Bosques urbanos, la nueva apuesta

Una tendencia global de protección al medio ambiente es dotar de áreas verdes a las ciudades. Esto ayuda a cumplir objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030, incluso los relacionados con la cultura y el arte, como pretende hacerlo la Cuarta Sección de Chapultepec

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y para 2050 ese porcentaje alcanzará casi 70 por ciento, revelan datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero el crecimiento citadino y sus consecuencias pueden contrarrestarse con una nueva apuesta: los bosques urbanos, una tendencia de cuidado del medio ambiente a nivel global.

Aunque las ciudades ocupan menos del tres por ciento de la superficie terrestre mundial (una cifra mínima aparentemente), sus niveles de contaminación son significativos. Realizan 78 por ciento de las emisiones de carbono, consumen 60 por ciento del uso de agua y utilizan 76 por ciento de la madera de los árboles con fines industriales, según el informe anual El Estado de los Bosques del mundo, que presenta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La contaminación en zonas urbanas puede mitigarse con áreas verdes. La FAO sostiene que la planeación de ciudades con bosques ayuda a enfrentar la contaminación, el cambio climático y la falta de suministro de agua. También, pueden contribuir a cumplir más de uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, sostiene el informe del año 2018, el más reciente

La organización mundial considera que las autoridades gubernamentales, la iniciativa privada y la sociedad civil deben contribuir a la preservación y el mantenimiento de zonas con árboles.

“Su diseño, planificación y gestión deberían integrarse plenamente en la planificación urbana, además de inyectar suficientes recursos financieros para su aplicación y seguimiento”, menciona el documento.

Alrededor del mundo, las capitales están invirtiendo recursos para convertirse en lugares más sostenibles, resilientes, saludables y agradables donde vivir. En América Latina, según la publicación Bosques y ciudades sostenibles: Relatos inspiradores de todo el mundo, destacan la forestación del distrito de Independencia, en Lima, Perú, y el bosque urbano de Niterói, en Río de Janeiro, Brasil.

Agenda 2030 en cumplimiento

La Agenda 2030 se ha convertido en el marco fundamental para orientar las políticas de desarrollo en países de todo el mundo.

“Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”, menciona el ODS número 15.

Sin embargo, los bosques contribuyen al logro de muchos otros objetivos, como el seis, referente a la disponibilidad de agua; el siete, acerca del acceso a la energía; el 11, relacionado con la inclusión, resiliencia y sostenibilidad; el 12, respecto a los modos de consumo sostenibles y, finalmente, el 17, orientado a la alianza mundial de desarrollo.

20
por ciento de la superficie mexicana es boscosa

En cuanto al medio ambiente, uno de los principales beneficios de los bosques urbanos y parques públicos es su capacidad de atenuar las temperaturas extremas de las ciudades originadas por el calentamiento global.

Según la Organización de las Naciones Unidas, los árboles refrescan el aire entre dos y ocho grados al ofrecer sombra; al mismo tiempo pueden proteger a los edificios de los vientos. Esto repercute, por ejemplo, en la reducción de aire acondicionado hasta en 30 por ciento y en el ahorro de calefacción entre 20 y 50 por ciento.

8
grados son los que los árboles pueden refrescar el aire

Las zonas forestales también absorben el agua de lluvia, ayudando a reducir inundaciones o encharcamientos. De manera que invertir en parques y bosques urbanos reducirá el gasto en infraestructura de drenaje.

A la regulación de la temperatura y disminución de las inundaciones se suma la reducción de la contaminación atmosférica. Los bosques urbanos tienen la capacidad de filtrar los componentes nocivos del aire, como las partículas suspendidas y el dióxido de carbono.

Estos espacios arbolados también cumplen funciones recreativas que influyen en la salud física y mental. Los resultados, según la FAO, pueden apreciarse a nivel individual y en sociedad.

“Los bosques urbanos y espacios verdes están asociados a reducciones de la obesidad infantil y a la disminución de delitos, lo que subraya su vinculación con las múltiples metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, menciona el estudio anual

Arte y cultura en Chapultepec

Lo natural de los bosques y lo artificial de la ciudad conviven en México. Cerca de 20 por ciento de la superficie mexicana es boscosa, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (Inegi).

En la capital, la lista del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México indica la presencia de 11 bosques: Cumbres del Ajusco, Desierto de los Leones, La Marquesa, Parque Ecológico Los Dinamos, Parque Ejidal San Nicolás Totolapan, Sierra Guadalupe, los bosques de Nativitas y Chapultepec, y los de alcaldías como Milpa Alta, Tláhuac y Tlalpan.

La apuesta del jefe del Estado es un Proyecto del Bosque y del Complejo Cultural Chapultepec, según la presentación que realizó en la conferencia de prensa matutina del 2 de abril.

Se trata de adherirle la base militar de Santa Fe, que pertenecía a la Secretaría de la Defensa, como una Cuarta Sección. Al sumar la Residencia Oficial de Los Pinos, que ya estaba contemplada, habrá cerca de 800 hectáreas.

“Este gran proyecto se trata de articular todo en un gran espacio cultural, que se pueda recorrer, que se pueda visitar con seguridad, con gozo”, mencionó la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, quien dirigirá la participación gratuita del artista plástico, Gabriel Orozco.

Los Pinos, la Casa del Lago y museos como el de Antropología, el Castillo de Chapultepec, el de Arte Moderno y el Rufino Tamayo estarán rodeados de más árboles y actividades como pícnics, paseos en bicicleta y funciones de cine que combinen el ambiente boscoso con el urbano.

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