John Hammond: “Todos los parques temáticos importantes tienen retrasos. Cuando abrieron Disneyland en 1956, ¡nada funcionó!

Dr. Ian Malcolm: Sí, pero, John, si The Pirates of the Caribbean falla, los piratas no se comen a los turistas.”
Jurassic Park (1993)

GUANAJUATO.- Después de concluido el Bajío International Film Festival (BJX) se merece hacer un corte de caja de lo vivido, de las experiencias que ofreció Guanajuato y también decir los errores que enmarcaron la primer edición de este encuentro fílmico que sucedió del 17 al 21 de noviembre pasado.

Primeramente, llama la atención que se publicó una estimación de una derrama económica de 37 millones de pesos, además de un 80 por ciento de ocupación hotelera, estas cifras son bastante dudosas, sobre todo la última, vaya tal vez sí llegó a estos alcances la visita de foráneos, pero la verdad sea dicha, el BJX llevó a estos invitados, prensa y demás personalidades, por lo que esto no representa un ingreso económico, sino un convenio por parte del municipio con la hostelería local.

Y ya que hablamos de la administración de Guanajuato, en conferencia de prensa, recuerdo que el edil Mario Alejandro Navarro Saldaña, dijo y cito, que “no queremos un festival que sea del gobierno municipal o que tenga dueño, este es un festival de todos y todas las ciudadanos”, y pues… creo que el mensaje es contradictorio, porque claramente el BJX salió adelante, fue auspiciado y en todo momento se hizo gala de que el erario pagó por que se realizara.

¿Porqué lo manifiesto así? Porque en prácticamente todos los eventos públicos, el alcalde tuvo presencia, la coordinación de prensa se llevó a cabo desde el equipo de comunicación social del municipio, y dicho sea de paso, toda la comitiva cercana al funcionario público mencionado y él mismo, aparecieron en una “muestra” fotográfica virtual titulada Exposición 35 x 35 ‘Los 1001 rostros del Cine Nacional’ a cargo del fotógrafo Miguel Schumman, en la clausura del evento.

Y si también hablamos de la clausura… pues todo lo que tenía que salir mal, salió mal, la logística, la exhibición de cortometrajes, en fin; no puedo asegurarlo, pero la rumorología dice que para este evento final se buscó ahorrarse unos pesos, trayendo a un equipo técnico de León que fue responsable del montaje y proyector, he ahí las consecuencias.

Respecto a las audiencias, pues las salas estaban llenas, pero éramos siempre los mismos: prensa, invitados especiales, reparto y miembros que participaron en los cortometrajes y largometrajes exhibidos, así claro que iba a estar el aforo lleno, pero un público cinéfilo local, era mínimo.

Creo que la difusión fue un gran eslabón débil para esta primera iteración del BJX, que fue más un ensayo de una versión Alpha o Beta, como un piloto de televisión que no debió salir al aire ¿porqué lo menciono? Pues porque terminada una de las proyecciones magistrales, Volver (2006) con la presencia de Lola Dueñas, la explanada de la Alhóndiga de Granaditas se vació por completo, cuando todavía continuó una selección de cortometrajes del Festival de Cinema de Girona.

Bueno, no todo fue “llueve sobre mojado” para el BJX, también debo reconocer que al ser un festival novel, hay virtudes y ventajas, por ejemplo, la cercanía con las celebridades, cineastas o artistas era palpable, en más de una ocasión pude conversar y toparme a Lola Dueñas, lo mismo con Morganna Love y otras personalidades del entretenimiento, esto no se ve en las grandes muestras fílmicas que “blindan” a los talentos y los hacen inalcanzables del público mundano.

También hubo funciones que estaban a reventar en exteriores, pese a los embates del clima, ejemplo de ello fue la noche del jueves 18 de noviembre, que estuvimos en el Panteón de Santa Paula y aunque corría un viento gélido, los asistentes se quedaron a ver una función especial de Maleza, película de Rubén Arnaiz, mientras que, el que escribe y Jesús Chavarría hicieron un streaming especial con dedicatoria a Ghostbusters: El legado, y qué mejor escenario que el de un cementerio.

Otro de los grandes aciertos del BJX, es que sirvió para generar comunidad, fue enriquecedor el encontrar a colegas cineastas, actrices en acenso, comer con distinguidas personas del cine nacional y estrechar lazos con otros miembros de la prensa, destaco que esto tampoco ocurre a menudo en los grandes festivales; a veces menos, también, es más.

¿Qué necesita el BJX para el 2022? Estrechar lazos y puentes con las instituciones fílmicas y de gobierno federal, conseguir recursos propios para sustentar ediciones a futuro, emanciparse de las arcas municipales, y por encima de cualquier cosa, hacer una alianza estratégica con el Guanajuato International Film Festival (GIFF), no solo hacer una invitación de dientes para afuera, realmente tender un brazo a Sara Hoch, directora del GIFF, y demostrar que caben dos exhibiciones fílmicas en Guanajuato capital en distintas épocas del año.

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Y también se requiere tener como aliados a distribuidoras nacionales de cine independiente, para lograr estrenos latinoamericanos y ¿porqué no? Internacionales que resalten y sobresalgan, porque este año, la curaduría dejó un tanto qué desear, un estándar no fue visible y palpable, y parece que solo se sumaron largometrajes para salir del paso, necesita haber una constante en la calidad fílmica.

En resumen, el BJX está lleno de buenas intenciones, pero se requiere pasar al siguiente nivel, seguir considerando a la prensa como cercanos, mantenernos en comunicación, y formular cómo mejorar para el 2022, y que se mantenga esta cercanía entre espectador-talento-medios, un festival está para hacernos iguales, generar comunidad, no élites fílmicas de glamour y pose inalcanzable.