Reporte Indigo

El remedio asiático que condena a la muerte a miles de osos

bilis de oso

Imagínate en esta situación: algún ser humano que se cree superior a ti decidió que tú serás de su propiedad y no puedes hacer nada para defenderte. Quiere tener total control sobre ti y tu cuerpo. Tienes algo que le interesa porque le genera ganancias suficientes para tener una vida holgada.

Dentro de tu cuerpo hay algo que para él es un tesoro y está dispuesto a hacer lo que sea necesario para extraerlo. Mantenerte encerrado en una jaula que no te permita el más mínimo movimiento, perforar tu abdomen con agujas insalubres y colocar un anillo de acero para que esa herida nunca cierre. Eso es el principio de tu tortura.

¿Te parece muy cruel? Esa es la realidad que viven al menos 12 mil osos que fueron condenados a nacer, crecer y morir dentro de granjas especializadas en la extracción de su bilis, según denunció la ONG internacional Four Paws, dedicada a la protección y rescate de animales en situación de maltrato.

Foto: Four Paws.

Según la información difundida por esa ONG, los granjeros “ordeñan” al menos dos veces al día a los osos que mantienen en cautiverio. Por eso es que usan anillos de acero y no permiten que la herida cierre. Esa, la bilis, es algo que el mercado asiático quiere tener y genera ganancias de hasta 2 mil millones de dólares al año.

En el continente asiático, principalmente China y Vietnam, existen granjas clandestinas donde los osos son sometidos esa práctica. La bilis de oso se utiliza principalmente como un remedio recetado por curanderos tradicionalistas para tratar enfermedades como relacionadas con el hígado, aliviar convulsiones, mejorar la agudeza visual y quitar la fiebre.

Incluso existen 28 medicamentos patentados que usan la bilis de oso como ingrediente principal, uno de ellos es utilizado para el tratamiento del cáncer.

Foto: Four Paws.

Pero la bilis de oso también encontró un nicho en el mercado de la droga, ya que al mezclarse con vodka o licor de arroz, provoca un efecto de euforia y además los traficantes aseguran que no provoca resaca. Los principales consumidores de esta droga recreativa se encuentran en Malasia, Singapur, Japón y Corea del Sur.

Por si el maltrato que sufren en las granjas para la extracción de bilis no fuera suficiente, algunos osos también tienen la mala fortuna de ser “seleccionados” como materia prima de un extraño vino que se elabora con alcohol y las patas delanteras de esos animales.

Ese es el caso de Hai Chan, un oso negro rescatado por Four Paws de una granja clandestina en Vietnam; cuando los rescatistas lo hallaron, tenía heridas en el vientre y lo faltaban sus dos patas delanteras. Nunca había experimentado la libertad, llevaba toda su vida en una granja.

Hai Chan se ha recuperado satisfactoriamente y ahora puede caminar apoyado en sus patas traseras y los muñones delanteros.

Aunque en Vietnam se tiene la prohibición de seguir encerrando osos, las personas que viven de este negocio aprovechan las zonas selváticas para ocultar las jaulas en las que mantienen en cautiverio a estos animales.

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