Miguel Ángel, célebre escultor de la Piedad y el David se consolidaría como un gran artista del renacimiento pintando la Capilla Sixtina, una de las obras religiosas más importantes del mundo. 

El artista, que había trabajado junto a Leonardo DaVinci pintando un fresco en una pared de la Sala del Consejo del Palazzo Vecchio, fue convocado en 1505 por el papa Julio II, para que realizara su tumba. 

Se trataba de un gran proyecto, sin embargo, tras arrepentirse, Julio II expulsó al artista cuando éste acudió por los recursos para realizar el trabajo. 

Por su parte, Miguel Ángel Buonarroti consideró este asunto una afrenta y abandonó Roma, sin embargo, en 1508, el papa reclamó de nuevo su presencia para que realizara los frescos de la Capilla Sixtina. 

Ese mismo año, se realizaban una serie de obras que convertirían al Vaticano en lo que es hoy, pues Bramante estaba ocupado en la reconstrucción de la basílica de San Pedro y en las obras del palacio Vaticano. Rafael comenzaba los frescos de las habitaciones del papa. 

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Pese a la inexperiencia de Miguel Ángel respecto a la creación de frescos, pues aunque conocía la técnica nunca la había aplicado a gran escala, además de que en varias ocasiones el mismo artista señaló que su arte era la escultura y no la pintura, logró una obra para la posteridad.  

En cartas dirigidas a sus parientes, el artista mencionaba respecto al trabajo en la Capilla Sixtina que hacía un “grandísimo esfuerzo” y que era un gran desafío pues “no era pintor”. 

No obstante, no se amilanó ante el reto, además de que no quiso renunciar a su fuente de ingresos, por lo que completó el proyecto, que se extendió por cuatro años y medio. 

En los muros de la capilla Sixtina había frescos de Botticelli, Ghirlandaio, Cosimo Rossi, Perugino y Signorelli, mientras que el techo, donde trabajaría Miguel Ángel había sido restaurado dos veces.

El 8 de mayor de 1508 le ofrecieron a Miguel Ángel un trato, el cual le pareció “pobre”, por lo que el contrato fue revisado de nuevo, en junio se doblaron los emolumentos y el artista obtuvo pintar lo que quisiera, no sólo en el techo, sino también en las pechinas y en las lunetas.

Las dificultades de un gran proyecto 

Debido a la extensión y altura de la Capilla Sixtina, los problemas para sacar adelante el proyecto comenzaron con el andamiaje, el cual fue creado por Bramante. 

Miguel Ángel se inconformó ante este y logró que fuera desmantelado para crear una basado en el diseño que él sugirió. 

La dificultad mayor estaba representada por la técnica que sería usada para las pinturas de la bóveda: el fresco. 

Esta técnica no tiene vuelta atrás una vez que se comienza, pues la pared elegida para trabajar se prepara primero con el encalado y luego con el enlucido, una mezcla de puzolana, cal y agua. Una vez trasladado el dibujo sobre el enlucido todavía fresco, se extiende inmediatamente el color.

Debido al clima y materiales disponibles en Roma, una de las primeras pinturas, el fresco del Diluvio Universal, se llenó de hongos y moho, por lo que tuvo que ser suprimida y rehecha. 

Las dificultades enfrentadas al momento de realizar la obra habrían movido a Miguel Ángel a despedir a sus ayudantes y completar todo el trabajo, o casi todo, él solo. 

La cantidad de esfuerzo y tiempo comenzaron a impacientar al papa, quien deseaba ver la obra terminada cuanto antes, por lo que incluso había atacado al artista. 

Fue hasta el 31 de octubre de 1512 que el artista completó la obra, sin embargo no sería la última vez que la Capilla Sixtina y Miguel Ángel se encontrarían. 

El regreso de la Capilla 

Veinte años más tarde, en 1533, Clemente VII de Médicis le encargó que pintase al fresco el Juicio Universal en la pared del coro, encargo que Pablo III, nada más ser elegido papa en 1534, obligó al artista a cumplir. 

La obra fue polémica en su momento debido a la desnudez de los personajes, la cual se “corrigió” años después por orden de Pío IV.

Fue Daniele da Volterra quien ejecutó esta primera censura, pues Miguel Ángel falleció antes.

Abren réplica de Capilla Sixtina en CDMX 

A partir de este jueves 21 de abril  será abierta al público una réplica de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en la Ciudad de México. 

La obra estará abierta de martes a domingo de 10:00 a 18:40 horas. 

Los boletos, que no tienen costo, pueden ser adquiridos en el sitio sixtinaenmexico.com o directamente en las taquillas de la obra que se ubica en el Zócalo capitalino.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que entrará sólo ​​300 personas cada 20 minutos para poder apreciar la obra.