectar prendas. En 2010 llegó a Guadalajara, México, con ocho maletas de ropa y, por recomendación de sus amigos, abrió su tienda. Aquí inició su travesía con Bravo Vintage, una boutique que hará viajar a través del tiempo.

Registro histórico del pasado

Para Tani Pérez, la ropa es un registro histórico pues, en ella se guardan todos los recuerdos de la gente. El rescate del pasado, reflexiona, consiste en contrastar qué cosas han cambiado y cuáles no, pero sólo es posible entenderlo así con las prendas que se realizaron antes de la Guerra Fría y de que iniciara el Capitalismo, con ello, la visión de libre mercado.

“No es que antes no existieran las maquilas o marcas de países desarrollados, lo que sucede es que el mundo pisó el acelerador y el proceso empezó en friega. La ropa es la radiografía del devenir de la sociedad, cuando uno toma una prenda de 1950 y una del 2016 de Forever 21, ZARA o cualquier monstruo de fast fashion, más allá de criticar en términos morales de ‘esta tela es mejor’, es identificar sus procesos”, recalca.


Soy activista por el simple hecho de ponerme un vestido de fiesta para ir por una caguama o estar en la sala, es mi forma de celebrar que estoy viva

Tani Pérez

Dueña de Bravo Vintage

Pérez detalla que la prenda de 1950 habla de cómo vivía la gente en aquellos tiempos, el estilo de vida, la imagen que buscaba tener, las aspiraciones colectivas e individuales de una sociedad en ese momento histórico; y la de 2016 es el reflejo de las ilusiones del progreso, a través de la tecnología y las maquilas.

“Antes había que mostrar que las cosas duraban porque había una guerra entre dos ideologías, y ahora, con lo único que hay que combatir es con el consumo, cubrir un vacío y, que sea desechable, mientras sea más barato, pues mejor. El mundo libre se esparce a través del comercio y todo eso se ve en una blusa”, declara.

La historia, el pasado y la ropa son sus grandes pasiones, algo que busca siempre se vea reflejado en su tienda. En Bravo Vintage sólo se venden prendas hechas antes del libre comercio, las cuales encuentra en bazares, ventas de cochera, gente que la contacta personalmente para darle las piezas de sus abuelos y una bodega en Estados Unidos.

Tani considera que actualmente existe una paradoja que en otras épocas no ocurría, y consiste en decirle a la sociedad “sé tú mimo o misma” pero, al final, todos terminan vistiéndose igual por esa anhelada búsqueda de ser únicos.

“También existe otra cuestión, en el devenir de los tiempos la gente usa gabardinas, que así le decimos en México, pero su origen era para los soldados ingleses en la Primera Guerra Mundial, ¿por qué nadie te dice: ‘no lo ocupes, es ropa para soldados’’? Al ponerlo bajo esos términos suena absurdo, pues ahora es lo mismo, la ropa no tiene género”, aclara.

Una mini biblioteca en Bravo Vintage

Tani acepta que quizá haya gente a la que no le interese su discurso transgresor acerca de la historia de la ropa, no obstante, ella continúa con esta labor para que cada prenda cuente su pasado. Por ello, a cada una le coloca una etiqueta con sus datos, pues muchas veces, es la historia de éstas la que motiva a adquirirla.

Durante la pandemia se motivó para escribir fichas bibliográficas y así la gente vea su closet como un archivo para acceder a la historia y sea una suerte de tener en su casa una propia mini biblioteca.

“Hay unas blusas que fueron populares en los 70, se les conocía como secretary blouse, o blusa de mujer ejecutiva; pues en esa época las mujeres obtuvieron puestos de dirección en las empresas y con esta blusa, que tenía en el cuello una mascada, ellas demostraran poder y su puesto de dirección; la chica al leer esta etiqueta se llevó la prenda, así que cuando la gente se siente tocada por la historia, ahí es cuando siento que mi trabajo está hecho”, comparte.

En algún momento Tani Pérez sabía que tendría que ir a las casas de gente que murió por COVID-19 esto, confiesa, es una de las cosas más fuertes de su trabajo pues se confronta con la muerte, pero también resulta ser algo positivo porque se encarga de que estas piezas tengan una vida en otra persona.

“Me pasó con una señora de 80 años que murió y tenía guardado su vestido de 15 años, atesoró su recuerdo y, es súper bonito y emotivo, yo me encargué que ese vestido tuviera significado y siento es una manera de homenajear a esta mujer, decirle ‘estás aquí con vida, amiga, aunque nadie se acuerde de ti”, compartió.

Actualmente, Bravo Vintage tiene cerradas sus puertas por decisión de Tani Pérez. “Yo estoy en huelga y decepcionada, me siento presionada por pensar en los ingresos y no en la salud, soy parte de esto y evidentemente necesito volver a la parte económica, pero al mismo tiempo no quiero, porque estoy enojada que haya ganado esa parte del sistema, no es el mundo en el que quisiera vivir”, concluye.

Una segunda oportunidad

A pesar de que nunca hizo un inventario de todas las prendas que han llegado a esta tienda, Tani siente la satisfacción de que toda la ropa tiene una segunda oportunidad para contar nuevas historias con otras personas “Se me hace hermosamente poético cuando la gente quiere retratar y usar estas piezas que estuvieron abandonadas en una bolsa o polvorientas, es parte de este rescate”, dice Tani Pérez, dueña de Bravo Vintage.

Toma nota Bravo Vintage se ubica en Calle Emeterio Robles Gil 260. Guadalajara, Jalisco

IG: @bravo_vintage

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