Tener la posibilidad de cambiar su historia es el regalo que Borderline Teatro le hace a las personas que lo necesitan, en especial a aquellas que pertenecen a poblaciones vulnerables, como refugiadas y migrantes, a través del espectáculo interdisciplinario La máquina de los finales perdidos.

Un grupo de mecanógrafos aguardan para escuchar las historias de los especta-autores con el objetivo de cambiar el final de su historia o dar un cierre y, juntos, decidir cuál será el desenlace.

“Nosotras y nosotros recibimos a los participantes, especta-autores y especta-autoras, como nosotros les decimos, como mecanógrafas y mecanógrafos con una máquina de escribir Olivetti, porque son ellos los verdaderos y las verdaderas creadoras de lo que es La máquina de los finales perdidos”, cuenta Itzel Enciso, directora artística de Borderline Teatro.


La consultoría es la parte académica y de investigación, mientras que la compañía teatral le pone “la parte maravillosa”, que es el arte y toda la magia que puede hacer

Este proyecto surgió hace algunos años de la mano de Itzel y Fabiola Llamas al tener la posibilidad de ocupar máquinas de escribir. En ese momento, cuentan, tenía otra perspectiva.

“Las dos, supongo, andábamos con el corazón roto y queríamos modificar esa historia, pero al realizar la primera intervención creo que cayeron algunos 20, como que la mayoría de las historias hablan de amor romántico o amor violento, y nosotros no queríamos dar un final Disney o un final de Cenicienta, sino que queríamos hablar desde otros lugares, buscar la construcción de otras narrativas”, comparte Enciso.

Con el paso del tiempo, el proyecto se ha dirigido a poblaciones vulnerables, como personas en situación de calle, migrantes y refugiados.

“No fue algo que estuviera establecido de inicio, porque finalmente este proyecto es para que lo lleve a cabo cualquier persona, todas y todos tenemos historias que contar y nosotros con quienes trabajamos son personas sin etiquetas; sin embargo, algo que sí creemos es que hay historias que están doblemente invisibilizadas”, señala la directora artística.

Por ello, para arrancar 2021, este proyecto tendrá una serie de presentaciones con trabajadores y personas refugiadas o migrantes que se encuentran en la Casa de acogida, formación y empoderamiento de la mujer migrante y refugiada (CAFEMIN); así como con las colaboradoras de MidesDH, consultoría integrada por profesionistas de diversas disciplinas con experiencia en migración, desarrollo, seguridad y derechos humanos.

Por las necesidades de estas poblaciones, comparte Enciso, se tendrán que hacer modificaciones en la presentación; además, por la pandemia tuvieron que cumplir con una serie de disposiciones y protocolos.

“Hay ciertas actividades que tienen que ver con lo emocional que también deberían de considerarse esenciales, la salud física la cuidamos y qué bueno, pero también la salud emocional creo que tenemos que ir mirando hacia esas cosas, esos residuos que nos está dejando la pandemia”, opina Itzel.

Inicialmente, la compañía creía que trabajaría con personas mayores de edad, en su mayoría mujeres; sin embargo, les comentaron que en los últimos meses estaban llegando más adolescentes, quienes, además, en su mayoría viajaban solos.

“Nos preguntaron si queríamos esperar a que hubieran más mujeres o lo hacíamos ahora. Creo que eso nos llevó a cuestionarnos el por qué es que estábamos eligiendo nada más a personas mayores de edad, probablemente, se debe a los propios miedos que tenemos que afrontar”, considera.

Sin embargo, la compañía entiende que los adolescentes también tienen historias que contar y que merecen una perspectiva diferente y un objetivo para la transformación de sus vidas.

Así, hoy en CAFEMIN, la compañía teatral ofrecerá posibilidades en las que se reflexionará a través del recorrido histórico y geográfico que ha llevado a cabo cada individuo.

Borderline teatro, de la mano de aliados

En este camino recorrido, Borderline Teatro se encontró con MidesdH, una consultoría especializada en temas de migración, desarrollo, seguridad y derechos humanos, y se unieron en un primer proyecto para saber qué pasaba con la migración en este contexto de pandemia y, ahora, para visibilizar sus historias.


A mí me encanta esta pregunta que se hace Itzel Enciso de ‘a todos nos piden que nos resguardemos, pero ¿qué pasa con aquellas personas que no tienen donde resguardarse?’

Vania Núñez

Cofundadora de MidesDH

Si bien la consultoría es la parte académica y de investigación, la compañía teatral le pone “la parte maravillosa”, que es el arte y toda la magia que puede hacer.

“Muchos de los proyectos que se piensan para personas migrantes y refugiadas en realidad están dirigidos hacia adultos, porque no se tiene un idea que dentro de esas poblaciones también hay niños y adolescentes y muchos de ellos vienen separadas, existe un cierto adultocentrismo cuando nos referimos a las personas migrantes”, critica Núñez.

Por eso agradece el trabajo de Borderline Teatro, que se atrevió a adaptarse a estas circunstancias y ponerles el cien por ciento de atención a los adolescentes para que sus voces sean escuchadas.

“El que ellos sean los protagonistas de esta actividad les da una liberación de todo lo que ellos traen, porque si bien son niños y adolescentes que no deberían vivir lo que han vivido, son quienes pueden contar estas historia e incluso cambiar lo que los llevó a estar aquí, o en su trayecto o lo que han vivido; es una especie de catarsis por medio de la palabra”, explica Vania.

Como actividad complementaria, Bordeline Teatro impartirá el 22 de enero el “Taller de arte objeto y teatro de objeto documental”, a partir de los testimonios obtenidos de las personas migrantes y asociado a objetos que las acompañan durante el viaje.

Para el cierre de esta etapa, en el mes de marzo se presentará en CAFEMIN un corto documental con la experiencia recogida en estas intervenciones.

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