Para el actor y bailarín Roberto Mosqueda una revolución no necesariamente debe ser ruidosa, porque, a veces, puede ser más poderosa al ser silenciosa y expansiva, sin caer en la sumisión. Sobre todo, en los tiempos actuales, donde la violencia perpetúa en la sociedad.

Bajo esta idea, Mosqueda utilizó sus mejores armas para estudiar, analizar y presentar un trabajo escénico titulado Rebelión, en donde la reflexión inicial es en torno a las masculinidades y cómo han trascendido a todos los ámbitos sociales, desde lo político a lo económico.

“La pieza tiene un vínculo con la realidad que vivimos. Yo la veo como una pelea en mi cabeza entre mis demonios y mis ángeles; todos los personajes que presento son mis batallas internas”, explica Mosqueda.

En entrevista con Reporte Índigo, el bailarín y creador de esta pieza unipersonal presenta, a través de la ficción, el teatro y la danza, futuros distópicos que coinciden con una dolorosa realidad, tocando temas como el ego humano, percibido paradójicamente como un mecanismo de supervivencia humano; y a la vez, la raíz de la destrucción.

A través de una metáfora teatral que raya en lo cinematográfico, la obra muestra a dos personajes: Badi y Sin Nombre. El primero es un viejo que guía una revolución social, la cual busca librarse de “El Régimen”, pero en su lucha es asesinado. Ante este hecho, el caos domina a su grupo de disidentes, entre quienes se encuentra Sin Nombre, un ex sicario mutante que decide revelar a sus compañeros la verdadera historia de su líder.

“Al analizar de dónde viene el machismo me di cuenta que es un instinto de superioridad, acotado y jerarquizado por la economía, el poder, la dominación, cosas que buscan someter y mantener un privilegio. Lo más fuerte fue ver que yo también lo quería hacer con otras personas.

“Una rebelión sería en cuanto más abramos nuestra conciencia, en vez de hacerla de pedo y no tomárselo todo personal”
Roberto MosquedaBailarín

“Por lo que creo que el machismo tiene su origen en instituciones, en movimientos sociales y, por supuesto, en la política, en el sistema, en el Gobierno y en el crimen, es el ego humano, que si se te pasa la mano, se convierte en un monstruo que domina todo y se vuelve polarizante”, reflexiona el bailarín.

Si bien Rebelión es una pieza escénica que inició desde la propia reflexión de Roberto Mosqueda, sus limitaciones y privilegios, también se abordan cuestionamientos en torno a temas como la crisis ambiental o la desigualdad social.

Esta obra de teatro físico y danza contemporánea es la suma de sus propias experiencias y los saberes generosamente compartidos por todas y cada una de las personas que han formado parte de su camino; y esta sigue en constante transformación y crecimiento.

“La obra plantea que la rebelión puede ser de conciencias, que es mucho más difícil, desde mi punto de vista, porque implica que sea compasiva. ¿Cómo darle la vuelta a tu rabia e ira y transformarla en compasión? No es que yo lo haga, me cuesta uno y la mitad del otro, pero energía no es igual a violencia, esa es mi utopía, quizá muera sin verla en la realidad”, concluye.

El Dato

La dramaturgia se realizó a partir de la compilación de relatorías escritas por Roberto Mosqueda, quien documentó cada una de las sesiones de Café Conversatorio: Entre Hombres (2019 – 2020), un espacio de diálogo en busca de masculinidades constructivas

El papel del adulto mayor

Roberto Mosqueda eligió el papel de un líder anciano para que se reconozca el valor y la sabiduría de las personas adultas mayores.

“Hay una vanagloria de la juventud como sinónimo de ser mejor y lo viejo como obsoleto y malo; me parece que tenemos que reconocer el valor de estas personas a la sociedad”, indica.

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