El consumo de pescado, que posee una serie de riesgos y beneficios, durante la conmemoración de la Semana Santa, que este 2021 se celebrará del 28 de marzo al 3 de abril, aumenta entre los católicos, quienes celebran la llamada “semana mayor”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el último censo, de 2020, se registró a 97 millones 864 mil 218 personas católicas en el país.

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Aunque esta cifra representó un descenso del 5 por ciento con respecto al censo de 2010, representa el 77.7 por ciento de la población total de mexicanos adscritos a esta religión.

En 2019, el Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (Comepesca) reportó un aumento en el consumo de este producto por persona, de 8.9 a 13.2 kilogramos en seis años.

Los beneficios

Los beneficios que supone a la salud el consumo de pescado, que superan el riesgo, son muchos debido a las proteínas y ácidos grasos omega 3 que se encuentran presentes en su carne.

Los ácidos grasos omega 3, disminuyen el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, el consumo de una o dos porciones de pescado a la semana, especialmente el salmón y otros pescados con alto contenido de esta grasa, puede disminuir en 33 por ciento el riesgo de morir por un ataque cardiaco.

Investigaciones vinculan el consumo de omega 3 con menor riesgo de presentar ritmo cardiaco anormal, el cual puede derivar en muerte cardiaca súbita.

Por otra parte, pruebas demuestran que los ácidos omega 3 ayudan a bajar el nivel de los triglicéridos y a disminuir las placas de ateroma que crecen dentro de los vasos sanguíneos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA)  sugiere comer dos veces por semana aquellos pescados que tienen los niveles más bajos de mercurio, como el salmón, las sardinas, la merluza o el abadejo.

En las mujeres posmenopáusicas y hombres mayores, los beneficios cardiovasculares de ingerir una variedad de pescados con los niveles más bajos de mercurio sobrepasa lo riesgos de consumirlos.

El pescado también rico en otros nutrientes importantes como selenio y vitamina D, además de ser una buena fuente de proteínas.

Comer pescado graso no solo ayuda a mantener el corazón sano, sino también reduce el riesgo de depresión, enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades crónicas.

Los pescados grasos son la única fuente natural de vitamina D, la cual juega un papel importante en el mantenimiento de los niveles de calcio en sangre y la salud de los huesos, mientras que su ausencia puede aumentar el riesgo de osteoporosis.

Los riesgos

Por otra parte, aunque resulta muy beneficioso para la salud consumir pescados debido a sus beneficios a la salud del corazón, su ingesta también implica riesgos.

El pescado y mariscos también contienen mercurio metílico, componente de la contaminación ambiental, fruto de la industrialización, que cae en forma de lluvia ácida.

Al comer, los peces ingieren mercurio, por lo que el consumidor frecuente de pescados podría estar expuesto a acumular cantidades tóxicas de mercurio.

Los niveles altos de mercurio pueden dañar el sistema nervioso en los adultos y alterar el desarrollo cerebral en los fetos.

Además, al aumentar el consumo de esta proteína animal, se debe tomar en cuenta la edad y fase de la vida de una persona.

La FDA, así como organismos médicos alrededor del mundo, recomiendan que los niños pequeños y las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia eviten comer aquellos pescados con el índice más alto de contaminación por mercurio, como el blanquillo, el tiburón, el pez espada y la caballa gigante.

Además del mercurio, la carne de pescado puede presentar, debido a la contaminación del mar, bifenilos policlorados, dioxinas y residuos de pesticidas.

Según un estudio ublicado en The Journal of the American Medical Association, los investigadores calcularon que si 100 mil  personas comieran salmón dos veces al día durante 70 años, los bifenilos policlorados que contiene podrían causar 24 muertes por cáncer pero se evitarían 7 mil muertes por enfermedad cardiaca.

Debido a que los niveles de contaminación en el pescado varían de una especie a otra y de un lugar a otro de pesca, se aconseja tomar una amplia variedad de pescados para exponerse en menor medida a ciertos componentes contaminantes.