"Me comprometo a seguir con la fiesta y seguir trabajando todos los días para unir a la raza humana a través del poder de la fiesta positiva”.
Andrew W.K.

Esta es una historia difícil de creer, pero muy divertida de contar. Involucra al Departamento de Estado de los Estados Unidos, a un país musulmán–conservador como el Reino de Baréin y a Andrew W.K., un artista autonombrado “The Party King” y un entusiasta del headbanging –para aquellos que no saben en qué consiste, se trata de la sacudida violenta de la cabeza al ritmo de la música, de preferencia con greña larga. 

¿Cómo es que estos tres elementos tan heterogéneos se unieron en una misma historia? La explicación es tan absurda como su desenlace. 

Andrew Fetterly Wilkes-Krier, mejor conocido simplemente como Andrew W.K., es un showman de 33 años: es compositor y productor de música, toca múltiples instrumentos, tuvo su propio show en Cartoon Network e incluso da pláticas motivacionales.

Irrumpió en la escena musical en 2001 con el exitoso sencillo “Party Hard”, su carta de presentación para el álbum “I Get Wet”. Después de ver el video uno se pregunta cómo es que Andrew no se desnucó con tanto “headbangeo” tan intenso. 

A través de su rock–pesado–melódico, Andrew logró traer de regreso al mainstream esa actitud rockera “David Lee Roth-esca”, pero sin los excesos de los 80. De hecho, todo lo contrario: predica la “Positive Partying” o “fiesta positiva”, una filosofía de vida que dicta desde su cuenta de Twitter (@AndrewWK) a sus más de 220 mil seguidores. 

El legado de “I Get Wet” ha sido reconocido en algunas listas de lo mejor de la década: el sitio Rhapsody lo colocó como el segundo mejor álbum de rock en los 2000s. 

Denle gracias no solo al ritmo desenfrenado, a las poderosas guitarras y al uso protagónico del piano, quizá lo más importante aquí es la actitud de Andrew: es como cantar incesantemente bajo la influencia de “(You Gotta) Fight for Your Right (To Party!)” de los Beastie Boys. 

Después de “I Get Wet” la verdad es que Andrew W.K. más o menos desapareció del mapa… aunque no del todo: se dedicó a lanzar música de manera independiente, a incrementar su fama de fiestero con intensas presentaciones en vivo y su personalidad le dio para protagonizar durante dos años (2009–2011) la serie “Destroy Build Destroy” en Cartoon Network.  

El autonombrado “rey de la fiesta” se ha presentado en algunas ocasiones en nuestro país. Hace dos años, en el marco del festival de música independiente MtyMx Fest 2010 en Monterrey, antes de vivir la desenfrenada experiencia de su show en vivo, tuve oportunidad de entrevistarlo vía telefónica. 

Buscando entre mis archivos, pude rescatar esa conversación que hoy adquiere mucho más sentido: “Yo hice una cruzada, una cruzada personal, de que todo lo que hace Andrew W.K. es un contraste, contradicciones y opuestos (…) Quiero hacer todo. Quiero ser el tipo que pueda ir a cualquier lugar, estar en cualquier lado y hacer cualquier cosa”.

La invitación

El 23 de noviembre, su sitio anunció: “el Departamento de Estado, en colaboración con la embajada estadounidense en Manama, Baréin, ha invitado a Andrew para visitar Medio Oriente y promover la fiesta y el poder positivo. 

“En la tradición de los Embajadores Norteamericanos de Jazz, quienes viajaban por el mundo a mediados del siglo 20 como ejemplos de la cultura y el espíritu estadounidense, Andrew ha sido invitado por el Departamento de Estado a viajar a Baréin, país de Medio Oriente, para compartir su música y su fiesta con la gente de allá”. 

El viaje estaba programado para los primeros días de diciembre con una agenda que incluía “visitas a escuelas primarias, la Universidad de Baréin, locales de música y más, promoviendo la fiesta y la paz mundial”.

La noticia se esparció como pan caliente no solo entre los sitios de blogs de música, también se reprodujo y a gran escala en medios más serios como The Guardian, The New York Times o The Washington Post. 

Andrew estaba tan contento que subió una foto muy chistosa haciendo la señal de “me gusta” con el pulgar levantado. 

“Esta es una tremenda invitación. Estoy muy agradecido con el Departamento de Estado por haberme otorgado la oportunidad de visitar un lugar al que nunca antes he estado. Me siento muy privilegiado y humilde de tener la chance de representar a EU y mostrarle a las buenas personas de Baréin el poder de la fiesta positiva. ¡Apenas y puedo esperar para esta aventura!”, dijo Andrew con emoción. 

Que siempre no

Un par de días después de que se dio a conocer este viaje, el Departamento de Estado canceló el plan. En una conferencia de prensa, Victoria Nuland, una representante de la dependencia estadounidense, dijo con un poco de molestia: “pensé que íbamos a poder avanzar en esta sesión informativa sin tocar ese punto”. 

Cuando un reportero le preguntó sobre el tema, Nuland respondió –con un suspiro previo– que “Así que tuvimos una entidad de Baréin que se acercó a la embajada para copatrocinar una visita con este tipo (Andrew), que presumo es bastante popular ahí en Baréin (…) Eso fue aprobada inicialmente y luego cuando los funcionarios de mayor jerarquía en la embajada le dieron un vistazo a esto, la conclusión fue que esto no le daba un uso apropiado a los fondos del gobierno de EU”. 

Suena lógico tomando en cuenta que un “tipo” que tiene canciones como “Party Til You Puke” (“Fiesta Hasta Que Vomites”) sería su “embajador cultural” en una nación cuyos subtítulos en el Reporte 2012 de Amnistía Internacional incluyen: Uso excesivo de la fuerza, Detenciones arbitrarias, Juicios injustos, tortura y otros malos tratos, Muerte en custodia, Disolución de manifestaciones y Pena de muerte.

Además, el Reino de Baréin atraviesa el segundo año de una agitada inconformidad social, con activistas chiítas que están protestando la monarquía sunita y el apoyo de Estados Unidos.

“Cuando fui invitado originalmente por nuestro contacto, al parecer todo el mundo estaba consciente de lo que yo represento con mi actitud positiva. Estaban conscientes de cómo me veo y mi gran energía rock. Ellos estaban muy emocionados de llevar mi mensaje de vivir la vida al máximo a la gente en el Medio Oriente”, respondió Andrew W.K. en un comunicado. 

Y agregó: “Así que si para un representante del Departamento de Estado, Andrew W.K. ‘no cumple con sus estándares’ después de que ellos me invitaron a mí y planearon el viaje desde hace un año… bueno, eso tampoco cumple con mis estándares. No puedes juzgar a un libro solo por su cubierta”. 

Andrew tiene un punto. No había necesidad de llegar a tal confusión, aunque tal vez desde un principio él lo exageró en favor de un poco de teatralidad. ¿Ahora quién le llevará la fiesta y el poder positivo a la buena gente de Baréin? 

“Todavía me encantaría ir, me comprometo a seguir con la fiesta y seguir trabajando todos los días para unir a la raza humana a través del poder de la fiesta positiva”. No parece ser un mal mensaje después de todo. 

Tips de fiesta
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