Todo empezó hace un lustro, después de comenzar a producir, en conjunto con Óscar Uriel, la directora de teatro Angélica Rogel quería, una vez culminada la temporada de El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov, seguir explorando a William Shakespeare; su sueño se concretó con Titus, que montó en 2019.

La directora tomó como ejemplo a la actriz Sarah Bernhardt, con la versión de la película Hamlet, de 1900

Llegó la pandemia, todo se detuvo, pero el eco del dramaturgo seguía en ella, la pulsión se volvió interna, y pensó que Hamlet tenía que ser el siguiente paso. Investigó a fondo el texto que existe en inglés, escudriñó las distintas versiones, y adaptó una propia al español, para después tener una lectura virtual con quienes tenía en mente para la obra. Pulió hasta estar conforme, logrando una cuarta versión que estuvo lista en diciembre pasado.

Angélica Rogel visualizó que Hamlet sería una mujer, idea que siempre tuve presente. Finalmente, el papel le fue conferido a Irene Azuela, quien le dio su propio porte femenino, sin tratar de emular o parecer un personaje masculino.

“No es por inventarlo, finalmente, los personajes de Shakespeare nacen en un universo en el que eran interpretados por hombres y entonces hay un vuelco hacia los personajes masculinos por una necesidad de interpretación”, describe Rogel, en llamada telefónica.

La directora toma como ejemplo a la actriz Sarah Bernhardt, con la versión de la película Hamlet, de 1900, que daba una visión distinta de este rol shakespeariano. Eso impulsó a que Azuela tuviera el protagónico, en un contexto distinto y otra realidad a la que planteaba el artista inglés hace más de 400 años.

“Cuando llegamos al texto sí había desde el principio un ‘¿Qué es este Hamlet ahora?’, por ejemplo, qué representaría la herencia de lo masculino en una mujer, el que una figura masculina le exija a su hija única que cobre una venganza que no le pertenece era interesante tratarlo desde ahí, me parece”, afirma en entrevista con Reporte Índigo.

Levantar los ensayos no fue tarea fácil, mucho del trabajo previo se hizo en videollamadas y desde el encierro. Angélica Rogel admite que tuvieron apenas dos meses para hacer el montaje en físico, lo que hizo que se viviera un reto al estilo de Shakespeare.

“Dicen que Shakespeare llegaba con el texto y lo montaban al público en una semana, obras de cinco horas y yo me pregunto ¿cómo lo hacía? Cuando ahora nos damos meses para poder significar lo que queremos decir en escena y no me atrevería a montar una obra en una semana, pero sí me interesaba que nos pusiéramos de pie lo antes posible, porque creo que ahí también está la esencia de la tragedia y de estas obras, en las relaciones y en el movimiento de la escena”
Angélica RogelDirectora de teatro

Hamlet ya se encuentra en temporada por tiempo limitado, en el Teatro Milán. Las funciones son los viernes, 20:45; sábados, 19:00, y domingos, 18:30 horas.

La nueva Dinamarca para Angélica Rogel

El Hamlet, de Rogel y Azuela, no es un príncipe en Dinamarca, pero sí es la heredera de un imperio. Distinto a lo que presentaba el dramaturgo inglés, pero con veracidad para el tiempo presente, con personajes a su alrededor que también están elucubrando y son de sospecha.

“Dinamarca para nosotros es una empresa familiar, hemos decidido que sea Papeles Dinamarca, que está viniéndose a pique por malos manejos, entonces ella es heredera de Dinamarca como empresa, y tiene que existir, aunque fuera el nombre de su casa, tiene que existir porque es una figura de pertenencia”, platica la directora.

Las decisiones de transformar el “reinado” y acomodar las piezas de este ajedrez teatral, Rogel las tomó junto con Luis Rodríguez, otro director con el que anteriormente ya había trabajado. Ambos hicieron la puesta en escena.

“Estamos planteando una Hamlet mujer y una Ofelia mujer, de pronto, también pensábamos en que tal vez no es necesario decirlo, en lo no binario de Hamlet (…).

“Estamos viviendo generaciones en las que tu preferencia sexual, tu identidad, deberían de empezar a formar parte de algo que no le haga ruido a la gente, y estamos trabajando sobre eso, que la equidad, la identidad y preferencias son tuyos y no deban afectar tu movilidad en el mundo”
Angélica RogelDirectora de teatro

Dejando la virtualidad atrás

Con esta nueva visión de Hamlet, que reta al espectador y muestra una visión contraída a dos horas (el montaje original dura cuatro), Angélica Rogel espera que la obra, pese a sus cambios contemporáneos, no se afecte la tradición de los textos que Shakespeare escribió.

“Las palabras están, y de ellas se puede reescribir un discurso, no necesitamos fugarnos de ellas, lo que él escribió resuena, es un discurso que cuestiona el por qué estamos vivos, por qué existimos, eso sigue estando en la obra, lo que se reinterpreta es cómo podrían existir esas palabras hoy en día”, platica.

Además, Angélica Rogel quería contestarse a sí misma si es que se necesita volver al espacio teatral, después de dos años de pandemia, y qué haría que el público de nuevo se siente en una butaca. Cuestionamientos que, al igual de existenciales que la obra, requerían encontrar la respuesta en el arte dramático.

“¿Por qué la gente volvería al teatro? Si además se ha bombardeado de los medios audiovisuales que están a tope, o sea, sale una serie cada cinco minutos, entonces, creo que es volver al juego teatral, a las posibilidades que nos da que haya un grupo de actores en vivo generando ficción, estamos apostando por ello, por esta reunión y a pasarla bien”, puntualiza.

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