En Boda Sangrienta, Grace y Alex están a punto de casarse tras 18 meses de noviazgo. Pero el prometido le esconde una sorpresa a su novia: su familia tiene la tradición de jugar un juego después de la boda.

Cuando Grace juega a las escondidas con la acaudalada familia, un poco tenebrosa, pronto se da cuenta que no sólo es un juego clásico de niños. Sino que los familiares de su ya esposo en realidad planean asesinarla.

LO BUENO, HUMOR NEGRO

Las películas de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett no son muy buenas que digamos. Apenas han dirigido la infame Heredero del diablo (2014) y colaborado en la controversial V/H/S (2012).

Por lo que en Boda Sangrienta (Ready or not) parecen no tomarse tan en serio el terror que habían mostrado en sus obras anteriores. Se trata de una película con un meta-discurso, es decir, se burla con un humor negro de las situaciones terroríficas y de suspenso.

Y aunque pudiera parecer que esto le quita toda la esencia a la cinta, en realidad la convierte en una especie de Scream (1996), en la que el suspenso de la supervivencia se transmite a los espectadores de una manera hasta tangible.

Por eso, para aliviar las situaciones de estrés provocadas por el suspenso de una novia recién casada perseguida por unos asesinos, los directores agregan un toque exacto de humor negro que va muy de acuerdo con el sentido de la película.

El temor de una maldición familiar y de un fantasma se agregan de una manera que no parece irreal sino ridícula y que, sin embargo, no le restan calidad al largometraje.

De esa manera, el humor respeta los límites del suspenso que se presenta en la cinta. Mismo que va acompañado de unas matanzas muy crudas y propias del cine gore.

Incluso, la interpretación histérica, de miedo pero a la vez de valentía de Samara Weaving la convierte en más que una típica scream queen (actrices que destacan en las películas de terror).

LO MALO, SU RITMO

A pesar de la buena cantidad de suspenso que Boda Sangrienta contiene, llega a perder su ritmo en varias partes de la película. Puede llegar a sentirse como viajar en una montaña rusa en la que las subidas y bajadas son continuas.

Generalmente, las caídas que tiene la cinta se deben a las escenas explicativas, en las que se repite una y otra vez los orígenes de la tradición familiar de asesinar al yerno o nuera.

Por último, la película no consigue innovar en su género ni destacar en alguna técnica cinematográfica. Su historia, aunque tiene un buen giro hacia el final, no es nada novedosa y podría asimilarse a películas como La noche de la expiación (2013).

RECOMENDACIÓN: 4 ESTRELLAS DE 5 (BUENA)

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