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Beakman experimenta en la FIL-IPN

Luz Rangel

Este fin de semana concluye la Feria Internacional del Libro que desde hace 38 años organiza el Instituto Politécnico Nacional; entre las más de 800 actividades culturales, artísticas, de difusión científica y tecnológica, El mundo de Beakman tuvo un show


Sep 6, 2019

“¿Hola, Politécnico?”, dice Paul Zaloom, con ayuda del traductor. Ya está en el escenario caracterizado con bata verde y peluca despeinada. La visita de Beakman y su mundo de experimentos se debe a la XXXVIII Feria Internacional del Libro del Instituto Politécnico Nacional (FIL-IPN).

Antes de que inicie el show en el Foro Galileo de Zacatenco, el actor estadounidense sube y baja de la tarima trasladando la utilería que va a ocupar. A pesar de que su ropa negra no llama la atención, los fanáticos reconocen al intérprete del científico y comienzan a gritar de la emoción.

Él sonríe y se apresura, parece que no quiere hacerlos esperar. Pero la gente hizo fila, acaparó lugares y se cubrió del Sol con paraguas con al menos una hora de anticipación.

En el público hay gente de todas las edades: están quienes crecieron con el programa de televisión en la década de los 90; los estudiantes de la matrícula actual del IPN y las nuevas generaciones. Un niño, incluso, porta una bata blanca.

“¡Huélum, huélum, gloria a la cachi cachi porra. A la cachi, cachi, porra, pim pom porra, pim pom porra. Politécnico, politécnico, gloria!”, corean los presentes, ante uno de los divulgadores más grandes de la ciencia.

Esta vez no llegó Lester, la rata de laboratorio, pues el intérprete Mark Ritts falleció en 2009. Tampoco vinieron los dos pingüinos, Don y Herb, que sintonizaban El mundo de Beakman desde el Polo Sur.

Basta con el protagonista y el actor de doblaje, Juan Alfonso Carralero, para entretener a través de la ciencia a los seguidores que ni con la lluvia se van.

“¡Bada bing, bada bang, bada bum!”, pronuncia Beakman y todos gritan. Más de un voluntario levanta la mano para que el científico ejemplifique cómo funciona la mente por medio de un cerebro falso y otros objetos.

“¡Los amo, México! ¡Viva México! ¡Viva el Politécnico!”, se despide Paul Zaloom, intentando hablar en español. Sus fans le dicen adiós a la camioneta que lo transporta con gritos y aplausos.

La primera vez que El mundo de Beakman se presentó en el IPN fue en agosto de 2016, como parte de la XXXV edición de la Feria Internacional del Libro. El recibimiento que la comunidad politécnica le dio combinó la misma nostalgia y el éxito que se vivió hace tres años.

Los libros, el alma de la fiesta

Beakman fue sólo una de las más de 800 actividades gratuitas que el IPN preparó para la XXXVIII FIL, que finalizará el 8 de septiembre.

En la entrada, un alebrije da la bienvenida. Tiene forma de burro blanco, la mascota del “Poli”. Los organizadores también reciben a los asistentes, por ejemplo, Adán Cruz Bencomo, director de Publicaciones de la institución, invita a acercarse a la oferta cultural, científica y tecnológica de este evento.

“El IPN ha impulsado esta feria sabedor de que los niños, los jóvenes y la sociedad mexicana en general, está ávida de este tipo de conocimiento, de que les traigan espectáculos artísticos, musicales, talleres”, comenta en entrevista.

El maestro Cruz Bencomo revela que contemplan 400 mil visitantes y tienen un país invitado especial.

Bolivia ya había sido un amigo de esta feria desde años anteriores. Ellos estuvieron presentes en otras ocasiones con muestras gastronómicas, con danza, con una muestra representativa de su producción editorial y en esta ocasión la enriquecieron. Trajeron exposiciones, libros, invitaron a editoriales independientes”, detalla.

La feria está dirigida a todo público y cuenta con tres pabellones: el editorial, el de ciencia y tecnología, el internacional y un área infantil

“En las primeras generaciones es donde hay que trabajar, hay que empezar la conciencia del libro y de la lectura. Todo comienza en casa, a temprana edad. Para nosotros son muy importantes los niños, ahí es donde tiene que crearse el hábito de la lectura”, explica.

El titular de la Dirección de Publicaciones expresa que el IPN publica libros de todo tipo, prueba de ello es la colección intitulada Lo que todo politécnico por ningún motivo debe ignorar.

“En el Politécnico no solamente publicamos libros de manera técnica-científica. También publicamos ensayos, cuentos, poesías. De hecho, en estos momentos estamos por lanzar una colección que hemos nombrado Lo que todo politécnico por ningún motivo debe ignorar, es decir, les decimos qué es lo mínimo que deberían de conocer”, dice.

En la XXXVIII edición de la FIL, el IPN dará a conocer los primeros tres títulos de este proyecto.

“El primero corresponde a poesía prehispánica, el segundo a mitología prehispánica y luego hemos publicado un tercer libro sobre los huehuetlatolli”, afirma.

Adán Cruz Bencomo está convencido de que la FIL despertará el interés de los lectores por comprar libros, pues se refuta que el libro impreso desaparezca a causa de la competencia digital.

“Los libros impresos se palpan, se huelen, ves la calidad del papel, la tipografía. Algún tiempo se pensó que la era digital iba a acabar con la literatura impresa y no es así”.

Cruz Bencomo menciona que uno de los objetivos es que todo aquel que acuda se lleve un libro.

“En una feria del libro es muy importante el encuentro entre autores y lectores. No es lo mismo el mundo digital, donde todo es un tanto impersonal. Se encuentran ustedes a otros lectores, se platican y se recomiendan libros. El libro está acompañado por muchas otras actividades, pero es el alma de la fiesta”, insiste.

La FIL-IPN en números

  • 50 mil títulos
  • +10 mil metros cuadrados de exposición
  • +800 actividades
  • 750 editoriales nacionales y extranjeras
  • 10 días del evento

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