Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuperó un conjunto de entierros humanos, los cuales podrían estar relacionados con epidemias y con la invasión francesa.

Estos fueron encontrados en el Templo de San Francisco Javier, ubicado en el centro histórico de la ciudad de Puebla, el cual ha tenido diversos usos, pues fue capilla de un colegio jesuita, hospital, prisión y fortificación durante la intervención francesa.

¿Qué encontraron en los entierros?

En el templo se encontró a un individuo masculino que tenía un agujero de bala en el hueso iliaco izquierdo, así como el proyectil que lo causó, por lo que los arqueólogos consideran que el hombre podría haber muerto en plena guerra contra Francia.

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Lo anterior se debe a que la bala probablemente habría atravesado “órganos importantes, y por la época era poco probable que una persona sobreviviera con un proyectil dentro del cuerpo”, explicó la antropóloga física Lizbeth Chicas Martínez.

Además, de esto, hallaron suelas de zapatos, botones de ropa y una cruz de metal que una mujer debió portar como collar, los cuales se estima corresponden a la segunda mitad del siglo XIX, de acuerdo con el INAH.

En el lugar, los arqueólogos también han identificado, hasta ahora, seis entierros primarios y dos secundarios; de los primeros cinco son masculinos y uno femenino, todos ellos eran adultos, ya que sobrepasaban los 25 años al morir.

El descubrimiento permitirá entender prácticas funerarias

El INAH señaló que para los investigadores “este universo de entierros es una oportunidad para adentrarse en las prácticas funerarias de la antigüedad”, pues la posición de los cuerpos manifiesta que habrían tenido ataúdes.

Un ejemplo de ello, es lo mencionado por el investigador del Centro INAH Puebla, Manuel Melgarejo Pérez quien explicó que al excavar en uno de los pilares del templo encontraron una serie de entierros en torno a él.

“A menudo las personas que eran benefactoras de un templo pedían ser enterrados debajo de los pilares, para que simbólicamente continuaran sosteniendo a los templos”, explicó Manuel Melgarejo Pérez.

Finalmente, el INAH señaló que para dar tratamientos de conservación a los restos humanos y a los materiales que encontraron planean instalar un laboratorio en el Templo de San Francisco Javier, en donde fueron hallados.